Archivo del sitio

Cómo quitar manchas difíciles (Macbeth)

Afiche Macbeth

En poco más de un mes comienza otra temporada de las transmisiones de ópera en vivo desde el Met y me gustaría -hasta donde se pueda, que después no cumplo y quedo mal- ir publicando posts sobre las óperas de las que todavía no haya escrito. Y que me provoquen algo, claro, que no tengo patrocinio y esto no es un trabajo. CUESTA trabajo pero eso no es lo mismo, a nadie le importa y tampoco estoy aquí para quejarme, porque para eso está Twitter. Bueno, en resumen: que hoy escribiré algo sobre la primera emisión de la temporada 2014-2015 de las transmisiones del MET y resulta que es “Macbeth” de Verdi, y como se habrán dado cuenta -o no, es igual- Verdi es uno de mis compositores favoritos. Pero no se preocupen: este va a ser un post relativamente corto porque el argumento es archiconocido, así que avancemos confiados. Solo un dato antes del argumento: según el sitio de internet Operabase, Macbeth está entre las 30 óperas más representadas del mundo así que si todavía no la conocen esta será una buena ocasión de darle una mirada.

La ópera da inicio con un grupo de brujas -sin alusiones personales, ojo- diciendo que Macbeth será barón de Cawdor y futuro rey, y anunciando también que Banquo será el fundador de un linaje de reyes. Y allí comienza el problema, como veremos en un rato. En eso aparecen unos mensajeros del rey Duncan nombrando efectivamente a Macbeth barón de Cawdor, que las brujas de antes eran buenas y no como estas de ahora que solo vaticinan matrimonios entre participantes de realities…

Vemos ahora a Lady Macbeth leyendo una carta de su esposo en la que este le cuenta lo de las brujas y el reinado, y ella entonces decide “apoyar” a su cosit… digo… marido -dejemos fuera las referencias a la política local- para que acceda al trono. Por una de esas casualidades tan útiles en el teatro y la ópera, resulta que el rey Duncan va a pasar la noche en el castillo de los Macbeth y ella, claro, está organizando todo para matarlo. Entonces una seguidilla de hechos bochornosos (lo siento, me gusta la frase) desemboca en el asesinato del rey a manos primero de Macbeth “impulsado” por su esposa y luego de ella misma quien se encarga de rematar el asunto -nunca mejor usada la palabra- pero inculpando a los guardias dormidos a quienes mancha con la sangre real. Sin embargo -y favoreciendo el hilo argumental- Macduff descubre el crimen.

Ya para el segundo acto tenemos a Macbeth como rey, pero anda preocupado con el asunto este de que será Banquo y no él quien funde una dinastía real, como dijeron las brujas, así que, muy en el humor de la época, decide que hará matar a Banquo y a su hijo cuando tengan la mala idea de aparecerse en el banquete. Así pues, matan a Banquo senior, pero junior (Fleanzio de nombre) logra escaparse. Macbeth se ausenta del banquete para que le cuenten lo que pasó y cuando regresa ve sentado en su sitio al fantasma de Banquo, con lo que le da un patatús y se pone a gritarle como loco al fantasma, con lo que el resto de los invitados creen que efectivamente se ha vuelto loco y claro, el banquete termina mal. No por el asesinato, no; eso es menor… por el rey gritando como loco… quién puede comer así, habrase visto…

En el tercer acto -les dije que sería breve- Macbeth ha ido a la cueva a hablar con las brujas y ellas le dicen que se cuide de Macduff, que no se preocupe porque ningún hombre nacido de mujer puede hacerle daño y que nada le pasará hasta que el bosque de Birnam marche contra él. Mhmmm… me huele a truco… Sin embargo las simpáticas brujas le muestran a Macbeth el fantasma de Banquo y a sus ocho descendientes, futuros reyes de Escocia, con lo que a Macbeth le regresa el papatús, se desmaya y luego despierta en el castillo.

Hagamos un aparte aquí para explicar que existen dos versiones de la ópera y que en la segunda Verdi agregó arias y modificó el final del tercer y cuarto actos y que es esa la versión que suele representarse actualmente. Sigamos.

Mac en el castillo, recuperado de su desmayo, está resuelto a reafirmar su autoridad; en eso regresa Lady Macbeth y entre los dos deciden matar a Fleanzio y a TODA la familia de Macduff. Ya que estamos por qué no asegurarse…

En el cuarto acto vemos el bosque de Birnam y a Macduff que está decidido a vengar el asesinato de su esposa e hijos, a quien se les unen Malcolm -que pasaba por allí-, Fleanzio y el ejército inglés. En mi opinión la alianza con el ejército es la parte importante pero yo qué sé. Malcolm -el que pasaba por allí- ordena a cada soldado que corte y lleve una rama del bosque de Birnam cuando ataquen a Macbeth. Esas ideas locas…

Mientrastanto en el castillo vemos a Lady Macbeth sonámbula tratando de quitarse unas manchas de sangre de las manos. Tremenda aria, digámoslo ya.

De vuelta en la batalla vemos que Macbeth se entera que un ejército se aproxima pero él permanece tranquilo pues recuerda la profecía de las bruj… ¡UN MOMENTO! ¡LOS SOLDADOS LLEVAN RAMAS! ¡EL BOSQUE ESTÁ MARCHANDO! Uy… ya se jod…

En la versión original Macduff persigue a Macbeth y lucha cuerpo a cuerpo con él y este cae herido. Entonces Macduff le confiesa al futuro rey muerto que él no “nació” de mujer sino que lo “sacaron”. Pero si es lo más normal del mundo hablar de esas cosas en pleno combate; hasta me imagino el diálogo:

Mac(beth).- ¡Au! ¡Oye! ¿Me has matado o me parece?
Mac(duff).- Ah sí… sorry… me olvidé de contarte una cosita…
beth.- Apúrate, habla, que ya te veo borroso… *trata de tapar la herida con un dedo; salen cincomil litros de sangre*
duff.- Nada… cosas de mi nacimiento. Resulta que mi mami nunca alcanzó diez de dilatación…
beth.- ¿No? ¿Ni por inducción con oxitocina?
duff.- No, el seguro que teníamos no cubría eso. Además faltan siglos para que inventen las hormonas sintéticas.
beth.- Ah, es verdad… Igual hazme recordar que te pase el número de mi broker para que cambies de plan de asistencia médica por si tu esposa y tú deciden tener otro hijo.
duff.- Pero si mataste a mi esposa…
beth.- Bueno, disculpa, me dejé llevar… Es igual, creo que no paso de esta… ¿Me vas a terminar de contar o me muero nomás?
duff.- Ah, sí. Bueno, que como no “coronaba” (badum tsss)…
beth.- ¬¬
duff.- Lo siento… Nada, que nací por cesárea.
beth.- ¡Maldito César Augusto!…
duff.- ¿Quién? Macbeth… Mac… uy…

¿Ven? Un diálogo cualquiera.

Lo cierto es que con diálogo y todo Macbeth se da tiempo para darse cuenta que hizo mal en confiar en las profecías del infierno antes de morir, luego de lo cual Macduff es proclamado nuevo rey.

Y asi termina Macbeth. Recontra trágica ópera, a pesar de la impresión que este post pueda haber causado.

Vamos con unos enlaces a los principales pasajes.

———

Aquí la obertura.

———

María Callas canta “Vieni t’affretta, Or tutti sorgete…” cuando se decide a hacer matar al rey.

———

Lo mismo por Anna Netrebko.

———

Una parte de la escena del banquete.

———

Al inicio del tercer acto, la música de la danza de las brujas.

———

Del tercer acto Franco Vassallo canta “Vada in fiamme e in polve cada”.

———

Aquí S. Verret y P. Cappuccilli cantan “Ora di morte e di vendetta”.

———

Maria Callas, en la escena del sonambulismo, canta “Una macchia è qui tuttora”.

———

Del final de la ópera, cuando Macbeth canta “Mal per me”.

———

Para terminar pongamos el enlace a la ópera completa, en una versión del Teatro alla Scala.

———

Y eso es todo. Como siempre les digo, para sugerencias de otros pasajes, comentarios sobre el post o cualquier otra cosa pueden escribirme aquí o en mi cuenta de Twitter donde me pueden encontrar como Malfitan0.

También les digo siempre que pueden leer los otros posts de este blog (ya lleva bastante tiempo) y todo comenzó así.

Por mi parte los dejo, que me han contado que hay un fantasma que está parado en la esquina escuchando ópera.

Tonight is so right for love (Los cuentos de Hoffmann)

Los cuentos de Hoffmann

Parece que esta vez sí, que sale. Igual hasta no ponerle el punto final prefiero no decir nada, no vaya a ser que… pero no, vamos con fe…

Hoy vamos con -sí, sí, después de mucho tiempo, ya sé, basta- con “Los cuentos de Hoffmann”, la ópera de Offenbach estrenada en 1881 después de la muerte del compositor. Basada en los -ah, mira…- cuentos de Hoffmann es una ópera en tres actos con prólogo y epílogo y que el compositor no pudo terminar porque lo sorprendió la muerte (frase que nunca ha sido usada en la historia de las crónicas operísticas). Pero comencemos con el argumento que lo bueno y breve es dos veces bueno. Y esto con suerte también.

En el prólogo nos encontramos en una taberna en Nuremberg donde la musa de la poesía nos cuenta que todo se trata de que Hoffmann -que aparece en la ópera, claro- se fije en ella y se olvide de todos sus anteriores amores.  En eso entra el consejero Lindorf, el villano con el bigote más largo y más retorcido de todos, que tratará de hacerse pasar por Hoffmann para encontrarse con Stella, una cantante de ópera que había citado a nuestro héroe (otra frase creativa) para que la busque en su casa.

En eso entran unos estudiantes, entre ellos el propio Hoffmann que acaba de escuchar a Stella cantar en el primer acto de “Don Giovanni” y está un poco emo. (Aparte: referencia a una ópera dentro de otra, qué moderno se ve…). Hoffy se pone a cantar cosas de amor y en eso ve a Lindorf que se burla de él y comienzan a insultarse mutuamente. Los estudiantes se interesan en las historias de Hoffmannn y se quedan escuchándolo, mandando al cacho el segundo acto de “D. G.” que ya estaba por comenzar.

