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Por vos muero (Werther)

Werther afiche

Hoy me toca escribir algo difícil. Corto y difícil. No por la ópera en sí sino porque el argumento no se prestaría aparentemente para el estilo del blog donde la consigna es desacralizar la ópera y tomar todo con soda, pero ¿si escribí  sobre Parsifal sin perder la sonrisa por qué no podría hacer lo mismo con el joven y melancólico Werther? Además resulta que en pocos días iré a ver esa ópera en la transmisión del Met en la que cantará el gran Jonas Kaufmann (¡SEÑORITAS POR FAVOR! ¡SERIEDAD!) así que es un buen momento para encarar esta obra de Massenet.

A manera de introducción diré que Werther es una ópera en cuatro actos en la que los dos últimos se representan sin interrupción basada en la novela “Los sufrimientos del joven Werther” de Goethe y que el papel principal de esta ópera se considera central en la carrera de un tenor, por eso Kaufmann la rom¡SEÑORITAS! ¿OTRA VEZ? Bueno, ya; que es tan difícil como el Tristán e Isolda. Así no se puede explicar nada… Mejor vamos a divertirnos con el argumento.

Estamos en 1780. Mientras su padre juega con los hermanos pequeños vemos a Charlotte que se viste para asistir a una fiesta. Como su novio Albert está de viaje la acompañará Werther (mhmmm…) quien llega y la ve preparando la cena para sus hermanitos como lo hacía su madre antes de morir. Salen a la fiesta y como esto es ópera ¿qué creen que sucede? Pues claro: Albert regresa inesperadamente y al no encontrar a Charlotte sospecha lo peor. Sin embargo Sophie, la hermana de Charlotte, le dice que no sea payaso (seguro usó otras palabras) y que no se preocupe, entonces Albert promete regresar al día siguiente. A todo esto Charlotte y Werther regresan muy tarde de la fiesta y como no podía ser de otra manera él ya está loco calato de amor por ella. Mientras se le declara les llega el anuncio del regreso de Albert, Charlotte recuerda haber prometido a su madre moribunda casarse con él y Werther se muere de la angustia (de la angustia por ahora).

Para el inicio del segundo acto ya pasaron tres meses (lo siento Aristóteles, Goethe fue más) y Albert y Charlotte están casados. Los vemos entrar a la iglesia felices y a Werther detrás de ellos con cara de melancolía mortal (mhmmm…) mientras que Sophie trata de animarlo y él le cuenta sobre la primera vez que vio a Charlotte. Por su parte Charlotte le pide a Werther que no la busque hasta Navidad (Oh… son como nueve meses… Werther no va a aguantar…) y él comienza a pensar en el suicidio (¡Lo dije! No iba a aguantar…). Sophie llora, Charlotte la consuela y Albert, quien ya nos cae mal, se da cuenta que Werther está enamorado de Charlotte.

En el tercer acto (acá las cosas avanzan rápido) ya es Navidad y vemos a Charlotte releyendo las cartas de Werther pensando en cómo tuvo la fuerza para alejarlo. En eso aparece él (¿les conté que estoy escribiendo “La ópera y las coincidencias espacio temporales”? ¿No?) quien se da cuenta que Charlotte también está enamorada. Se abrazan pero ella le dice que se vaya y Werther piensa en el suicidio (No pues Werther… Este amor no es para cobardes…). Albert regresa y encuentra a su esposa intranquila; en eso llega un mensaje del joven emo pidiéndole a Albert sus pistolas prestadas porque se va de viaje, a lo que Albert accede y las envía con un sirviente. Charlotte, quien sabe todo y presiente más, se imagina lo que va a pasar y se va corriendo a buscar a Werther pero llega tarde: el muchacho está agonizando. Ella lo consuela confesándole su amor (un poco tarde para mi gusto) y él le pide perdón por lo que acaba de hacer. Así muere. Charlotte se desvanece y escuchamos de fondo unos niños cantando.

Triste final para una ópera; no todas pueden ser Falstaff.

Ahora vamos con unos pasajes musicales, ¿quieren?

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Aquí tenemos a José Carreras cantando, del primer acto “Ô Nature, pleine de grâce”.

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Villazón y Susan Graham en el final del primer acto.

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En el segundo Sophie canta “Du gai soleil, plein de flamme”aquí por Kathleen Battle.

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En el tercero Charlotte canta “Va! laisse couler mes larmes”. Esta vez es la Mezzo Sophie Koch.

