Mad about you (I Puritani)

Poster I Puritani

Seamos sinceros: no conoces esta ópera. Seamos sinceros: yo tampoco la conocía hace un año. O bien sí la conocía porque Bellini y blablablá y su gran melodramatismo y blablablá y que la estrenó en París y lo ayudó Rossini y recontrablablablá, pero… “Una historia de amor durante la guerra civil escocesa del siglo XVII. El drama de la puritana Elvira y el realista Arturo” no es un eslogan que venda muy bien una ópera, ¿no? ¡MUY MAL PUES! Yo tendría que haberla escuchado antes… ¿Acaso no leí “la muy triste historia de amor de dos adolescentes italianos hijos de familias rivales”? ¿Acaso no leí “la increíble historia del hijo del difunto rey de Dinamarca y su enajenada novia”? ¿A dónde quiero llegar? Pues en verdad quisiera llegar a mi café favorito y pedir un capuchino y una galleta con chocochips, pero como hoy no puedo me bastaría con llegar a dejar claro que el “dónde” y el “cuándo” de un argumento, sea de una obra de teatro como las que mencioné de Shakespeare o de una ópera de Vincenzo Bellini o de cualquier otro compositor sirven solo de andamiaje para sostener el verso y la música y en eso nos deberíamos fijar.
Dicho esto, y luego de prometer nunca más dejar de escuchar una ópera solo porque me parece que el dónde y el cuándo no me cuadran, pasemos a resumir el argumento.

Los puritanos partidarios de Cromwell le están ganando a los realistas de Estuardo y están seguros que la guerra civil terminará a su favor. Uno de los puritanos es Sir Ricardo Forth, quien pretende a Elvira, la hija del gobernador de la región, Lord Walton. Ricardo le hace saber a Lord Walton sus intenciones de matrimonio con Elvira (espero que haya hablado antes con ella…) pero este, elegante y cortésmente, se hace el loco y driblea a Sir Forth quien, desconsolado, canta. (Me encanta la ópera… Hoy por hoy, cuando la gente tiene penas de amor, arma un escándalo por un pote de mayonesa. .)
Por otro lado –siempre hay otro lado- Elvira escucha a su tío Sir George, quien le cuenta que convenció a su padre para que no la obligue a aceptar a Sir Ricardo como esposo. Esto porque Elvira está enamorada del realista Lord Arturo (conflicto tipo Montesco-Capuleto, ¿vieron?) quien precisamente está llegando al castillo trayendo muchos regalos, entre ellos un velo de matrimonio para Elvira.
Poco después Arturo se entera que en el castillo  tienen prisionera a Enriqueta de Francia, viuda del rey Carlos I y que seguirá su mismo camino (para más información histórica consulte Wikipedia, gracias). Arturo, que es fiel a la causa, decide rescatarla aunque con eso ponga en riesgo su amor, entonces hace que Enriqueta se cubra con el velo que había traído para Elvira y los guardias, confundiéndola con esta, la dejan salir. Cuando todo se descubre Elvira cree que Arturo la ha engañado con otra mujer e instantáneamente se vuelve loca y los puritanos juran vengar lo que creen es una bajeza de Arturo.

Más adelante en el tiempo (como un acto después, más o menos) anuncian los pregones que el parlamento ha condenado a muerte a Lord Arturo por ayudar a la reina Enriqueta a escapar, todo esto mientras la loca Elvira canta una melodía que le recuerda a su ex novio.
Mientras tanto el tío George le solicita a Sir Ricardo que interceda a favor de Arturo para conseguir su perdón. El buenazo de Ricardo, a pesar de tratarse de su rival de amores, promete interceder por Arturo siempre y cuando él se presente desarmado y reniegue de sus ideales realistas. Entonces Ricardo y George reafirman su lealtad puritana cantando un dúo. (Me encanta la ópera… Ahora lo harían tomando dos cervezas.)