En el primer acto conocemos a Olimpia, el primer amor de Hoff; pero resulta que ella es una autómata, un robot inventado y fabricado por el inventor Giro Sintornill… ¡SPALANZANI! Perdón, fabricado por Spalanzani, un científico que solo se interesa en la ciencia, algo que suele suceder. Nicklausse (sidekick de Hoffmann) trata de convencerlo de la metalicidad de Olimpia pero éste no le cree.

Entra Coppellius (oooootro villano bigotudo), el cocreador junto a Spalanzani de la chica robot, y le vende a Hoffmann unos anteojos especiales que la hacen ver como una mujer real; todo esto mientras le reclama a “Giro” su parte de las ganancias obtenidas por Olimpia; entonces Spalanzani le paga con un cheque sin fondos. O sin banquero que viene a ser lo mismo.

Entretanto llegan los invitados para la presentación de Olimpia quien canta “La canción de la muñeca” y cada tanto Spalanzani le tiene que dar cuerda. Y Hoffmann no se da cuenta, claro. Salen todos a cenar y Hoffy le canta amorosamente a la robot mientras Nicklausse en vano trata de hacer recapacitar al enamorado (amigo date cuenta…). De pronto llega Coppellius que ya se enteró del intento de estafa de Spalanzani mientras el baile se reanuda; Hoffmann danza con Olimpia quien gira cada vez más rápido y lo hace caer al suelo, con lo que los anteojos mágicos se rompen. Coppellius se lleva a Olimpia para vengarse y se escucha que la rompe en pedazos, Hoffmann se da cuenta, humillado, que se había enamorado de un robot mientras el resto de invitados se burla de él.

Para el segundo acto nos desplazamos a Munich (antes estábamos en París, por cierto). Estamos en la casa de Antonia, el segundo amor de Hoffman quien ha heredado la bella voz de su madre pero tiene tuberculosis y su padre, Crespel, le ha prohibido cantar y ha dado la orden a Franz, un criado sordo, de acompañar todo el tiempo a Antonia. (Lo del criado sordo para una cantante tísica es demasiado…). En eso entra Hoffmann, que había estado buscando durante meses a Antonia (clave para entender cualquier ópera: el personaje principal necesita “entrar” en escena si no el argumento no avanza) y convence a su amada de cantar a dúo a pesar de la enfermedad, pero ella súbitamente se siente mal, se marcha a sus aposentos (tercera frase recién inventada) y Hoffmann se esconde porque escucha acercarse a Crespel.

Entra el padre acompañado ¿por? ¡exacto! el malazo de turno que ahora se llama doctor Miracle. Este doctor ha convencido a Crespel de curar a Antonia, a pesar de que sospecha que por su culpa ha muerto su esposa. Hoffmann, que sigue escondido, se entera así de que si Antonia canta demasiado puede morir. Miracle, a pesar de que la paciente no está, diagnostica mágicamente la enfermedad y receta la cura: cantar, con lo que se confirman las sospechas sobre el doctor, al que luego de muchos intentos Crespel logra echar.  Antonia regresa y encuentra a Hoffmann, quien le dice que por su propio bien debe olvidar sus sueños de ser cantante, cosa que ella acepta con desagrado. Cuando Hache se va regresa el insoportable doctor Miracle quien la convence de que Hoffmann no quiere que cante por egoísmo puro, y usando sus malas  artes hace que el retrato de la madre muerta hable y ordene a Antonia cantar mientras el villano toca el violín. Canta tanto que termina agonizando mientras el retrato vuelve a su estado natural y Miracle desaparece. Crespel entra, ve a la hija agonizando y quiere matar a Hoffmann pues cree que por causa suya Antonia está así.

Para el tercer acto estamos en un palacio en Venecia, donde Nicklausse canta a dúo con la cortesana Giulietta la famosísima Barcarola (ojo con el título del post y este tema, porque están relacionados; eso lo vemos después) frente a un nutrido grupo de asistentes. (Otra frase inventada por mí, claro). Luego Nicklausse, Hoffmann y Giulietta se quedan solos y Nicky le dice a Hoffy que no haga nada de lo que se pueda arrepentir. Pero esto es ópera, así que sabemos que no le harán mucho caso. ¿ya están extrañando al villano? Hacen bien, porque ahora le toca entrar. Es Dapertutto quien le ha prometido a Giulietta un diamante si consigue cautivar a Hoffmann y lograr que este le entregue su imagen traspasándola a un espejo.  Entran varias personas, entre las que está Schlemil quien fue un anterior amante/víctima de Giulietta y Dapertutto (le entregó su sombra el muy…). Este Schlemil reta a duelo a Hoffmann y muere (menos mal o yo no hubiera sabido qué escribir en el epílogo). Nicklausse, imaginando la que se va a armar, quiere sacar de Venecia a su amigo y va a buscar unos caballos. Mientras tanto Hoffmann se encuentra con Giulietta y entra como un caballo en la trampa (ah mira… cuántos caballos…). Lo dicho: cae en la trampa y le entrega su imagen a Giulietta quien acto seguido lo abandona para ir por el diamante de Dapertutto. Hoffmann le dice al villano que Nicklausse vendrá a salvarlo y Dapertutto prepara un veneno para matar a Nick, pero por un error muy conveniente para el argumento es Giulietta quien lo bebe y cae muerta en los brazos de Hoffmann. Muerta de veneno, ojo, que de amor nos morimos solo los buenos.

Ahora, como epílogo, estamos otra vez en la taberna donde todo comenzó. Hoffmann está borracho como una cuba (la frase creativa que no podía faltar) y les dice a todos que Olimpia, Antonia y Giulietta son facetas de la misma persona, Stella, y que él ya no volverá a amar. Entonces nos enteramos que Nicklausse es en verdad la musa de la poesía y le pide a Hoffmann que renazca como poeta. Stella, cansada de esperar va a buscar a Hoffmann a la taberna y Nick alias “La Musa” le dice que Hoffmann ya no la ama y que se vaya con Lindorf (¿se acuerdan de él? el primer villano) mientras Hoffman se despide del amor cantando.

Así termina “Los cuentos de Hoffmann”. Sí, yo sé, es un final algo amargo cuando uno lo conoce, pero -y ya lo dije antes- no todas las óperas son “Falstaff”.

Y ahora vamos con algunos enlaces musicales, que esta ópera tiene muchos pasajes muy bellos.

———

En el prólogo Lindorf cantaba esto: “En los papeles”. Aquí por José van Dam.

———

Y todavía en el prólogo Hoffmann cantaba esto (vía Alfredo Kraus): “Il Était Une Fois à la Cour d’Eisenach”

———

Ya en el primer acto Hoffman interpreta, ahora por Plácido Domingo: “Allons! Courage et confiance!”

———

Y aquí combinamos la pieza anterior con la contestación de Nicklausse intentando convencer a Hoffmann: Atala Schöck – “Une poupée aux yeux d’émail”

———

Olimpia canta la canción de la muñeca, en esta versión por Diana Damrau: “Les oiseaux dans la charmille”

———

Y aquí la misma pieza pero por Natalie Dessay

———

Al inicio del segundo acto Antonia canta, otra vez Natalie Dessay, “Elle a fui la tourterelle”  

———-

Hoffmann y Antonia cantan a duo “C’est une chanson d’amour”

———

Antonia y el doctor Miracle cantan, via Anna Netrebko y Alan Held, “Tu ne chanteras plus”

———

Al inicio del tercer acto Nicklausse y Giulietta cantan uno de los dúos quizás más conocidos de la lírica: Anna Netrebko y Elina Garanca – “Belle nuit” también conocido como “Barcarolle”

———

Otra versión: Caballé, Horne

———

Una más, ahora con el contratenor Philippe Jaroussky y Natalie Dessay

———

El villano Dapertutto canta en voz de José van Dam, “Scintille diamante”

———

Hoffmann cae encandilado por Giulietta. Canta Rolando Villazón – “O Dieu! de quelle ivresse”

———

Nicklausse se revela ante Hoffmann como la musa de la poesía en el epílogo. “Et moi? Moi, la fidèle amie?” (Domingo y Powell)

———

Aquí el epílogo completo, en una versión del Royal Opera de Londres. Hoffmann por Marcelo Alvarez

———

Y bueno, hasta acá con “Los cuentos de Hoffmann”. Espero que haya sido de su completo agrado. (Lo siento, tenía que terminar con una frase original).

Ya saben que para comentarios, correcciones o lo que sea me pueden buscar por aquí o en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer más o saber de qué va este blog pueden comenzar por leer esto.

Yo por ahora iré a ver si me encuentro con Lindorf, Spalanzani, el doctor Miracle, Dapertutto o cualquier otro villano por allí, mientras estoy parado en la esquina escuchando ópera. Adios.

¡HEY! ¡UN MOMENTO! ¡REGRESEN!

Hace un rato les dije que había una relación entre el título de este post y la barcarola, ¿verdad? Pues les voy a contar de qué se trata. Como les dije, ese es uno de los dúos más conocidos de la lírica, y como tal ha sido interpretado muchas veces, incluso fuera de las salas de concierto, como por ejemplo en el cine.  Así, en G.I. Blues, película de 1960, se utilizó la melodía para que Elvis Presley cantara “Tonight is so right for love”, de modo que aquí va, regalito…

Elvis Presley – Tonight Is So Right For Love.(1960)

Ahora sí: chau.

Por vos muero (Werther)

Werther afiche

Hoy me toca escribir algo difícil. Corto y difícil. No por la ópera en sí sino porque el argumento no se prestaría aparentemente para el estilo del blog donde la consigna es desacralizar la ópera y tomar todo con soda, pero ¿si escribí  sobre Parsifal sin perder la sonrisa por qué no podría hacer lo mismo con el joven y melancólico Werther? Además resulta que en pocos días iré a ver esa ópera en la transmisión del Met en la que cantará el gran Jonas Kaufmann (¡SEÑORITAS POR FAVOR! ¡SERIEDAD!) así que es un buen momento para encarar esta obra de Massenet.

A manera de introducción diré que Werther es una ópera en cuatro actos en la que los dos últimos se representan sin interrupción basada en la novela “Los sufrimientos del joven Werther” de Goethe y que el papel principal de esta ópera se considera central en la carrera de un tenor, por eso Kaufmann la rom¡SEÑORITAS! ¿OTRA VEZ? Bueno, ya; que es tan difícil como el Tristán e Isolda. Así no se puede explicar nada… Mejor vamos a divertirnos con el argumento.