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También del tercer acto el aria de las cartas (“Werther! Qui m’aurait dit /Ces lettres!”) por la Garanca:

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Y para terminar la archiconocida “Pourquoi me reveiller” por el famoso tenor Jonas Kaufmann

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Hermosa ópera, grandes arias, increíbles cantantes. (¡A VER ESE CHICO DE BARBA! ¡ME RETIRA INMEDIATAMENTE LA FOTO TAMAÑO NATURAL DE KAUFMANN! ¡ESTE ES UN BLOG SERIO!)

Les recordaré que para comentarios, aportes, maldiciones y demás pueden escribirme aquí mismo y en Facebook, o buscarme en Twitter como @Malfitan0. ¿Primera vez que entran y quieren leer más? Comiencen por aquí para que sepan excusar esta locura. Yo por mi parte, cuando termine de desalojar al club “Novias y viudas de Jonas Kaufmann” me iré a relajar un poco parado en la esquina escuchando ópera.

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Otra vez…

Hola. Dejé pasar un tiempo. Fue un año entero escribiendo aquí. Veinticuatro entradas. Veinticuatro óperas diferentes en un año, más de lo que pensé que escribiría. Algunas entradas estuvieron bien, otras no tanto, pero es lo que hay. Después de todo la idea era tratar de quitarle a la ópera el traje y el vestido largo (algunos siguen yendo así a la ópera, aunque sea un sábado al mediodía en un cine) y ponerle jeans y zapatillas mientras la escuchamos en una esquina con audífonos con diseño de calavera. Sin embargo había que hacer una pausa y ver si valía la pena seguir y cómo  seguir y qué cambiar –mejorar no sé si sepa-. Y bueno, estoy escribiendo, así que parece que seguimos.

La segunda temporada de “Parado…” comienza acá, pero con algunos cambios. En primer lugar espero poder escribir más frecuentemente o por lo menos con una mayor regularidad. Ni todas las semanas ni cada dos meses. Veremos. Las entradas serán más cortas, más resumidos los argumentos; después de todo existe Wikipedia. Entras acá, le das una mirada y si quieres saber más consultas la Wiki. Lo mismo con los videos. Tres o cuatro (alguno más si justifica) y para el resto Youtube o cualquier otro servidor de videos. También espero que ustedes aporten, sugieran y pidan. Eso ya lo hice en la primera temporada y tuve algún éxito; solo espero que aumente. Todavía sigo esperando tres artículos que me ofrecieron…  Seguro este año 😀
Bueno, eso. Arrancamos con “Parado en la esquina escuchando ópera” … todavía.

Sansón y Dalila

Para esta primera entrada me estuve guardando “Sansón y Dalila” de Camille Saint-Saënz, ópera en tres actos basada aunque cueste creerlo en el drama de Shakespeare “Romeo y Julieta”.
Esta ópera fue estrenada en el año 1877 y cabe mencionar como dato relevante que lo de arriba fue un chiste porque obviamente está basada en la historia bíblica de Sansón y Dalila y cualquiera que haya leído antes “Parado…” tiene que haberse dado cuenta de la broma.
Seguimos. Siendo la única obra de CSS que se representa regularmente es curioso que dos de sus arias sean muy conocidas. Las dos de la mezzo.
Basada en la biblia sí, pero no deja de ser una historia de amor y sacrificio. ¿Hará falta que resuma el argumento?¿No lo conocerá todo el mundo ya?¿No lo habrán visto aunque sea en TV en esos especiales de semana santa? De cualquier manera y para seguir con la tradición de “Parado…” vamos a resumirlo.

Sansón era el lider del pueblo elegido:  Alto, inteligente, buena gente, simpático y con una gran fuerza espiritual y física, pero con una vulnerabilidad para que recordase siempre que era un humano: la fuerza venía de su cabello y si lo perdía o si se lo cortaba también perdería su fuerza. ¿Han visto acaso alguna peluquería que se llame “Sansón”? Piénsenlo…
En eso conoce a Dalila, una hermosa filistea a quien el sumo sacerdote de su pueblo le había encomendado la misión de enamorar a Sansón para averiguar el secreto de su poder y así poder derrotarlo. Lo que sigue se lo imaginan aunque nunca hayan oído la historia: Sansón se enamora de Dalila y le cuenta su secreto. Ella entonces, una noche, le corta a Sansón el cabello y lo entrega a los soldados. Entrega a Sansón, no el cabello; que yo sepa no había negocios de pelucas en esa zona. Sansón ya debilitado es tomado prisionero, le son arrancados los ojos y es encadenado como si fuera un esclavo para escarnecerlo.