Arturo, perseguido por sus enemigos, decide abandonar Inglaterra, pero antes quiere ver por última vez a su amada Elvira, por eso merodea por los jardines del castillo con la esperanza de que ella se asome al balcón de su dormitorio y lo vea pasar, o algo así.
Fue algo así nomás, porque Elvira pasea por los jardines, se encuentra de golpe con Arturo y se vuelve loca de alegría; pero como ya estaba loca entonces se vuelve cuerda de alegría. Y ahora ¿qué creen? Sí: canta. (Me encanta la ópera… Ahora seguro publicaría algo en su muro de Facebook.) Sin embargo en ese momento suenan los tambores de la tropa que se acerca y Elvira se asusta tanto por el peligro que corre Arturo que otra vez se vuelve loca. (“Es complicado” diría su muro de Facebook.)
Los soldados puritanos capturan a Arturo y siguiendo las órdenes del parlamento se alistan para ejecutarlo. En ese preciso momento llega un mensajero con la noticia, dictada por Cromwell, de la derrota total de los realistas y del indulto para todos los prisioneros de guerra. Elvira, viendo definitivamente libre a Arturo, se vuelve definitivamente cuerda. Bueno, eso dicen…

Y ahora algunos pasajes musicales; ni mayonesa ni cerveza ni Facebook, solo música.

Del primer acto “A te o cara” por Juan Diego Flórez como Arturo.

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Todavía del primer acto “Son vergin vezzosa“.

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Del  acto segundo, Anna Netrebko “Vien, diletto, e in ciel la luna“.

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Escena de la locura, también del acto segundo.

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El dúo de Giorgio y Ricardo.

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Del tercer acto ”Credeasi, misera”.

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Entonces y como siempre, si quieren comentar, corregir o colaborar comuníquense conmigo (hasta acá la aliteración que ya está muy forzada) sea aquí mismo o por mi cuenta en Twitter Malfitan0. Si quieren leer en orden o entender por qué escribo este blog comiencen leyendo por acá.

Mientras espero a que eso suceda caminaré por debajo de un balcón y luego permaneceré parado en la esquina escuchando ópera.

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Tú eres mi estrella (Julio César en Egipto)

Afiche Giulio Cesare

Pasó un tiempo, ¿no? Sí pues; a veces las ganas están y la oportunidad no. En cualquier caso sirvió para decantar algunas cosas, ver alguna ópera que tenía pendiente (sobre la que escribiré más adelante) y tener mejores ideas. Bueno no sé si tanto como “mejores”, solo diré “nuevas”.

Ahora voy a escribir sobre una ópera que espero poder ver, si todo sale bien,  en la puesta del Metropolitan Opera transmitida en vivo a fines del próximo mes: Julio César en Egipto de Haendel. Tremenda ópera barroca seria y la más representada de Haendel en la actualidad, dato tomado de operabase.com, que con las estadísticas yo no juego. Desde su estreno fue un exitazo, con sus roles complicados y exigentes para castrato y soprano, aunque actualmente, debido a la veda de castrati, el papel principal se canta traspuesto a bajo, barítono, tenor, contratenor… escoge…
¿Vamos con el argumento? Se supone que en esta segunda temporada de “Parado…” iba a escribir menos. Ojo: acá le quitamos la seriedad a las cosas, asi que si esta ópera seria te parece una comedia de enredos no te preocupes, así es este blog.

Julio César llega a orillas del Nilo con su ejército victorioso luego de derrotar a Pompeyo. La esposa de este, Cornelia, le ruega piedad al vencedor y él acepta con la condición de que Pompeyo vaya a verlo en persona. Y Pompeyo va, pero solo su cabeza en una canasta, porque Achille, líder del ejército egipcio se la lleva en señal de amistad de Ptolomeo, quien gobierna Egipto junto con su hermana Cleopatra. No sé si les suena: Cleopatra…
Acá comienza el nudo: Cornelia se desmaya. Curio, un asistente de JC se ofrece a vengarla (con la esperanza de ganarse “alguito”) pero ella no acepta. Sesto, el hijo de Cornelia y Pompeyo jura vengarse y Achille le cuenta a Ptolomeo que Julio César está furioso por lo de la cabeza. Por otro lado Cleopatra, disfrazada,  va a visitar a JotaC para pedirle que lo apoye en la “revocatoria” de Ptolomeo porque quiere gobernar sola y el romano cae seducido ante su belleza. A su vez Cornelia y su hijo visitan a Ptolomeo, quien se enamora de la viudita, pero le ha prometido a Achille que Cornelia sería suya. Sesto reta a Ptolomeo por la muerte de su padre y no le hacen caso. Achille trata de seducir a Cornelia y lo ignoran, entonces en represalia manda a arrestar a Sesto. Se entiende ¿no? Es como cualquier teleteatro pero con buena música y cantantes. Hasta acá el primer acto.