Estamos en 1780. Mientras su padre juega con los hermanos pequeños vemos a Charlotte que se viste para asistir a una fiesta. Como su novio Albert está de viaje la acompañará Werther (mhmmm…) quien llega y la ve preparando la cena para sus hermanitos como lo hacía su madre antes de morir. Salen a la fiesta y como esto es ópera ¿qué creen que sucede? Pues claro: Albert regresa inesperadamente y al no encontrar a Charlotte sospecha lo peor. Sin embargo Sophie, la hermana de Charlotte, le dice que no sea payaso (seguro usó otras palabras) y que no se preocupe, entonces Albert promete regresar al día siguiente. A todo esto Charlotte y Werther regresan muy tarde de la fiesta y como no podía ser de otra manera él ya está loco calato de amor por ella. Mientras se le declara les llega el anuncio del regreso de Albert, Charlotte recuerda haber prometido a su madre moribunda casarse con él y Werther se muere de la angustia (de la angustia por ahora).

Para el inicio del segundo acto ya pasaron tres meses (lo siento Aristóteles, Goethe fue más) y Albert y Charlotte están casados. Los vemos entrar a la iglesia felices y a Werther detrás de ellos con cara de melancolía mortal (mhmmm…) mientras que Sophie trata de animarlo y él le cuenta sobre la primera vez que vio a Charlotte. Por su parte Charlotte le pide a Werther que no la busque hasta Navidad (Oh… son como nueve meses… Werther no va a aguantar…) y él comienza a pensar en el suicidio (¡Lo dije! No iba a aguantar…). Sophie llora, Charlotte la consuela y Albert, quien ya nos cae mal, se da cuenta que Werther está enamorado de Charlotte.

En el tercer acto (acá las cosas avanzan rápido) ya es Navidad y vemos a Charlotte releyendo las cartas de Werther pensando en cómo tuvo la fuerza para alejarlo. En eso aparece él (¿les conté que estoy escribiendo “La ópera y las coincidencias espacio temporales”? ¿No?) quien se da cuenta que Charlotte también está enamorada. Se abrazan pero ella le dice que se vaya y Werther piensa en el suicidio (No pues Werther… Este amor no es para cobardes…). Albert regresa y encuentra a su esposa intranquila; en eso llega un mensaje del joven emo pidiéndole a Albert sus pistolas prestadas porque se va de viaje, a lo que Albert accede y las envía con un sirviente. Charlotte, quien sabe todo y presiente más, se imagina lo que va a pasar y se va corriendo a buscar a Werther pero llega tarde: el muchacho está agonizando. Ella lo consuela confesándole su amor (un poco tarde para mi gusto) y él le pide perdón por lo que acaba de hacer. Así muere. Charlotte se desvanece y escuchamos de fondo unos niños cantando.

Triste final para una ópera; no todas pueden ser Falstaff.

Ahora vamos con unos pasajes musicales, ¿quieren?

———

Aquí tenemos a José Carreras cantando, del primer acto “Ô Nature, pleine de grâce”.

———

Villazón y Susan Graham en el final del primer acto.

———

En el segundo Sophie canta “Du gai soleil, plein de flamme”aquí por Kathleen Battle.

———

En el tercero Charlotte canta “Va! laisse couler mes larmes”. Esta vez es la Mezzo Sophie Koch.

———

También del tercer acto el aria de las cartas (“Werther! Qui m’aurait dit /Ces lettres!”) por la Garanca:

———

Y para terminar la archiconocida “Pourquoi me reveiller” por el famoso tenor Jonas Kaufmann

———

Hermosa ópera, grandes arias, increíbles cantantes. (¡A VER ESE CHICO DE BARBA! ¡ME RETIRA INMEDIATAMENTE LA FOTO TAMAÑO NATURAL DE KAUFMANN! ¡ESTE ES UN BLOG SERIO!)

Les recordaré que para comentarios, aportes, maldiciones y demás pueden escribirme aquí mismo y en Facebook, o buscarme en Twitter como @Malfitan0. ¿Primera vez que entran y quieren leer más? Comiencen por aquí para que sepan excusar esta locura. Yo por mi parte, cuando termine de desalojar al club “Novias y viudas de Jonas Kaufmann” me iré a relajar un poco parado en la esquina escuchando ópera.

Violencia, drogas y sexo (Porgy & Bess)

Afiche Porgy & Bess

En mayo del 2012 Daniel Ágreda  colaboró con este blog escribiendo sobre “Katerina Izmailova” de Shostakovich en el post “Los jardineros musculosos no son un invento del cine XXX”.  Ahora, más de un año después regresa, para hablarnos de “Porgy & Bess” de George Gershwin, con “Violencia, drogas y sexo”. Un momento… comienzo a notar un patrón… bueno, dejémoslo pasar… Mentira, los títulos de las entradas los pongo yo, él es inocente (aunque no tanto en este segundo caso…) Bromas aparte, Daniel es una de las personas que conozco que más sabe de música, de toda la música incluída la ópera. Algo parecido dije también en la introdución de su anterior colaboración y como no quiero repetirme comparto con ustedes el privilegio de leer este artículo.

 

♫♫♫♫♫

 

Violencia, drogas y sexo (no es rocanrol, ¡es ópera!): Porgy & Bess

Hoy día vamos a hablar de ópera. Pero antes, las divas del pop.

Usted, amable lector, debe estar preguntándose qué diablos hace Janis Joplin aquí si vamos a hablar de ópera. Y la respuesta es que Janis hace mucho; ella y muchas más figuras del rock y del pop y de los demás géneros, porque hay óperas que han hecho el crossover por derecho propio.

Lo que acabamos de ver y oír es “Summertime”, el aria principal de “Porgy & Bess”, ópera escrita por uno de los genios de la música estadounidense: George Gershwin, quien rompió a fuerza de talento las barreras entre lo clásico, el jazz, el blues, el gospel y hasta el pop de la época.

Si a usted le gusta el pop, el rock, el jazz o incluso la música peruana, es muy probable que haya escuchado algún tema de “Porgy & Bess” adaptado a su género favorito. Así que le será muy sencillo reconocer casi todos los temas de esta obra.

Sobre los previos, solo mencionaremos que “Porgy and Bess” rompió muchos esquemas en su momento: se trata de la primera ópera escrita para un elenco totalmente afrodescendiente, interpretando a personajes afrodescendientes e incorporando música afrodescendiente. Está basada en una novela de DuBose Heyward, adaptada por Ira Gershwin, y fue tan revolucionaria que recién se le tomó en serio en 1985, 50 años después de su estreno.

El argumento

La obertura (introducción), brillante fusión de ópera con jazz y folclor negro, suele usarse en los montajes para ubicar al espectador en Catfish Row, EEUU, aproximadamente en el año 1930. Es un suburbio en el que se vive, digamos, más allá del bien y del mal. El trago y el cigarro son como el pan y el agua y hay quienes, por diversión, se aspiran hasta las líneas de la mano. Otros trabajan apilando algodón y algunas mujeres, como Clara, arrullan a sus hijos cantando canciones de cuna (“Summertime” es la principal). Luego de la jornada, todos los personajes se reúnen para conversar y pasar el tiempo con juegos de azar. Son tiempos difíciles, el dinero escasea y apostar a los dados parece ser una buena inversión para los hombres, pero las mujeres exigen a sus esposos que no gasten el dinero de sus hijos en apuestas y licor. Sí, este ambiente se parece sospechosamente al primer gobierno aprista. En fin…

Aparece Porgy, quien camina con dificultad producto de una discapacidad (dependiendo del director de escena, puede tratarse de una leve cojera o de los severos efectos de la polio). Porgy, quien vive de la venta de golosinas, está contento porque le fue bien durante la jornada. Los vecinos le insinúan que su felicidad es porque se ha encontrado con Bess, una joven y bella muchacha de la vida alegre, algo que Porgy niega categóricamente (y en notas altas, para no dejar dudas).

Y como suele suceder en las óperas, justo en ese momento llega Bess junto con Crown, su  novio y manager sexual. Crown es un matón enorme y corpulento, así que no necesita hacer mucho para desnucar a Robbins, un parroquiano, en medio de una apuesta devenida en borrachera y trifulca. Crown huye y abandona a Bess. Ella, desprotegida y rechazada por las mujeres del lugar, es seducida por el narcotraficante Sporting Life (Gershwin era un visionario y sabía que el narcotráfico se convertiría en un deporte con los años, por eso lo de Sporting… ok, no), quien además de droga le ofrece llevarla  Nueva York para que trabaje en lo que ella sabe. Pero en un arranque de dignidad, Bess decide aceptar la droga y rechazar la oferta de trabajo; esto conmueve a Porgy, quien decide alojar a Bess en su habitación DESINTERESADAMENTE, porque él NO LA AMA y ella NO ES TAN ATRACTIVA como para que Porgy tenga otro tipo de intenciones. ¿Quedó claro?

Al día siguiente, durante el velorio de Robbins llegan la policía y el dueño de una funeraria a fastidiarle la vida a los acongojados vecinos. Al final, gracias a la intervención de Bess, se solucionan todos los impasses; ella, además, inicia el ritual de despedida para Robbins, con lo cual se gana el afecto de todos, quienes dejan de juzgarla por la vida que ha llevado.

Pasan semanas y todo ha vuelto a la normalidad en Catfish Row. Con el cambio de estación, los hombres se dedican a pescar (ya no es temporada de algodón). Bess se ha integrado muy bien a las actividades. Sporting Life pulula por el suburbio ofreciendo droga a los niños hasta que María, literalmente hablando una mujer de armas tomar, se encarga de humillarlo y cuchillo en mano le corta las… intenciones.