Sansón se lamenta, arrepentido de su debilidad, mientras es vilipendiado por su pueblo. Durante una ceremonia en el templo de Dagón, dios de los filisteos, Sansón implora al cielo que le devuelva su fuerza sobrehumana a fin de poder sacrificar su vida en nombre del señor. Como al señor estos finales aparatosos parece que le gustan,  la fuerza le es devuelta y Sansón derriba las columnas del templo muriendo él con todos los filisteos. Y Dalila. Y los peluqueros.

Esa es la historia de Sansón y Dalila. Con así de poquito se arma un relato bíblico, ¿ven? Y también una ópera, ya que estamos… Vamos con unos videos para cerrar.

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Aquí Elina Garanca en concierto canta el aria “Mon coeur s’ouvre à ta voix” el aria más conocida.

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La misma aria por Shirley Verret, en este caso durante una representación

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María Callas canta “Printemps qui commence” la otra aria famosa de la ópera.

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José Carreras canta “Vois ma misère, hélas!”

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Regalo final: Placido Domingo y Olga Borodina en el Metropolitan Opera de NY. Completa.

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ADDENDA

@capricho_x me dice que «no es “Sansón y Dalila” si no hay “Danza Bacanal”» así que aquí la agrego. (Gracias por el aporte :-D)

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Y eso es  todo. Breve y directo. La ópera no necesita que yo la adorne, solo que la exponga.

Como siempre si quieren leer más comiencen acá y si quieren comentar, aportar o pedir escriban aquí mismo o búsquenme como @Malfitan0 en Twitter.

Mientras veo cómo me crece el pelo voy a estar aquí, parado en la esquina escuchando ópera… todavía.

Si te entra me caso contigo (La Cenerentola)

Al fin. Ya me estaba haciendo falta –más a mí que a ustedes, sin duda– escribir otra entrada en este blog tan irregular. Lo mejor de todo es que regreso con Rossini, uno de mis compositores favoritos. Aquí cabe destacar, como hemos hecho otras veces para otros detalles, que el que Rossini sea mi compositor favorito no le interesa absolutamente a nadie, porque este blog va de presentar óperas, no de escribir mi biografía. Dicho esto sigamos adelante.

Hoy tocaremos “La Cenicienta” que como notarán cuando desarrollemos el argumento se aparta del cuento por todos conocido porque reemplaza a la madrastra por un padrastro, al hada madrina por un filósofo y al zapatito de toda la vida (de ahí la referencia del título) por un brazalete. Sin embargo el espíritu de la obra queda intacto gracias al genio de Rossini, que escribió la pieza a los 25 años y en tres semanas. Y a mí me cuesta casi dos actualizar mi blog. Ese es el problema de entrar mucho a Twitter, uno pierde tiempo…
Comencemos con el argumento.

La acción se desarrolla en Salerno, entre fines del siglo XVIII e inicios del XIX.