En el segundo acto pasa más o menos lo mismo. Cleopatra, aún disfrazada, en su palacio, sigue seduciendo a JotaC y él feliz. En el palacio de Ptolomeo en cambio Achille insiste con Cornelia y ella lo vuelve a rechazar; entonces Ptolomeo trata de seducirla y también rebota. Sesto en cambio solo quiere pelear con Ptolomeo (es Sesto, no Edipo). Mientras tanto en el palacio de Cleo, JC escucha enemigos aproximándose (¿Cómo suenan los enemigos aproximándose?) y Cleopatra le revela su identidad y le pide que huya pero él decide luchar.
Por otro lado Ptolomeo y Sesto luchan hasta que Achille llega diciendo que Julio César ha muerto al saltar por una ventana. Ya que está presente no se la iba a perder así que Achille insisite con Cornelia pero Ptolomeo lo vence y también insiste con Cornelia. (Esa Cornelia… Tiene más jale que Cleopatra… Ok, no). Sesto no sabe dónde meterse de la vergüenza y decide suicidarse. Su madre se lo impide y entoces él renueva la promesa de matar a Ptolomeo. Estos egipcios no sabían cuando decir basta.

El tercer acto comienza con sonidos de la batalla entre Ptolomeo y Cleopatra y vemos a Ptolo celebrar su victoria. Julio César, que ha sobrevivido a la caída de la ventana está preocupado por Cleopatra. Sesto encuentra herido a Achille y este le da un sello que le confiere la autoridad sobre los ejércitos en caso que él muera. César aparece y le pide el sello a Sesto  (todos ningunean a Sesto, ya se ve) y le promete salvar a Cornelia y Cleopatra o morir. Cleopatra encuenta a Julio César y se emociona. Sesto encuentra a Ptolomeo coqueteando con su mamá y ligeramente harto lo mata. Cesar y Cleopatra finalmente ganan la batalla y entran victoriosos a Alejandría donde él la proclama reina de Egipto y promete apoyarla. También en lo que respecta al reinado, claro. Ambos se declaran su mutuo amor y la gente vitorea feliz por la llegada de la paz a Egipto.

Gran ópera, divertido libreto. Ahora la música, que para eso me pagan. ¿Ah, qué? ¿No me pagan? Oh…

 

Aquí el contratenor alemán Andreas Scholl canta “Empio, dirò, tu sei” en el papel de Julio César. (recuerden que ese papel fue escrito para la voz masculina más aguda, la de castrato, registro que ahora solo alcanzan los contratenores).

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Ewa Podles, contralto, canta “Priva son d’ogni conforto” en el rol de Cornelia.

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Danielle de Niese, soprano, “baila” y canta “Non disperar, chi sa?” haciendo de  Cleopatra.

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El contratenor francés Christophe Dumaux canta, en el rol de Ptolomeo, “L’empio, sleale, indegno”.

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Aquí el contratenor francés Philippe Jaroussky canta “Cara speme, questo core”del rol de Sesto.

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La soprano danesa Inger Dam-Jensen canta como Cleopatra “Tu la mia stella sei”

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Para terminar la misma soprano, el mismo rol, pero otro montaje. Ahora canta “Piangerò la sorte mia”.

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Hasta acá con esta ópera. Podría poner más piezas pero creo que ya se dieron una idea y de eso se trata. El resto es tarea.

Como siempre digo si quieren comunicarse conmigo para críticas, sugerencias o contribuciones pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer más entradas de este blog podrían comenzar con la primera.

Yo voy un ratito a ver qué tan alta está la ventana desde la que voy a saltar y luego seguro estaré parado en la esquina escuchando ópera.