Porgy está cada vez más enamorado de Bess y se encarga de golpear y despachar definitivamente a Sporting Life (quien sigue rondando a Bess). Expulsado el narco, Bess se va de picnic junto con las mujeres (y algunos hombres) de la comunidad, a la isla de Kittiwah. En medio de la tremenda algarabía que les produce el viaje se percatan de la llegada de una tormenta y todos deciden volver súbitamente a casa… pero Bess, en medio del temporal, se encuentra con Crown, quien se esconde en aquella isla y le pide que se quede con él. Ella, que quiere cambiar de vida al lado de Porgy, lo rechaza al comienzo pero más puede  el amor (o el deseo) y ambos terminan, digamos, mitigando el frío del temporal con rítmicos movimientos y poniendo en práctica el principio físico de la consecución del calor mediante la fricción de los cuerpos…

Todos han regresado a Catfish Row menos Bess, quien se toma varios días en hacerlo. Y cuando lo hace, le dice a Porgy que se perdió por culpa de la tormenta pero él, que no es tonto, sabe que el huracán que la detuvo se llama Crown. Bess confiesa que sigue enamorada y le pide que la ayude a olvidar al quetejedi y… bueno, ambos siguen discutiendo sobre el asunto cuando Clara (la que cantaba “Summertime” para su hijo) irrumpe en la escena, preocupada porque su esposo no ha regresado desde que salió a pescar esa mañana, y junto con ella irrumpe otra vez la tormenta. Todos huyen a un refugio ad hoc y en lo peor del huracán aparece Crown, quien insiste con llevarse a Bess. Porgy trata de detenerlo pero Crown lo golpea y humilla por su discapacidad (un encanto de personaje, este Crown). Clara, en medio de la confusión, sale a buscar a su esposo y Crown, a pedido de Bess, va a buscarla.

Al día siguiente, pasada la tormenta, todos dan por muertos a Clara y su esposo. Bess cuida al hijo de Clara y súbitamente vueeeeeelve a aparecer Crown para llevarse ahora sí a Bess, pero esta vez, cómo la ves, Porgy le da un golpe y lo mata…

La policía regresa y toma como principal sospechosa a Serena, la mujer de Robbins, de quien creen que asesinó a Crown en venganza por la muerte de su marido. Nadie delata a nadie pero Porgy, piña él, es llevado a la comisaría, con el fin de que ayude a identificar el cadáver.

Bess regresa de la calle y al enterarse que Porgy se fue con los policías, se preocupa. Sporting Life aprovecha la situación y le miente, diciéndole que Porgy ha sido condenado a cadena perpetua y que ya nadie cuidará de ella, así que repite la oferta de trabajo sexual en Nueva York, cosa que ella acepta. El pacto entre ambos se sella con sendas inhalaciones de cocaína.

Porgy regresa luego de unos días, feliz de no ser encontrado culpable. Busca a Bess pero no la encuentra; Serena y María le cuentan lo sucedido con Bess y él, con bríos renovados, decide ir a buscarla a Nueva York. Sí, Gershwin también innovó con los finales abiertos.

Las arias

Como se trata de una ópera cuyas arias se han hecho populares en diversos géneros, ¿qué tal si intercalamos a los cantantes líricos con los de jazz, pop y rock? Así confirmamos que la buena música no conoce líneas limítrofes.

Aquí “Summertime” en versión ópera, por Harolyn Blackwell (London Philharmonic dirigida por Simon Rattle, puesta en escena de Trevor Nunn). Clara arrulla a su hijo con esta canción de cuna:

Otra versión operática, en la voz de Diahann Carroll:

Y aquí, en una alucinante versión jazz a cargo de la única e inigualable diva del género, Ella Fitzgerald:

Otra aria conocidísima es “A woman is a sometime thing”. Es la canción que el esposo de Clara le canta a su hijo en tono de burla, como respuesta al tierno “Summertime” entonado por ella.

Canta Rodney Earl Clarke (esto, de paso, nos sirve para conocer cantantes afrodescendientes, que la ópera no es monopolio de alemanes e italianos):

“My man is gone now” es el aria con que Serena lamenta la muerte de su esposo Robbins, asesinado por Crown. Y también es harto famosa…

Por Angela Brown, soprano estadounidense:

Versión desgarradora con collage de imágenes de Nina Simone, cantante, pianista, diosa absoluta del blues y una de las forjadoras del rocanrol como género y estilo de vida:

Pero si se trata de versiones desgarradoras, Sinead O’Connor tiene la suya en clave de pop cortavenas (también con collage fotográfico):

Bess inicia una especie de ceremonial metafísico para despedir el alma de Robbins, comparando la muerte con un viaje en tren, en “Leaving for the Promise’ Lan’”. La cosa se pone mística y se convierte en uno de los momentos más bellos de esta ópera. Aquí, Cynthia Haymon:

Esta es una versión un poquito más a lo pop vocal de cámara, a cargo de un grupo de ilustres desconocidos (para nosotros). Les quedó bastante bien:

“I Got Plenty O Nuttin’” es el aria con que Porgy nos cuenta que está enamorado hasta los tuétanos de Bess. En la voz de Robert Sims:

Y aquí en la voz de “La Voz”, quien la hizo más que famosa en versión swing (género equivalente al pop en las décadas de 1930 y 1940):

Otro tema archiconocido en “Porgy & Bess” es “It Ain’t Necessarily So”. El narcotraficante Sporting Life se burla así de las creencias religiosas de los demás. Voz de Reggie Whitehead para la versión operática:

Versión new wave del legendario grupo Bronski Beat (Jimmy Sommerville, mejor conocido por sus éxitos dancepop, lleva la voz cantante aquí). Nótese que la crítica religiosa tiene especial énfasis en este videoclip:

Y Cher, la diva pop que desafía las leyes del envejecimiento, también tiene una versión del tema:

“I Loves You Porgy” (sí, ‘loves’ con “s” final) también tiene cientos de versiones. Bess confiesa su infidelidad a Porgy y le pide que la ayude a olvidar a Crown…

Por Haymon y White; dirige Simon Rattle.

¿Creen que no es un aria conocida? Pues aquí Christina Aguilera la interpreta en un homenaje a Nina Simone:

Y aquí estamos con una de las versiones de la homenajeada en el video anterior, Nina Simone:

Vamos cerrando esto, porque si nos detenemos en todas las versiones que hay de cada tema de “Porgy & Bess”, no terminaremos nunca. Veamos solo unos cuantos más, en géneros aleatorios:

Bess está enferma y la comunidad entera invoca la ayuda de dios. Aquí “Oh Doctor Jesus” por Ella Fitzgerald:

Declaración de amor de Porgy a Bess, otra vez por Hayman y White. “Bess, You Is My Woman Now”:

Clara, quien le cantaba “Summertime” a su bebé, ha muerto junto a su esposo como consecuencia de la tormenta. La comunidad entera le dedica una canción de despedida mientras busca su cadáver entre los escombros. Esta es una bellísima versión en concierto de “Clara, Clara, don’t you be downhearted”:

Y así llegamos al final de este recorrido intergéneros de una ópera que, como hemos podido apreciar, ha influido a artistas de distintas vertientes. Para cerrar, los dejamos con una última versión de “Summertime”; no es una de las mejores, pero tiene el valor agregado de ser peruana…

 ♫♫♫♫♫

Se los adelanté: tremendo artículo. No necesito agregar nada así que solo queda decir que si ustedes también quieren colaborar con el blog, comentar, criticar o lo que fuera pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0 y si les interesa leer otros artículos de este blog les sugiero que comiencen por acá. Regresen cuando quieran; yo estaré siempre, solo o acompañado gracias a amigos como  Daniel, parado en la esquina escuchando ópera.

Pavo a la canasta (Falstaff)

Afiche Falstaff

Sí, sí, felices fiestas. Listo. Vamos a lo nuestro.

Este vendría a ser el primer post que escribo en el tercer año (sí tercero) de “Parado en la esquina…” y me parece que tenía que ser sobre Verdi.  Porque me gusta y por lo de los doscientos años de su nacimiento;  y ya que es sobre Verdi pues que sea sobre Falstaff ya que el próximo sábado la voy a ver en la transmisión del MET. Para el tercer año y comenzando con este trataré de publicar un post para cada transmisión del MET. Trataré dije, no reclamen si al final no puedo, que la voluntad es una cosa y la vida es otra.

Sobre Falstaff hay muchísima información en la web así que no hace falta que me extienda. Solo diré que está basada en dos obras de teatro de William Shakespeare (“Enrique IV” y “Las alegres comadres de Windsor”), que fue la última obra compuesta por Verdi y que aunque no es tan popular como otras del autor también la ponen mucho. Hasta ahí llego. ¿Vamos con el argumento?

Todo ocurre en Windsor, durante el reinado de Enrique IV.

Sir John Falstaff es un viejo gordo (así, sin asco) que estando en  una taberna entrega a sus dos criados, Bardolfo y Pistola, dos cartas para que las entreguen a dos bellas damas (iba a cambiar la estructura y decir “sendas cartas” pero no soy periodista). Decía, dos cartas a dos bellas damas, pero además casadas y ricas: Alice Ford y Meg Page. En estas cartas, que además son iguales, Falstaff declara su amor incondicional, pero es claro que lo que le importa es el dinero de los maridos. Los criados alegan ser honorables y se niegan a llevar las cartas, entonces Sir John las envía mediante un paje y reclama a sus criados por su supuesto honor mientras los echa de su vista y de su servicio.
Ahora estamos en el jardín de los Ford, donde Alice y Meg están juntas (porque son amigas), han recibido las idénticas cartas y se burlan de Falstaff  y junto con Quickly, la sirvienta (sospechoso nombre para una sirvienta) y Nanetta, la hija de Alice, enamorada de Fenton pero comprometida con el doctor Cajus por su padre (esto lo desarrollamos después) deciden jugarle una pasada al gordo del título para que ya no le queden ganas de hacerse el galán.
Por otro lado el señor Ford y el doctor Cajus se han enterado de las intenciones de Falstaff a través de los criados despedidos de este último (nunca te enemistes con un criado ni con el mozo de un restaurante) y han decidido vengarse. Aquí comienza el enredo: las mujeres le piden a la señora Quickly que invite a Falstaff a un encuentro con Alice mientras que Bardolfo y Pistola acuerdan presentar a Falstaff con el señor Ford bajo una falsa identidad. Todo esto sucede antes, durante y/o después de un breve encuentro de amor (cantado, claro, es ópera) entre Nanetta y Fenton.