Don Magnifico tiene dos hijas, Clorinda y Tisbe, y una hijastra llamada Angelina a quien obliga a trabajar como doncella en su castillo. Vemos a Angelina cantando una triste canción sobre un rey que encontró a su esposa entre la gente común (guiño, guiño), mientras sus hermanas (las de Angelina, no las del rey, por si se te traspapeló la coma) se prueban joyas y vestidos. En eso llega Alidoro, un filósofo que es preceptor del príncipe don Ramiro, quien disfrazado de mendigo tiene como fin espiar la conducta de las tres muchachas. Cuando les pide limosna Clorinda y Tisbe quieren echarlo a cortesanas patadas en tanto Angelina le ofrece pan y café. Esta actitud es observada por el agudo Alidoro pues lo que está haciendo es buscar esposa para el príncipe y tomar nota del comportamiento de las chicas.
Llegan los cortesanos y anuncian que pronto estará allí el príncipe. Don Magnifico recomienda a sus dos hijas que se comporten bien y que se vistan adecuadamente para cuando este llegue. Finalmente don Ramiro llega vestido como su criado Dandini, con quien ha intercambiado sus ropas para poder observar a las jóvenes sin ser descubierto. Queda impresionado por la cenicienta Angelina quien también gusta de él mientras ingresa Dandini disfrazado de príncipe sin que Magnifico ni sus hijas se percaten de quién es en realidad y lo halagan efusivamente como si se tratara realmente del príncipe. Él las invita a un baile en el palacio real y cuando Angelina pregunta si ella también podrá ir don Magnifico se burla de ella y le dice que de ninguna manera, maltrato que es notado por el príncipe Ramiro. Este sí es un príncipe de cuento, que se fija en lo que le pasa al pueblo. Sigamos.
Vemos regresar a Alidoro preguntando por la tercera hija pero Magnifico la niega; sin embargo cuando Alidoro la ve decide ayudarla, así que se identifica ante ella como el preceptor del príncipe y le dice que lo acompañará al baile.
Las hermanas y don Magnifico llegan al palacio de Ramiro con Dandini, todavía disfrazado, y este ofrece al príncipe, disfrazado de Dandini, a una de las hermanas como pareja pero ellas lo rechazan porque es un simple criado (como ya dije alguna vez “billetera mata galán”). Alidoro entonces anuncia la llegada de una dama desconocida cubierta con un velo. No es otra que nuestra Angelina (¿vieron cómo ya tomé partido? Qué genios que son Rossini y su libretista) ricamente vestida por Alidoro. Espero que más bien vestida por una criada de Alidoro, digo, en salvaguarda del honor y buen nombre de Angelina.
Las hermanastras y su padre notan entre la dama desconocida y Angelina cierto parecido, pero la idea es desechada por absurda (muy agudos no eran esos tres). Dandini en su papel de príncipe los invita a la mesa mientras todos sienten, y lo manifiestan cantando porque esto es una ópera, que todo es un sueño del que temen despertar.

Cuando comienza el segundo acto tenemos a don Magnifico que preocupado por la mujer desconocida a quien ya reconoce como Angelina les cuenta a sus hijas que ha dilapidado el patrimonio de la cenicienta para vivir en el lujo.
Ramiro está encantado con la misteriosa mujer pues le recuerda a la joven que había visto más temprano (otro que no es muy agudo). Se esconde cuando ve a Angelina llegar con Dandini y escucha cuando ella le confiesa al supuesto príncipe que está enamorada del paje, entonces él le declara su amor y ella le entrega uno de dos brazaletes idénticos que lleva y le dice que si realmente la quiere la encontrará, creyendo todavía que el príncipe es un paje y se marcha. Luego de la fuga de la bella Ramiro anuncia que la buscará y para ello reúne a sus hombres. Luego, cuando Dandini le confiesa a don Magnifico que se trata del criado este se indigna y por su conducta es expulsado del palacio junto con sus hijas. Al llegar a su casa le pide a la cenicienta, vestida otra vez de harapos, que se encargue del fuego. Ella lo hace mientras recuerda los bellos momentos en el palacio. A causa de una tormenta (y del oficio del guionista) la carroza en la que el príncipe ha salido a buscar a su amada se rompe frente a la casa de don Magnifico. Ramiro y Dandini piden hospitalidad y don Eme, quien todavía tiene esperanzas de casar a una de sus hijas, ordena a Angelina que le de la silla real al príncipe. La muchacha, todavía engañada por los disfraces, se la da a Dandini y su padrastro le indica que se trata de Ramiro quien al ver el brazalete de la joven la reconoce como la dama del velo y así la pareja se reúne. Padre e hijas se indignan y amenazan a Angelina pero Ramiro que ha sido testigo de los maltratos anuncia castigos. La cenicienta, ya su prometida, le pide que los perdone, que esa será su venganza.
Ya en el palacio de Ramiro don Magnifico intenta reconciliarse con Angelina, ahora la princesa Angelina, pero ella solo quiere que la reconozca como su hija. Entonces le pide al príncipe que perdone a Magnifico y a sus hermanastras quienes la abrazan en señal de arrepentimiento mientras la hasta entonces cenicienta declara que los días de atender el fuego ya se han ido.

Lindo argumento a pesar de que no hay hadas ni zapatitos de cristal, pero hay que tener en cuenta que en esa época los efectos por computadora eran muy caros. Doscientos años caros.

Vamos como siempre con algunos fragmentos.

Elina Garanca como Angelina canta “Una volta c’era un re” al inicio del primer acto mientras las hermanas pierden el tiempo.

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Don Magnifico es despertado por sus hijas quienes le cuentan que llega el príncipe “Miei rampolli femminini”.

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Cuando Angelina y el principe Ramiro se ven por primera vez “Un soave non so chè”

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Alidoro decide ayudar a Angelina a conocer al príncipe “Là del ciel nell’arcano profondo” cantada por el bajo-barítono Ildebrando D’Arcangelo.