Ahí no, lascivo moro… (Otelo)

Afiche Otelo de Verdi

Conocí a Otelo en un viaje que hice a Chipre en busca de agua pura. Ok, no. Vamos de nuevo. Conocí “Otelo” como todo el mundo, en el colegio, pero más a fondo cuando leí las obras completas de Shakespeare. Esas las leí cuando estudiaba actuación en la escuela de arte dramático. Entré a la escuela de arte dramático, luego de muchas vueltas, porque en el colegio habíamos hecho un montaje de “La Traviata” y eso encendió algunas luces. “La Traviata” es, como todos saben, una ópera de Verdi. Verdi compuso “Otelo”. Ahora entiendo todo: la ópera me gusta desde que viajé a Chipre en busca de agua pura. Ok, no; algo no cierra. En fin, sigamos.

“Otelo” fue una de las últimas óperas compuestas por Verdi luego de algunos años de retiro y se estrenó a fines del siglo XIX siendo a la fecha la octava obra más representada de este compositor, quien a su vez es el compositor más representado. Para más información, ya saben, pueden consultar Wikipedia y si quieren estadísticas precisas de representaciones, óperas y compositores vayan a Operabase.

La ópera se basa fielmente –hasta donde se puede- en la obra de Shakespeare, en la que todo se mueve por el amor, los celos y la sed de venganza. Claro, la sed; por eso me fui a Chipre en busca de… Mejor vamos con un corto resumen del argumento porque este sí que lo conocen todos, ¿verdad?

Otelo es un oficial moro quien ejerce como gobernador de Chipre bajo las órdenes del dux de Venecia. Está casado con Desdémona quien lo ama verdaderamente. De Desdémona, a su vez, está enamorado Roderigo, un caballero veneciano que frecuenta la casa. De esto se va a aprovechar Yago, el alférez de Otelo, para vengarse de su jefe, porque considera injusto que haya nombrado a Cassio y no a él como capitán de la armada.
Ok. Ya están presentados los personajes principales y sus relaciones. Ahora desarrollemos un poco.

En una taberna, celebrando la victoria sobre los turcos, Yago propone un brindis por Otelo y Desdémona, Cassio inicialmente no bebe pero luego y ante la insistencia de Yago termina por emborracharse. Cuando lo vienen a buscar para que comience su guardia está tan ebrio que no puede tenerse en pie y Yago comenta malamente que es así todas las noches. Roderigo se burla del estado de Cassio, este lo amenaza con la espada, Montano, el exgobernador de Chipre, trata de detenerlo y termina herido. Cuando Otelo pide explicaciones de lo sucedido Cassio no atina a defenderse y Yago (el buenazo de Yago) se hace el desentendido. Ante esto y viendo a Montano herido Otelo degrada a Cassio, quien ya no será más capitán. Todos se retiran menos Otelo y Desdémona quienes se besan y vuelven al castillo.

Yago, el mejor amigo del mundo, le dice a Cassio que hable con Desdémona y le pida que interceda ante Otelo para regresarle la capitanía. Cassio conversa con Desdémona y esto es visto desde lejos por Otelo, entoces Yago le hace creer que ellos están teniendo un romance. Otelo no quiere aceptarlo y le pide pruebas de la traición de su esposa.
Desdémona trata de hablar sobre Cassio a Otelo pero este le dice que en otro momento, que le duele la cabeza (ah… mira… la vieja excusa…) ella le pone un pañuelo en la cabeza, uno que él le había regalado, pero Otelo lo rechaza y lo arroja al suelo. La criada de Desdémona, Emilia,  recoge el pañuelo, Yago se lo pide, Emilia lo manda a pasear y éste se lo quita a la fuerza. Todo un caballero… Otelo está cada vez más convencido de la infidelidad de su esposa y Yago le dice que una vez escuchó a Cassio mencionarla en sueños y que además  lo vio llevar un pañuelo de ella, un pañuelo que describe precisamente como el que Otelo acaba de arrojar al suelo. Otelo, quien cada vez más “abriga la sospecha de que el lascivo moro se ha insinuado en su lecho” jura vengarse.