Otra vez en la taberna vemos a los criados, que están ahora del lado de Ford, fingiendo pedir perdón a su amo Sir John, mientras vemos a la señora Quickly quien viene a decirle a Falstaff que la señora Ford leyó la carta y que lo espera en casa a una hora en que su marido no está. También le dice que la señora Page está interesada y que ninguna de ambas sabe de la carta de la otra, con lo que Falstaff se cree un galanazo.
Cuando la Quickly se va llega Ford haciéndose pasar por el señor Fontana y ofreciéndole dinero para que seduzca a la señora Ford (su propia esposa, no se mareen) porque si accede a los requerimientos de Falstaff también lo hará a los suyos. Retorcidito todo. Hola Shakespeare.
Sir John acepta, por la plata y porque según él la Ford ya estaba enamorada, entonces le dice a “Fontana” que en media hora, cuando el marido se vaya, la tendrá.  Fontana/Ford se muere de celos, comienza a dudar de su esposa y decide irrumpir llegado el momento en su propia casa para sorprender a los amantes disfrazado de Otelo. Mentira,  esa es otra ópera de Verdi también basada en una obra de Shakespeare.
En el salón de los Ford las tres mujeres traman su estrategia y le aseguran además a Nanetta  que no se casará con Cajus como quiere su padre. Llega Falstaff que trata de seducir a Alice con cuentos de su juventud y de pronto la criada anuncia la llegada del señor Ford. Falstaff, muerto de miedo y “ayudado” por las mujeres, se esconde en una canasta que a tal uso había sido preparada. Fenton (que por ahí andaba) y Nanetta aprovechan el tumulto y se esconden para besarse. Ford escucha el beso, cree que es Falstaff con su esposa y descubre a su hija (mhhmmm… sácale a Ford una cita con Freud) ordena a Fenton irse y continúa con la búsqueda. Las mujeres entonces mandan tirar desde la ventana la canasta a una zanja entre las risas de todos.

El tercer acto comienza con Falstaff quejándose de su suerte y bebiendo mientras que Alice le explica a su marido la verdad de lo ocurrido y todos traman una última broma contra Sir John. Quickly le hace creer que todo fue culpa de los criados y lo convence de tener una segunda cita, a medianoche en un parque, pero le dice que debe ir disfrazado de cazador. Por otro lado sabemos que Nanetta, también parte de la broma, irá disfrazada de reina de las hadas, y su padre, aprovechando la confusión, tratará de casarla con el doctor Cajus a quien le dice cómo debe ir disfrazado; pero esto es oído por la señora Quickly (ninguna duda ya sobre su apellido) quien le avisa a Nanetta lo que tratan de hacer.
Ya es medianoche y bajo la luz de la luna vemos a Fenton llegar al lugar de la cita cantando de amor. Las mujeres, que también han llegado, le dicen que debe disfrazarse de monje y que así lograrán burlar el plan de Ford de casar a Nanetta con Cajus.
Falstaff está expectante por su supuesto encuentro con la señora Ford, pero todos los habitantes del pueblo, disfrazados de elfos y hadas, lo rodean y lo atormentan para que confiese; Sir John descubre en el tumulto a su sirviente Bardolfo y entiende que todo ha sido otro engaño pero reconoce que se lo merecía.
El señor Ford anuncia que se aprovechará la ocasión para celebrar una boda (ya sabemos cuál) y aparece una segunda pareja (no sabemos cuál) para también casarse. Resulta que Bardolfo está vestido con el mismo disfraz de Nanetta y entonces el doctor Cajus se ha casado con Bardolfo (unión civil, digamos) y Nanetta con Fenton. Ford finalmente da su consentimiento al matrimonio de su hija e invita a todos a una cena. ¿Y Falstaff? Bueno, Falstaff está contento con no haber sido el único engañado y, claro, canta.

Linda comedia. Funcionó con Shakespeare y funciona aquí. Verdi debió componer más comedias. En fin.

¡Ah! Si te estás preguntando qué fue de la pareja Cajus-Bardolfo vas a tener que ver la ópera completa 😉

Ahora pongamos algunos enlaces, como siempre:

Aquí está “L’onore! Ladri!” del primer acto en una grabación de 1921 con el barítono Titta Ruffo como Falstaff:

———

Del segundo acto Falstaff canta“Va’ vecchio John” con Ruggiero Raimondi:

———

Ford todavía en el segundo acto canta “È sogno o realtà?”:

———

Alice canta “Gaie comari di Windsor”:

———

Acá en una versión para la televisión de 1978, las mujeres tramando su estrategia:

———

“Quando ero paggio del duca di Norfolk” le dice Falstaff a Alice. Canta Giuseppe Taddei, año 1956:

———

Un joven Juan Diego Flórez representa a Fenton cantando “Dal labbro il canto estasiato vola” en el tercer acto:

———

Nanetta canta “Sul fil d’un soffio etesio”(Eva Liebau) disfrazada de reina de las hadas:

———

Para terminar pondré el cierre de la ópera, “Tutto nel mondo è burla”, en una gala que se hizo en el 2001 para el centenario del fallecimiento de Verdi. Canta un elencazo, véanlo:

———

Bonus track.  La ópera completa en un montaje que cuenta con Ambrogio Maestri, Roberto Frontali, Juan Diego Flórez y otros, dirigida por Riccardo Muti:

———

Hay mucho, mucho más, pero como ejemplo queda.

Ya saben que si quieren comentar, compartir o pedir algo pueden hacerlo por aquí mismo o buscándome en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer todas las entradas de este blog desde el comienzo pueden comenzar por aquí.

Mientras tanto yo seguiré esperando  a la reina de las hadas aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

En la guerra y en el amor… (La hija del regimiento)

La hija del regimiento

Pues sí, esta vez pasó poco tiempo entre dos posts. Y para escribir sobre “La hija del regimiento” de Gaetano Donizetti no hay que dejar que le crezca pelo a la oportunidad. Por eso que dicen que la pintan calva. No me hagan caso.

No hay mucho que pueda decir sobre LHDR que no esté en mil sitios –ya saben cuál es mi premisa aquí- así que no me detendré en previas. ¿Listos? ¡Vamos allá con el argumento!

Estamos en los inicios del siglo XIX durante las guerras napoleónicas en el tirol suizo. Hay una batalla (que no vemos, por cuestiones de presupuesto seguramente) mientras el pueblo hace un llamado  a la virgen para que termine la guerra. Y le da ocupado.
De camino a Austria, la marquesa de Berkenfeld y su mayordomo Hortensius se han tenido que detener por el combate con el que se cruza y enfadada habla (canta, bueno, que es ópera) sobre los malos modales de los franceses.
En eso llega el 21° regimiento dirigido por Sulpice quien les dice a todos que sus hombres devolverán la paz. Junto a Sulpice vemos a Marie que es una muchachita huérfana que el regimiento ha acogido como mascota y a quien todos los soldados del regimiento quieren como a una hija. Educada en cuarteles y en marcha, su comportamiento es rudo y falto de modales, pero es una muy buena cantante y es ella quien se encarga de la canción del regimiento que todos los demás corean. Qué conveniente que el personaje de una ópera sea una buena cantante. No se me hubiera ocurrido hacerlo… En fin, retomemos. Sulpice le pregunta a Marie por un muchacho con quien se la ha visto y ella cuenta que se trata de Tonio, un tirolés que le salvó la vida y que está enamorada de él. Por supuesto los soldados no están de acuerdo porque como todos se sienten los papás de Marie todos creen tener derecho de impedir que se case si el pretendiente no les parece adecuado. De pronto los soldados traen prisionero a un joven que merodeaba el campamento y no es otro que Tonio que buscaba a Marie (casualidades de la ópera, caso 3’242,148). Ella les explica a sus amigos soldados de quién se trata y entonces lo acogen como nuevo amigo y brindan con él mientras ella, claro, canta. Tonio debe seguir a los soldados pero en cambio busca a Marie para declararle su amor y como Sulpice los sorprende ella le dice a Tonio que solo puede casarse con un soldado del 21°.
En eso aparece la marquesa de Berkenfeld quien solicita a Sulpice una escolta para llegar al castillo. Cuando Sulpice escucha el nombre de la marquesa recuerda una carta que acompañaba a Marie cuando esta fue encontrada; entonces la marquesa admite que Marie es la hija perdida de una hermana suya que tuvo un desliz (¡qué puntería…!) con el capitán Robert, un miembro del regimiento, que ella debía cuidarla pero que se le perdió. Así, de una, como que la dejó por ahí y se olvidó.
En vista de los malos modales de la joven, la marquesa decide llevarla al castillo para darle una buena educación. Tonio, mientras esto sucede, trata de obtener permiso para cortejar a Marie pero los soldados se lo niegan porque no pertenece al regimiento. Entonces él decide por amor ingresar al regimiento y celebra (cantando el aria más conocida de la ópera) la oportunidad de ser militar y marido de la mujer que ama. ¡Buena Tonio, te queremos! Sin embargo la felicidad dura poco, porque Sulpice le confiesa que debe dejar partir a Marie con su tía la marquesa a vivir en el castillo y la joven se despide tristemente diciendo que aunque Tonio ingresó al regimiento eso no servirá de nada.

El segundo acto comienza en el castillo de Berkenfeld, donde también está Sulpice recuperándose de una herida. La marquesa trata de enseñarle modales refinados a Marie para que pueda casarse con un aristócrata, el hijo de la duquesa de Crakenthorpe. Mientras la marquesa prentende que Marie cante  romanzas clásicas ella y Sulpice cantan música militar y la marquesa, claro, explota, musicalmente hablando.
En eso llegan los demás soldados –y Tonio- supuestamente al matrimonio de Marie y todos cantan juntos, por la felicidad del reencuentro, una patriótica canción. Tonio le confiesa a la marquesa el amor que siente por Marie y que por ella se ha hecho soldado, a pesar de lo cual la marquesa le pide que se vaya, pues su sobrina está comprometida con otro hombre. Luego de esto la marquesa le confiesa a Sulpice que la que se “deslizó” fue ella y no su hermana, es decir que es ella la verdadera madre de Marie pero que la había abandonado temiendo el qué dirán.
Hortensius anuncia la llegada del séquito nupcial, encabezado por la duquesa de Crakenthorpe y su hijo. Marie no quiere saber nada del matrimonio con el Kraken pero Sulpice le cuenta que la marquesa es su verdadera madre, entonces ella acepta sumisamente estar con alguien a quien no ama pues no quiere contrariar a su madre. Disculpen que me meta pero: ¿su madre la abandonó por temor al qué dirán, se hace pasar por su tía y no le cuenta nada a ella sino a Sulpice y Marie acepta sumisamente? ¡Qué actitud tan S. XIX! Yo hubiera esperado que Marie se fuera con Tonio y los soldados y se hubiera casado en la primera notaría abierta. Bueno. Retomemos la transmisión oficial.
Cuando Marie está a punto de firmar el contrato de matrimonio llegan Tonio y los del 21° dispuestos a rescatar a la muchacha y cuentan a todos que ella fue la cantinera del regimiento. La duquesa se horroriza del pasado de la joven y ella declara su lealtad y amor por el regimiento y que lo daría todo por ellos. La marquesa, su madre, se conmueve ante esa muestra de amor y buen corazón y detiene la boda, dando su permiso para que Marie se case con Tonio. Felices todos, cantan otra vez el patriótico saludo que entonaron cuando volvieron a encontrarse en el castillo.