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Final del primer acto, donde todos dicen estar en un sueño temerosos de despertar. (No todos los montajes son muy buenos. Obvien la “coreografía” y escuchen la música que ahí en el medio de esa confusión están Vivica Geneaux e Ildebrando d’Arcangelo).

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Cuando Ramiro recibe el brazalete de la dama del velo y jura reencontrarla. Aquí la canta Lawrence Brownlee.

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Y aquí la misma pieza por Juan Diego Flórez.

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Cuando el príncipe, a causa de la tormenta, llega a la casa de Magnifico y reconoce finalmente a Angelina.

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Cuando la princesa cenicienta declara que los días de atender el fuego han terminado “Nacqui all’affanno”.

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Para comunicarse conmigo, colaborar con el blog o simplemente dejar algún comentario pueden hacerlo aquí mismo o buscarme como Malfitan0 en Twitter, y pueden leer las demás entradas del blog comenzando por esta.

Y mientras los príncipes calzan zapatitos y las criadas encajan brazaletes yo espero que den las doce aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

Fumar puede ser dañino para la salud (Carmen)

De esta ópera debería resultar fácil hablar ya que la mayoría se habrá tropezado con ella: en el cine (se hicieron varias versiones), en adaptaciones para danza (no solo clásica) y hasta en algún cortometraje animado donde se ha usado su música. Yo por mi parte la conocí en el cine, en la versión que hizo Carlos Saura. Brutal, si puedes búscala. A partir de allí conseguí la música con los libretos -esto fue antes de la existencia de Internet- y me hice fanático de esa ópera. Hasta acá el dato que no le interesa a nadie, gracias. Pasemos ahora al argumento.

Carmen, trabajadora de una fábrica de habanos, trata de seducir al cabo Don José, durante un descanso en la plaza. Luego, de vuelta al trabajo, ella apuñala a una compañera y el encargado de llevarla a prisión es Don José. Carmen, con promesas de amor, logra que el cabo la deje escapar y es él en cambio el que va a prisión.
Meses después, en una taberna, el mismo día en que Don José saldría de la cárcel, Carmen conoce al famoso torero Escamillo, quien queda impresionado con ella. Luego llega Don José quien tras una discusión pelea con su superior a quien unos contrabandistas secuestran. Al verse involucrado en un delito, Don José decide huir con Carmen.
Pasa el tiempo y las cosas entre el cabo y la habanera comienzan a ir mal, mientras la atracción entre Carmen y Escamillo va creciendo. Es así como luego de haberse alejado por la enfermedad de su madre, Don José encuentra a Carmen en la plaza de toros donde la gente ovaciona a Escamillo, le suplica que regrese con él, pero ella le dice que está enamorada del torero. Presa de los celos el cabo hunde un puñal en el cuerpo de Carmen y finalmente se entrega a la policía.

Amor y celos, el motor de la mayoría de las obras maestras de la música y la literatura. Es por eso seguramente que esta ópera ha sido versionada tantas veces. Nada más que decir, escuchemos las piezas más conocidas:

– Este es el conocidísimo preludio de la ópera.

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– Aquí está el aria de Carmen, “Habanera” o  “L’amour ess un oiseau rebelle” (El amor es un pájaro rebelde) del primer acto.

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– La misma aria en un concierto por Elina Garanca, otra genial mezzosoprano.

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– El torero Escamillo canta esto en el segundo acto. “Votre toast je peux vous le rendre…Toreador, en garde” (A tu salud yo tomo con placer) en una versión para cine.

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– Don José a Carmen le dice en el segundo acto “La fleur que tu m’avais jetée” (La flor que una vez me diste).

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– Micaela, la ex de Don José (así son estos…) canta en el tercer acto “Je dis que rien ne m’epouvante” (No puedo permitirlo, tengo miedo)

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– Esta pieza es hacia el final de la ópera, en el desfile de cuadrillas. “Les voici, voici la quadrille” (Aquí están, aquí está la cuadrilla)

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– Y para terminar este video:

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Entonces creo que va quedando claro que esto es tan fácil de escuchar como cualquier otra música y tan interesante de seguir como cualquier buena película o serie. Cuestión solamente de quedarse un rato parado en la esquina escuchando ópera.

(Si quieres leer en orden lo que he publicado hasta ahora comienza por acá, y puedes dejar un comentario aquí mismo o vía Twitter en la cuenta @Malfitan0)