Luego Desdémona se acerca a Otelo para insistir con la petición y él le dice que le sigue doliendo la cabeza y que le ponga el pañuelo. Ella le pone uno diferente y él le exige que sea el otro, el regalo. Ella le dice que lo ha perdido, insiste con el pedido, Otelo insiste con el pañuelo y claro… termina diciéndole que duda de su fidelidad. (¿por un pañuelo? ¿en serio?)
Por si fuera poco Yago conversa con Cassio –mientras Otelo se oculta para escuchar- y le pregunta por otra mujer, Cassio cuenta orgulloso sus aventuras románticas y Otelo que no escucha otra cosa que la que sus celos le dictan cree que habla de Desdémona. Como estocada final durante la conversación Yago muestra el pañuelo de Desdémona para que Otelo lo vea y “confirme” sus sospechas. A este punto Otelo ha decidido estrangular a Desdémona en la cama.
Llega el embajador de Venecia y es recibido por todos pero observa la ausencia de Cassio y se le explica que ha sido removido del cargo. Desdémona, que allí estaba, dice que tal vez pronto Cassio vuelva a ser el capitán y que ella tiene gran afecto por él. Otelo ya no puede más de celos, la golpea y la llama demonio. Luego lee una carta en la que el Dux le informa que debe regresar a Venecia y que Cassio será el nuevo gobernador y claro, más leña al fuego. Yago convence a Otelo que esa es la noche para ejecutar la venganza y también a Roderigo, diciéndole que si quiere evitar que Desdémona se marche debe matar a Cassio.

Desdémona duerme en su habitación y vemos a Otelo entrar con una espada. Besa a su esposa y con eso la despierta. Le pregunta si ha rezado y le dice que debe matarla porque le ha sido infiel con Cassio. Ella le dice que tenga piedad y que mande llamar a Cassio para aclararlo todo. Otelo le dice que ya es tarde, que Cassio está muerto y la estrangula. Llega Emilia diciendo que Cassio ha matado a Roderigo, Desdémona dice que ha sido acusada injustamente y muere. Emilia llama asesino a Otelo quien se defiende diciendo que Yago le había entregado pruebas. Llegan Yago, el embajador de Venecia y Cassio (todo el mundo entra a todos lados en las óperas, ¿se fijaron?) finalmente todos van aclarando cómo sucedieron las cosas y desmantelando las mentiras ensambladas por Yago quien en otro acto de caballerosidad se escapa corriendo espada en mano.
A este punto Otelo termina de darse cuenta del error cometido y con una daga se apuñala, se arrastra hasta donde yace Desdémona y la besa, (¿ahora la besas? ¿ahora?). Finalmente muere.

Bueno, eso. La historia es la de Shakespeare. Ahora la música, que de esto se trata el blog.

“Gia nella notte densa” dúo de Otello y Desdémona del final del primer acto.  Plácido Domingo y Kiri Te Kanawa en esta versión.

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El mismo dúo por Franco Corelli & Teresa Żylis-Gara.

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Aria de Yago del segundo acto “Credo in un dio crudel”. Canta Bryn Terfel (barítono).

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También del segundo acto “Dove guardi splendono raggi” .

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Otelo se lamenta de su destino en “Dio! mi potevi scagliar tutti i mali” del tercer acto. Canta Lauri Volpi.

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Renata Tebaldi canta “A terra si!, nel livido fango, del final del tercer acto.

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“Ave Maria” cantada por Renee Fleming. Cuarto acto.

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La misma pieza por María Callas.

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Cuando Otelo se dirige a matar a Desdémona, hacia el final del cuarto acto: “Diceste Questa Sera Le Vostre Preci?”.  Domingo y Te Kanawa otra vez.

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“Niun mi tema” final de la ópera, Otelo se quita la vida. Canta Mario del Monaco.

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Misma pieza por Plácido Domingo en el ‘96

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Creo que con esto tenemos bastante, pero si se les ocurre alguna pieza que falte no tienen más que pedirla y la sumamos.

Como siempre si quieren leer más comiencen acá y si quieren comentar, aportar o pedir escriban aquí mismo o búsquenme como @Malfitan0 en Twitter.

Si  ven a Yago, que todavía debe estar corriendo, lo golpean en mi nombre. Yo voy a estar vigilando aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

Ya te gozo, ya te estrecho, ya te abrazo. (La Coronación de Popea)

Afiche La coronación de popea

Hola. Hoy quiero escribir sobre una ópera que descubrí –que me enseñaron- hace muy poco. Está clarísimo que era imposible y nunca pretendí conocer todas las óperas y aunque esta tal vez debería haberla conocido antes resulta ser que no, que apenas ahora la he escuchado completa. Nada como aprender de alguien a quien la música le gusta tanto como a ti. Lo mismo una nueva ópera que la diferencia entre Death Metal y Black Metal que también me la enseñaron el otro día. Pero lo del metal y otros géneros musicales es parte de otro proyecto que algún día tal vez salga a la luz.