Como ven ópera cómica con argumento sencillo, fácil de seguir y preciosa de escuchar. Bueno eso último lo verán a continuación, porque toca poner los enlaces.

———

Coro  de pobladores y Marquesa de Berkenfeld al inicio del primero acto: (F. Palmer como la marquesa)

———

Marie canta la canción del regimiento ante los soldados y Tonio “Chacun le Sait, Chacun le Dit” (Natalie Dessay):

———

Del mismo montaje y todavía en el primer acto Tonio y Marie en “Quoi, vous m’aimez?” (Juan Diego Flòrez y Natalie Dessay)

———

Tonio canta la archiconocida “Ah mes amis” a sus nuevos colegas de armas. Sí Juan Diego Flórez.

———

Marie canta “Il faut partir” cuando al final del primer acto debe abandonar a sus amigos para ir con su “tìa” (Diana Damrau)

———

La lección de canto al inicio del segundo acto, “Le jour naissait dans la bocage”:

———

Marie canta con los soldados la patriótica canción “Salut à la France” (Patrizia Ciofi):

———

Tonio canta “Pour me rapprocher de Marie” confesándole a la marquesa que Marie es toda su vida. (Alfredo Kraus):

———

La canción patriótica “Salut à la France” al final. ¿Por qué la pongo dos veces? Porque la cantan dos veces (Joan Sutherland):

———

Bonus track. La òpera completa en el montaje del Royal Opera House, con Flórez, Dessay, Corbelli y Palmer. Yo que ustedes…

———

Y ya. Eso es todo. Ahora seguro saben lo que sigue. Acá es donde yo digo que si se quieren comunicar conmigo o quieren preguntar o aportar lo hagan aquí o me busquen en Twitter como @Malfitan0 y que si quieren leer desde el comienzo comiencen por este post.

Yo ya estoy grande para enrolarme pero eso sí: si me tengo que asimilar al ejército por amor díganme dónde firmo. Mientras tanto seguiré parado en la esquina escuchando ópera.

Por ti hasta el infierno (La fábula de Orfeo)

La fábula de Orfeo y Eurídice

Hoy vamos a escribir sobre  otra ópera barroca (prebarroca dicen algunos), “La fábula de Orfeo” o también conocida como “El Orfeo de Monteverdi”. ¿Por qué? Porque sí, que es la mejor  razón de todas. Además porque me gusta, porque conozco gente a la que le gusta y porque si leen en cualquier lugar sobre esta ópera –Wikipedia por ejemplo- verán que prácticamente le dio origen al género que motiva este blog, así que tarde o temprano la tenía  que incluir. Y ya es tarde.

Lo bueno, para algunos, es que este será un post corto porque la leyenda es conocidísima y porque el libretista no se anduvo con rodeos a la hora de escribirla, así que será más que nada un recordatorio de la línea general dividida en actos (cinco y un prólogo) y algunos links. Para todo lo demás existe internet. Y m@sterc@rd pero ellos no me auspician así que vamos con el argumento.

En el prólogo –que seguro ya escuchaste alguna vez y si no luego escucharás y te encantará- aparece la Música (acá con mayúsculas porque es el nombre de un personaje) diciéndonos que guardemos  silencio mientras vemos la historia de Orfeo, hijo de Apolo y la musa Calíope. O sea más o menos como cuando en el cine sale el corto y te dice que apagues el celular y que los niños llorones los apagues en el lobby. Los CALMES en el lobby, perdón.

En el primer acto aparecen pastores y ninfas en el medio del campo haciendo cosas propias de pastores y ninfas. O sea cantando un coro en alabanza de Orfeo que se casará con la ninfa Eurídice -allí presentes- porque mi blog es apto para todos y esta ópera también. Luego Orfeo cuenta con lujo de detalles cómo se enamoró de ella, Eurídice hace lo mismo porque también está enamorada hasta la médula y luego se va con sus amigas a recoger flores mientras la fiesta continúa; siempre apta para todos.

En el segundo acto siguen los cantos de Orfeo y los pastores, pero aquí él les cuenta lo triste que andaba antes de haber conocido al amor de su vida; en eso llega una Mensajera quien le cuenta a Orfeo que una serpiente mordió a Euridice y ha muerto. Eurídice, no la serpiente, claro, que es una ninfa y no una arpía como para andar matando serpientes. Tan triste es la noticia que la propia Mensajera lamenta tener que darla (obviamente esa mensajera no es una empleada pública de acá porque a ellos les extirpan el centro de emociones). Orfeo desesperado decide y anuncia que bajará hasta el infierno para rescatar a Eurídice, que por ella se pega con cualquiera aunque lo abollen mucho y que no hay forma en que pueda vivir sin ella. Todo eso cantando, porque desde sus orígenes en la ópera se sufre cantando.

En el tercer acto vemos a Orfeo llegando a la laguna Estigia junto con la Esperanza quien le dice que todo lindo pero que con ella hasta ahí nomás porque bien dijo el autor “Lasciate ogni speranza voi che entrate” y que quién es ella para cambiarle los textos al Dante. Orfeo sigue solo y Caronte no quiere dejarlo pasar pero este logra dormir al vigilante con su arpa (no consta en el libreto si a golpes de arpa o con música de arpa, pero se suele representar con música). Dormido el vigilante, Orfeo roba la barca y sale camino al infierno en busca de Eurídice. Mientrastanto un coro de espíritus infernales canta alabanzas al Hombre que todo lo intenta para lograr sus objetivos.

En el cuarto acto Orfeo ya llegó al infierno y con su canto emociona a Proserpina, quien trata de convencer a Plutón para que permita al cantor recuperar a Eurídice, haciendo referencia a cuando el propio Plutón la raptó y la llevó al infierno (acá tal vez valdría poner un enlace al mito de Proserpina por si alguien se ha olvidado cómo es). Plutón, quien también se emocionó con el canto de Orfeo (hasta el dios de la muerte tiene su corazoncito) acepta con la condición de que Orfeo no debe mirar a Eurídice hasta que hayan salido del infierno. Orfeo emprende el camino de retorno seguido de su amada y cuando ha traspuesto el límite del infierno mira hacia atrás para ver si Eurídice lo seguía, pero con tan mala suerte que ella todavía tenía un pie en el inframundo y comienza a desvanecerse mientras un espíritu enviado por Plutón le dice a Orfeo que por quebrar  la ley perderá la gracia. Orfeo trata de regresar pero es expulsado del infierno mientras un coro observa que Orfeo fue vencido por el infierno y sus propias pasiones. Eso acá se llama “sacar cachita”, pero se ve que en el infierno es lo normal.

En el quinto y último acto vemos a Orfeo vagando por los campos de Tracia, lamentando su soledad y llorando por su amor, al que nunca quiso perder. Apolo, conmovido por la tristeza  de su hijo, baja del Olimpo para consolarlo y le pide que lo acompañe al cielo donde verá a Eurídice como sol y estrellas, como luna de vida, entonces padre e hijo cantan un dúo y ascienden al cielo donde encontrarán la alegría eterna.

Y así termina “La fábula de Orfeo” que me gusta mucho pero para la que yo hubiese preferido tal vez un “happy end” de pareja de carne y hueso. No sé, a lo mejor peleándose un poco más con Plutón… En fin.

Ahora les pongo, como siempre, algunos enlaces:

Este es el prólogo que les mencionaba al comienzo del post, por Jordi Savall:

———

Este es “Lasciati i monti” el coro del primer acto donde pastores y ninfas hacen cosas aptas para todos:

———

“Rosa del ciel” del primer acto también

———

“Tu se’ morta” del acto segundo. (No te preocupes si te pierdes un poco, al final pondré un enlace con la ópera completa)

———

“Possente spirito” del acto tercero:

———

Aquí pasajes del acto cuarto:

———

Este es el final del quinto acto:

———

Acá la ópera completa,representada por Jordi Savall y La Capella Reial de Catalunya en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, 2002

———

Otra versión, entera y con subtítulos en varios idiomas. Disfruta:

———

Y hasta acá llegamos con tremenda ópera.  A estas alturas estoy convencido que te debe haber capturado como en su momento lo hizo conmigo.

Como siempre termino diciendo, si quieres comentar, pedir, corregir algo u opinar puedes hacerlo por acá mismo o buscándome como @Malfitan0 en Twitter y para ver cómo comenzó esto puedes leer desde acá.

Ahora dejo de escribir, me voy a entrenar por si tengo que pelearme con Plutón o cualquier otro advenedizo y de allí me quedo parado en la esquina escuchando ópera.

Largo y al viento (Il barbiere di Siviglia)

Afiche de El Barbero de Sevilla

 

Hace algún tiempo me invitaron a participar en otro blog y escribí una entrada sobre esta ópera. Esa vez se llamó “Cortito y todo para atrás” pero los tiempos cambian;  ahora que estamos a menos de una semana de la reposición en el ciclo de transmisiones del MET quería revisar mi propio post y me di cuenta que ese blog ya no es público. Entonces y para que no quede un hueco en las entradas de “Parado en la esquina…”   estoy volviendo a publicar lo que en su momento escribí sobre “El barbero de Sevilla” dejándola tal cual  (salvo algún error demasiado vergonzoso que pudiera haber, claro). Los dejo con lo escrito entonces.

Esta vez nos vamos con “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini. La primera de Rossini que tratamos en esta colección. ¿Por qué esta y por qué apenas ahora? Sin ningún motivo  en particular, como verán si visitan el blog, no hay un orden especial para presentar las óperas. En este caso simplemente sucedió que mientras veía televisión con mi hijo pasaban unos antiguos dibujos animados de “El conejo de la suerte” donde él se encarga -como siempre- de hacerle la vida a cuadritos a Elmer, en este caso en un teatro mientras representaban “El barbero…” así que pensé: “¿Y por qué no? si además es la mejor ópera bufa.” Como siempre digo: hay muchas cosas interesantes para decir sobre esta ópera, pero hay mucha gente haciéndolo; yo me limito a presentártela. Vamos allá con el argumento.