“La Coronación de Popea” es una de las mayores obras de Monteverdi y la primera basada en un hecho histórico, compuesta en una época en la que la ópera tenía todavía pocos años y todo estaba por hacerse.  Pero no me quiero poner en plan erudito con esto. Ya dije en la anterior entrada que en esta segunda temporada de “Parado…” yo sería más breve y conciso. En cualquier caso para mayores precisiones siempre le pueden preguntar al aguatero del Met. ¿Que no saben quién es el @AguateroDelMet? Ah pues… eso pasa por no leerme en Twitter. Ahí está todo.

Como siempre, o casi, el tema central es el amor, en este caso el de Popea y Nerón. ¿Vamos con el argumento?

A manera de prólogo las diosas de la Fortuna y la Virtud discuten sobre cuál de ellas tiene más poder sobre los hombres. Llega el dios del Amor y se burla de ellas pues es él quien tiene más poder, obvio. Eso da lugar al primer acto.

Popea está enamorada de Nerón y quiere ser emperatriz de Roma. Otón, antiguo amante de Popea, llega a casa de ella pero la encuentra vigilada por soldados de Nerón y dándose cuenta de todo se marcha abatido mientras los soldados comentan.  La aya de Popea, Amalta, le pide que tenga cuidado con Nerón, que ya se sabe cómo son esos emperadores romanos, pero Popea no le hace caso. También que si le hace caso se acaba la ópera. Bueno, sigamos.
Por otro lado Octavia, la esposa de Nerón, está en su palacio afligida por su mala suerte y  Séneca trata de animarla pero Octavia lo manda a pasear. Luego llega Nerón y le comunica a Séneca que  quiere dejar a Octavia y casarse con Popea cosa que a  Séneca no le parece. ¡Para qué dijo nada! Nerón se enfada con él y Popea le da cuerda, entonces el emperador manda a sus guardias a obligar a Séneca a suicidarse.  Cuando Nerón se va Otón intenta convencer a Popea para que regrese con él y no lo logra. Drusila, una noble, lo reconforta y lo convence para que se case con ella, él acepta pero sin dejar de pensar en Popea a quien ama tanto que decide que la va a asesinar. Eh… bueno sí… cualquier cosa le preguntan a Otón…

El segundo acto comienza con Séneca enterándose de la orden del emperador de suicidarse. Este pide a sus amigos que preparen todo para el ritual y ellos tratan de convencerlo de no hacer lo que le piden, pero Séneca está decidido. Cuando Nerón se entera de la muerte del filósofo lo celebra emborrachándose y componiendo canciones de amor.
Otón por otro lado se arrepiente de haber pensado siquiera en matar a Popea, pero  ¡qué casualidad! recibe la orden de Octavia de asesinarla disfrazado de mujer bajo amenaza de ser denunciado ante Nerón. Otón le pide sus ropas a Drusila e intenta asesinar a Popea pero el dios Amor interviene para salvarla arrebatándole la espada al asesino, quien huye atemorizado.

El tercer acto comienza con Drusila pensando en la vida y la felicidad cuando de pronto llega Amalta con una orden de arresto y acusándola de haber querido asesinar a Popea. Cuando llega Nerón, Drusila alega ser inocente y a pesar de las amenazas de tortura ella decide proteger a Otón y declararse culpable. Cuando Nerón ordena una muerte dolorosa para ella, Otón se adelanta y confiesa la verdad implicando a Octavia en el complot. Nerón, impresionado con la fortaleza de Drusila perdona la vida a Otón ordenando que vaya al destierro y Drusila decide acompañarlo.
Nerón por otro lado repudia a Octavia por el complot y la obliga a irse al exilio. Con esto queda libre de casarse con Popea, quien está más que feliz. Mientras Octavia se despide de Roma, en el palacio se prepara la coronación de Popea como emperatriz, acto al que concurren todos los VIP de Roma y desde lo alto es observado por el dios Amor, su mamá (Venus) y otros dioses.
La ópera cierra con un dúo (EL DÚO) entre Nerón y Popea en el que se ratifica el triunfo del amor.

 

Vamos ahora con algunos fragmentos de la ópera.

Octavia lamenta su suerte y es confortada por su aya:

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Nerón le dice a Séneca que no le importa nada el pueblo ni el senado y que igual se va a casar con Popea:

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Séneca le dice a sus amigos que es hora de acatar la orden de suicidarse:

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Con Octavia en el exilio Popea declara que ya nada se interpondrá entre ella y Nerón:

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Octavia se despide de Roma:

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El dúo final entre Nerón y Popea, “Pur ti miro, pur ti godo”, de los más bellos jamás compuestos. Aquí Nerón es interpretado por el tenor Mirko Guadagnini y Popea por Danielle De Niese

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El mismo dúo pero en una configuración de voces diferente., aquí con Philippe Jaroussky, contratenor, en el rol de Nerón y Danielle De Niese repite como Popea:

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El mismo dúo, otra versión. Repite Jaroussky pero acompañado por Nuria Rial y L’Arpeggiata dirigada por Christina Pluhar.

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Para terminar un bonus track. La ópera completa. Ah sí: Nerón es interpretado por una soprano.

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Hasta acá llega el post. Estoy seguro –y espero que así sea- que esta ópera y sus diferentes opciones de reparto les hayan dejado preguntas. Respuestas seguramente no tengo, pero si quieren conversar me buscan por acá o como @Malfitan0 en Twitter. Si quieren leer los otros post en orden comiencen por este. Yo, como siempre, estaré parado en la esquina escuchando ópera.

Otra vez…

Hola. Dejé pasar un tiempo. Fue un año entero escribiendo aquí. Veinticuatro entradas. Veinticuatro óperas diferentes en un año, más de lo que pensé que escribiría. Algunas entradas estuvieron bien, otras no tanto, pero es lo que hay. Después de todo la idea era tratar de quitarle a la ópera el traje y el vestido largo (algunos siguen yendo así a la ópera, aunque sea un sábado al mediodía en un cine) y ponerle jeans y zapatillas mientras la escuchamos en una esquina con audífonos con diseño de calavera. Sin embargo había que hacer una pausa y ver si valía la pena seguir y cómo  seguir y qué cambiar –mejorar no sé si sepa-. Y bueno, estoy escribiendo, así que parece que seguimos.

La segunda temporada de “Parado…” comienza acá, pero con algunos cambios. En primer lugar espero poder escribir más frecuentemente o por lo menos con una mayor regularidad. Ni todas las semanas ni cada dos meses. Veremos. Las entradas serán más cortas, más resumidos los argumentos; después de todo existe Wikipedia. Entras acá, le das una mirada y si quieres saber más consultas la Wiki. Lo mismo con los videos. Tres o cuatro (alguno más si justifica) y para el resto Youtube o cualquier otro servidor de videos. También espero que ustedes aporten, sugieran y pidan. Eso ya lo hice en la primera temporada y tuve algún éxito; solo espero que aumente. Todavía sigo esperando tres artículos que me ofrecieron…  Seguro este año 😀
Bueno, eso. Arrancamos con “Parado en la esquina escuchando ópera” … todavía.

Sansón y Dalila

Para esta primera entrada me estuve guardando “Sansón y Dalila” de Camille Saint-Saënz, ópera en tres actos basada aunque cueste creerlo en el drama de Shakespeare “Romeo y Julieta”.
Esta ópera fue estrenada en el año 1877 y cabe mencionar como dato relevante que lo de arriba fue un chiste porque obviamente está basada en la historia bíblica de Sansón y Dalila y cualquiera que haya leído antes “Parado…” tiene que haberse dado cuenta de la broma.
Seguimos. Siendo la única obra de CSS que se representa regularmente es curioso que dos de sus arias sean muy conocidas. Las dos de la mezzo.
Basada en la biblia sí, pero no deja de ser una historia de amor y sacrificio. ¿Hará falta que resuma el argumento?¿No lo conocerá todo el mundo ya?¿No lo habrán visto aunque sea en TV en esos especiales de semana santa? De cualquier manera y para seguir con la tradición de “Parado…” vamos a resumirlo.