La acción sucede en Sevilla -claro- en el siglo XVII.
En una plaza frente a la casa del doctor Bartolo un estudiante pobre llamado Lindoro le da una serenata a Rosina, pupila del doctor, el que a su vez está interesado en casarse con ella. Excelente: he escrito cuatro compases y ya tenemos un triángulo amoroso. Ahora bien, Lindoro no es otro que el conde Almaviva disfrazado, pues quiere que Rosina se enamore de él y no del dulce sonido de las monedas ni del frufrú de las sedas. Aparece en la plaza el autoproclamado más famoso barbero de Sevilla, Fígaro, quien alguna vez fue sirviente del conde y a su pedido (y oferta de dinero) le sugiere que se disfrace de soldado borracho para que el doctor lo aloje en su casa y así poder acercarse a Rosina.
En la casa del doctor Bartolo vemos que él conversa con Basilio, un profesor de música, quien le cuenta que el conde Almaviva ha llegado a Sevilla y está enamorado de Rosina, y le sugiere al doctor, para sacar del medio al conde, que ventilen rumores sobre él (dicen que los rumores hay que ventilarlos porque siempre huelen mal). Fígaro entra a la casa y le dice a Rosina que escriba una carta para Lindoro (ya saben: el conde disfrazado) para que él se la haga llegar. Esto lo ve Bartolo quien sospecha que algo huele mal (además de los rumores) pero no puede confirmar nada.
Vemos luego a la sirvienta del doctor, Berta, quien se cruza con un soldado borracho (ya saben: el conde disfrazado) y asustada corre a buscar al doctor. El soldado… es decir el conde logra hablar con Rosina y le dice que es Lindoro (¿ya se perdieron?) y le entrega una carta. Bartolo también ve esto y quiere saber qué es ese papel y Rosina lo engaña y le entrega la lista de lavandería. El viejo truco de la carta de amor que se convierte en lista de lavandería. Será por eso que dicen que el amor lava las penas. No sé. Sigamos. Bartolo y el conde comienzan a discutir y se suman Berta, Fígaro y Basilio, armando un alboroto tal que viene el oficial de la guardia y arresta al soldado borracho, pero basta que este le mencione que es el conde para quedar en libertad, para asombro de todos.

Vemos nuevamente a Almaviva en casa del doctor, pero disfrazado esta vez como maestro de música substituto -pues hacen creer que Basilio está enfermo- para poder acercarse a Rosina. Bartolo sospecha -otra vez- pero finalmente acepta creyendo que es Lindoro y que es un sirviente del conde que pretende conseguir mujeres para su amo pero, para no dejarlo solo con Rosina, hace que Fígaro lo afeite ahí mismo. Total las clases de canto y los trabajos de barbería son en muchos casos lo mismo… hay algunos alumnos que merecen una navaja afilada muy cerca de la garganta…
En eso llega Basilio, el supuesto enfermo, y luego de un pequeño soborno se hace el enfermo (¿ven que sí estaba enfermo después de todo?) pero Bartolo termina por darse cuenta del truco y echa a todos, convence a Rosina de que Lindoro es un sirviente del conde y sale en busca de un notario para redactar el contrato matrimonial que lo unirá a Rosina.
El conde disfrazado de Lindoro y Fígaro se cuelan con la ayuda de una escalera por el balcón de la casa del doctor para encontrarse con Rosina, quien le dice al conde lo que cree saber sobre Lindoro. Este finalmente le explica todo y le confiesa quién es en verdad y los dos se declaran su amor.
Fígaro los apura para que se retiren cuando se oye que se acercan dos personas, intentan huir pero la escalera ya no está. Los que llegaban eran el notario y Basilio pero el conde convence a este último tras un soborno (o la alternativa de dos balazos en el cráneo) de ser junto con Fígaro testigo del matrimonio del conde con Rosina. (Pero… ¿no que Rosina se iba a casar con Bartolo y por eso llegaba el notario? Sí. ¿Qué parte del concepto “ópera bufa” no entendiste? Sigamos.) Bartolo entra pero ya es demasiado tarde porque el contrato matrimonial ya está firmado, sin embargo se consuela cuando le permiten conservar la dote de Rosina. Espero que se refieran al dinero, porque si lo que quería era la ropa de Rosina… mhmmm…

Me pregunto cuántas comedias de televisión se habrán basado más o menos fielmente en este argumento. No pocas seguro. Solo falta que aparezca un conejo y un tío con una escopeta. ¡Hey!… un momento…

———

Vamos con algunos enlaces:

Comenzamos con el archiconocido “Largo al factótum” de Fígaro, aquí con Rodney Gilfry, muy divertido.

 ———

Ahora  Juan Diego Florez como el conde Almaviva cantando “Ecco ridente in cielo”

 ———

La mezzo Elina Garanca hace de Rosina cantando “Una voce poco fa”

 ———

Y como me gustan las peleas de mezzos ahora es Cecilia Bartoli cantando la misma pieza (aquí con segmentos de una entrevista). Escojan ustedes, yo me quedo con las dos.

 ———

La misma Cecilia Bartoli junto con el barítono Bryn Terfel haciendo de Rosina y Fígaro en “Dunque io son”. Un placer escucharlos y verlos.

 ———

Aquí ¿Robert Lloyd? (corríjanme si me equivoco) hace de Basilio cantando “La calunnia è un venticello”

 ———

Joyce DiDonato canta “Contro un cor” en la lección de canto de Rosina, y sí: el falso maestro divertido es Florez.

———

Y para terminar como comencé, y recordando que yo escribo esto tratando de difundir la ópera, aquí el enlace de “El conejo de la suerte” con el que Warner Brothers seguramente expuso por primera vez a muchos pero muchos niños al sonido de la música clásica.

 —

Eso era todo, tan grave no era la cosa. Si quieren leer más les aconsejo que comiencen por acá para saber por qué escribo este blog. Igual si hay alguna queja me pueden buscar por acá o en Twitter como @Malfitan0. Mientras tanto yo los espero parado en la esquina escuchando ópera.

Ahí no, lascivo moro… (Otelo)

Afiche Otelo de Verdi

Conocí a Otelo en un viaje que hice a Chipre en busca de agua pura. Ok, no. Vamos de nuevo. Conocí “Otelo” como todo el mundo, en el colegio, pero más a fondo cuando leí las obras completas de Shakespeare. Esas las leí cuando estudiaba actuación en la escuela de arte dramático. Entré a la escuela de arte dramático, luego de muchas vueltas, porque en el colegio habíamos hecho un montaje de “La Traviata” y eso encendió algunas luces. “La Traviata” es, como todos saben, una ópera de Verdi. Verdi compuso “Otelo”. Ahora entiendo todo: la ópera me gusta desde que viajé a Chipre en busca de agua pura. Ok, no; algo no cierra. En fin, sigamos.

“Otelo” fue una de las últimas óperas compuestas por Verdi luego de algunos años de retiro y se estrenó a fines del siglo XIX siendo a la fecha la octava obra más representada de este compositor, quien a su vez es el compositor más representado. Para más información, ya saben, pueden consultar Wikipedia y si quieren estadísticas precisas de representaciones, óperas y compositores vayan a Operabase.

La ópera se basa fielmente –hasta donde se puede- en la obra de Shakespeare, en la que todo se mueve por el amor, los celos y la sed de venganza. Claro, la sed; por eso me fui a Chipre en busca de… Mejor vamos con un corto resumen del argumento porque este sí que lo conocen todos, ¿verdad?

Otelo es un oficial moro quien ejerce como gobernador de Chipre bajo las órdenes del dux de Venecia. Está casado con Desdémona quien lo ama verdaderamente. De Desdémona, a su vez, está enamorado Roderigo, un caballero veneciano que frecuenta la casa. De esto se va a aprovechar Yago, el alférez de Otelo, para vengarse de su jefe, porque considera injusto que haya nombrado a Cassio y no a él como capitán de la armada.
Ok. Ya están presentados los personajes principales y sus relaciones. Ahora desarrollemos un poco.

En una taberna, celebrando la victoria sobre los turcos, Yago propone un brindis por Otelo y Desdémona, Cassio inicialmente no bebe pero luego y ante la insistencia de Yago termina por emborracharse. Cuando lo vienen a buscar para que comience su guardia está tan ebrio que no puede tenerse en pie y Yago comenta malamente que es así todas las noches. Roderigo se burla del estado de Cassio, este lo amenaza con la espada, Montano, el exgobernador de Chipre, trata de detenerlo y termina herido. Cuando Otelo pide explicaciones de lo sucedido Cassio no atina a defenderse y Yago (el buenazo de Yago) se hace el desentendido. Ante esto y viendo a Montano herido Otelo degrada a Cassio, quien ya no será más capitán. Todos se retiran menos Otelo y Desdémona quienes se besan y vuelven al castillo.

Yago, el mejor amigo del mundo, le dice a Cassio que hable con Desdémona y le pida que interceda ante Otelo para regresarle la capitanía. Cassio conversa con Desdémona y esto es visto desde lejos por Otelo, entoces Yago le hace creer que ellos están teniendo un romance. Otelo no quiere aceptarlo y le pide pruebas de la traición de su esposa.
Desdémona trata de hablar sobre Cassio a Otelo pero este le dice que en otro momento, que le duele la cabeza (ah… mira… la vieja excusa…) ella le pone un pañuelo en la cabeza, uno que él le había regalado, pero Otelo lo rechaza y lo arroja al suelo. La criada de Desdémona, Emilia,  recoge el pañuelo, Yago se lo pide, Emilia lo manda a pasear y éste se lo quita a la fuerza. Todo un caballero… Otelo está cada vez más convencido de la infidelidad de su esposa y Yago le dice que una vez escuchó a Cassio mencionarla en sueños y que además  lo vio llevar un pañuelo de ella, un pañuelo que describe precisamente como el que Otelo acaba de arrojar al suelo. Otelo, quien cada vez más “abriga la sospecha de que el lascivo moro se ha insinuado en su lecho” jura vengarse.

Luego Desdémona se acerca a Otelo para insistir con la petición y él le dice que le sigue doliendo la cabeza y que le ponga el pañuelo. Ella le pone uno diferente y él le exige que sea el otro, el regalo. Ella le dice que lo ha perdido, insiste con el pedido, Otelo insiste con el pañuelo y claro… termina diciéndole que duda de su fidelidad. (¿por un pañuelo? ¿en serio?)
Por si fuera poco Yago conversa con Cassio –mientras Otelo se oculta para escuchar- y le pregunta por otra mujer, Cassio cuenta orgulloso sus aventuras románticas y Otelo que no escucha otra cosa que la que sus celos le dictan cree que habla de Desdémona. Como estocada final durante la conversación Yago muestra el pañuelo de Desdémona para que Otelo lo vea y “confirme” sus sospechas. A este punto Otelo ha decidido estrangular a Desdémona en la cama.
Llega el embajador de Venecia y es recibido por todos pero observa la ausencia de Cassio y se le explica que ha sido removido del cargo. Desdémona, que allí estaba, dice que tal vez pronto Cassio vuelva a ser el capitán y que ella tiene gran afecto por él. Otelo ya no puede más de celos, la golpea y la llama demonio. Luego lee una carta en la que el Dux le informa que debe regresar a Venecia y que Cassio será el nuevo gobernador y claro, más leña al fuego. Yago convence a Otelo que esa es la noche para ejecutar la venganza y también a Roderigo, diciéndole que si quiere evitar que Desdémona se marche debe matar a Cassio.

Desdémona duerme en su habitación y vemos a Otelo entrar con una espada. Besa a su esposa y con eso la despierta. Le pregunta si ha rezado y le dice que debe matarla porque le ha sido infiel con Cassio. Ella le dice que tenga piedad y que mande llamar a Cassio para aclararlo todo. Otelo le dice que ya es tarde, que Cassio está muerto y la estrangula. Llega Emilia diciendo que Cassio ha matado a Roderigo, Desdémona dice que ha sido acusada injustamente y muere. Emilia llama asesino a Otelo quien se defiende diciendo que Yago le había entregado pruebas. Llegan Yago, el embajador de Venecia y Cassio (todo el mundo entra a todos lados en las óperas, ¿se fijaron?) finalmente todos van aclarando cómo sucedieron las cosas y desmantelando las mentiras ensambladas por Yago quien en otro acto de caballerosidad se escapa corriendo espada en mano.
A este punto Otelo termina de darse cuenta del error cometido y con una daga se apuñala, se arrastra hasta donde yace Desdémona y la besa, (¿ahora la besas? ¿ahora?). Finalmente muere.

Bueno, eso. La historia es la de Shakespeare. Ahora la música, que de esto se trata el blog.

“Gia nella notte densa” dúo de Otello y Desdémona del final del primer acto.  Plácido Domingo y Kiri Te Kanawa en esta versión.

 ———

El mismo dúo por Franco Corelli & Teresa Żylis-Gara.

 ———

Aria de Yago del segundo acto “Credo in un dio crudel”. Canta Bryn Terfel (barítono).

 ———

También del segundo acto “Dove guardi splendono raggi” .

 ———

Otelo se lamenta de su destino en “Dio! mi potevi scagliar tutti i mali” del tercer acto. Canta Lauri Volpi.

 ———

Renata Tebaldi canta “A terra si!, nel livido fango, del final del tercer acto.

 ———

“Ave Maria” cantada por Renee Fleming. Cuarto acto.

 ———

La misma pieza por María Callas.

 ———

Cuando Otelo se dirige a matar a Desdémona, hacia el final del cuarto acto: “Diceste Questa Sera Le Vostre Preci?”.  Domingo y Te Kanawa otra vez.

 ———

“Niun mi tema” final de la ópera, Otelo se quita la vida. Canta Mario del Monaco.

 ———

Misma pieza por Plácido Domingo en el ‘96

———

Creo que con esto tenemos bastante, pero si se les ocurre alguna pieza que falte no tienen más que pedirla y la sumamos.

Como siempre si quieren leer más comiencen acá y si quieren comentar, aportar o pedir escriban aquí mismo o búsquenme como @Malfitan0 en Twitter.

Si  ven a Yago, que todavía debe estar corriendo, lo golpean en mi nombre. Yo voy a estar vigilando aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

Ya te gozo, ya te estrecho, ya te abrazo. (La Coronación de Popea)

Afiche La coronación de popea

Hola. Hoy quiero escribir sobre una ópera que descubrí –que me enseñaron- hace muy poco. Está clarísimo que era imposible y nunca pretendí conocer todas las óperas y aunque esta tal vez debería haberla conocido antes resulta ser que no, que apenas ahora la he escuchado completa. Nada como aprender de alguien a quien la música le gusta tanto como a ti. Lo mismo una nueva ópera que la diferencia entre Death Metal y Black Metal que también me la enseñaron el otro día. Pero lo del metal y otros géneros musicales es parte de otro proyecto que algún día tal vez salga a la luz.

“La Coronación de Popea” es una de las mayores obras de Monteverdi y la primera basada en un hecho histórico, compuesta en una época en la que la ópera tenía todavía pocos años y todo estaba por hacerse.  Pero no me quiero poner en plan erudito con esto. Ya dije en la anterior entrada que en esta segunda temporada de “Parado…” yo sería más breve y conciso. En cualquier caso para mayores precisiones siempre le pueden preguntar al aguatero del Met. ¿Que no saben quién es el @AguateroDelMet? Ah pues… eso pasa por no leerme en Twitter. Ahí está todo.

Como siempre, o casi, el tema central es el amor, en este caso el de Popea y Nerón. ¿Vamos con el argumento?

A manera de prólogo las diosas de la Fortuna y la Virtud discuten sobre cuál de ellas tiene más poder sobre los hombres. Llega el dios del Amor y se burla de ellas pues es él quien tiene más poder, obvio. Eso da lugar al primer acto.

Popea está enamorada de Nerón y quiere ser emperatriz de Roma. Otón, antiguo amante de Popea, llega a casa de ella pero la encuentra vigilada por soldados de Nerón y dándose cuenta de todo se marcha abatido mientras los soldados comentan.  La aya de Popea, Amalta, le pide que tenga cuidado con Nerón, que ya se sabe cómo son esos emperadores romanos, pero Popea no le hace caso. También que si le hace caso se acaba la ópera. Bueno, sigamos.
Por otro lado Octavia, la esposa de Nerón, está en su palacio afligida por su mala suerte y  Séneca trata de animarla pero Octavia lo manda a pasear. Luego llega Nerón y le comunica a Séneca que  quiere dejar a Octavia y casarse con Popea cosa que a  Séneca no le parece. ¡Para qué dijo nada! Nerón se enfada con él y Popea le da cuerda, entonces el emperador manda a sus guardias a obligar a Séneca a suicidarse.  Cuando Nerón se va Otón intenta convencer a Popea para que regrese con él y no lo logra. Drusila, una noble, lo reconforta y lo convence para que se case con ella, él acepta pero sin dejar de pensar en Popea a quien ama tanto que decide que la va a asesinar. Eh… bueno sí… cualquier cosa le preguntan a Otón…

El segundo acto comienza con Séneca enterándose de la orden del emperador de suicidarse. Este pide a sus amigos que preparen todo para el ritual y ellos tratan de convencerlo de no hacer lo que le piden, pero Séneca está decidido. Cuando Nerón se entera de la muerte del filósofo lo celebra emborrachándose y componiendo canciones de amor.
Otón por otro lado se arrepiente de haber pensado siquiera en matar a Popea, pero  ¡qué casualidad! recibe la orden de Octavia de asesinarla disfrazado de mujer bajo amenaza de ser denunciado ante Nerón. Otón le pide sus ropas a Drusila e intenta asesinar a Popea pero el dios Amor interviene para salvarla arrebatándole la espada al asesino, quien huye atemorizado.

El tercer acto comienza con Drusila pensando en la vida y la felicidad cuando de pronto llega Amalta con una orden de arresto y acusándola de haber querido asesinar a Popea. Cuando llega Nerón, Drusila alega ser inocente y a pesar de las amenazas de tortura ella decide proteger a Otón y declararse culpable. Cuando Nerón ordena una muerte dolorosa para ella, Otón se adelanta y confiesa la verdad implicando a Octavia en el complot. Nerón, impresionado con la fortaleza de Drusila perdona la vida a Otón ordenando que vaya al destierro y Drusila decide acompañarlo.
Nerón por otro lado repudia a Octavia por el complot y la obliga a irse al exilio. Con esto queda libre de casarse con Popea, quien está más que feliz. Mientras Octavia se despide de Roma, en el palacio se prepara la coronación de Popea como emperatriz, acto al que concurren todos los VIP de Roma y desde lo alto es observado por el dios Amor, su mamá (Venus) y otros dioses.
La ópera cierra con un dúo (EL DÚO) entre Nerón y Popea en el que se ratifica el triunfo del amor.

 

Vamos ahora con algunos fragmentos de la ópera.

Octavia lamenta su suerte y es confortada por su aya:

_________

Nerón le dice a Séneca que no le importa nada el pueblo ni el senado y que igual se va a casar con Popea:

_________

Séneca le dice a sus amigos que es hora de acatar la orden de suicidarse:

_________

Con Octavia en el exilio Popea declara que ya nada se interpondrá entre ella y Nerón:

_________

Octavia se despide de Roma:

_________

El dúo final entre Nerón y Popea, “Pur ti miro, pur ti godo”, de los más bellos jamás compuestos. Aquí Nerón es interpretado por el tenor Mirko Guadagnini y Popea por Danielle De Niese

_________

El mismo dúo pero en una configuración de voces diferente., aquí con Philippe Jaroussky, contratenor, en el rol de Nerón y Danielle De Niese repite como Popea:

_________

El mismo dúo, otra versión. Repite Jaroussky pero acompañado por Nuria Rial y L’Arpeggiata dirigada por Christina Pluhar.

_________

Para terminar un bonus track. La ópera completa. Ah sí: Nerón es interpretado por una soprano.

_________

Hasta acá llega el post. Estoy seguro –y espero que así sea- que esta ópera y sus diferentes opciones de reparto les hayan dejado preguntas. Respuestas seguramente no tengo, pero si quieren conversar me buscan por acá o como @Malfitan0 en Twitter. Si quieren leer los otros post en orden comiencen por este. Yo, como siempre, estaré parado en la esquina escuchando ópera.