Sansón era el lider del pueblo elegido:  Alto, inteligente, buena gente, simpático y con una gran fuerza espiritual y física, pero con una vulnerabilidad para que recordase siempre que era un humano: la fuerza venía de su cabello y si lo perdía o si se lo cortaba también perdería su fuerza. ¿Han visto acaso alguna peluquería que se llame “Sansón”? Piénsenlo…
En eso conoce a Dalila, una hermosa filistea a quien el sumo sacerdote de su pueblo le había encomendado la misión de enamorar a Sansón para averiguar el secreto de su poder y así poder derrotarlo. Lo que sigue se lo imaginan aunque nunca hayan oído la historia: Sansón se enamora de Dalila y le cuenta su secreto. Ella entonces, una noche, le corta a Sansón el cabello y lo entrega a los soldados. Entrega a Sansón, no el cabello; que yo sepa no había negocios de pelucas en esa zona. Sansón ya debilitado es tomado prisionero, le son arrancados los ojos y es encadenado como si fuera un esclavo para escarnecerlo.

Sansón se lamenta, arrepentido de su debilidad, mientras es vilipendiado por su pueblo. Durante una ceremonia en el templo de Dagón, dios de los filisteos, Sansón implora al cielo que le devuelva su fuerza sobrehumana a fin de poder sacrificar su vida en nombre del señor. Como al señor estos finales aparatosos parece que le gustan,  la fuerza le es devuelta y Sansón derriba las columnas del templo muriendo él con todos los filisteos. Y Dalila. Y los peluqueros.

Esa es la historia de Sansón y Dalila. Con así de poquito se arma un relato bíblico, ¿ven? Y también una ópera, ya que estamos… Vamos con unos videos para cerrar.

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Aquí Elina Garanca en concierto canta el aria “Mon coeur s’ouvre à ta voix” el aria más conocida.

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La misma aria por Shirley Verret, en este caso durante una representación

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María Callas canta “Printemps qui commence” la otra aria famosa de la ópera.

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José Carreras canta “Vois ma misère, hélas!”

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Regalo final: Placido Domingo y Olga Borodina en el Metropolitan Opera de NY. Completa.

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ADDENDA

@capricho_x me dice que «no es “Sansón y Dalila” si no hay “Danza Bacanal”» así que aquí la agrego. (Gracias por el aporte :-D)

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Y eso es  todo. Breve y directo. La ópera no necesita que yo la adorne, solo que la exponga.

Como siempre si quieren leer más comiencen acá y si quieren comentar, aportar o pedir escriban aquí mismo o búsquenme como @Malfitan0 en Twitter.

Mientras veo cómo me crece el pelo voy a estar aquí, parado en la esquina escuchando ópera… todavía.

Muertos de amor (Tristán e Isolda)

Tengo que confesar algo, no puedo ocultarlo más tiempo: no me gustan todas las óperas. Lo sé… lo sé… habla muy mal de mí como melómano hacer una confesión de este tipo, pero los que me conocen saben que no soy melómano. Ni cinéfilo. Ni siquiera bibliófilo. (Si esto fuera un perfil de Twitter diría que tampoco soy bipolar. ¡badum tsssss!). Me gusta la música, el cine y leer, pero no todo el día ni todo el tiempo.  Decía –pasada la broma- que no me gustan todas las óperas. No las conozco todas y algunas que conozco no me gustan. No voy a decir cuáles son porque eso no importa pero es verdad. También es verdad que hay algunas óperas que me encantan: “Don Giovanni” por ejemplo o “L’elisir d’amore” o “Rigoletto”…  son muchas. De igual manera hay óperas de esos mismos autores que no me gustan nada. También está el otro caso, el que motiva que esté escribiendo esta larga introducción: hay autores que me infunden respeto. Mucho respeto. Un sordo respeto. Wagner a la cabeza. Obras larguísimas –también en el teatro-, orquestaciones complicadas, temas inmensos. Prejuicios míos, ya lo sé, pero son años de alimentar y fortalecer este prejuicio, no se me iba a borrar de la noche a la mañana. Hasta que pasó. Tanto insistir por acá y por Twitter con que comenten las publicaciones, tanto pedir que se involucren con el blog y que hagan sus pedidos y entonces llega @capricho_x y me pide que escriba una entrada sobre “Tristán e Isolda” y allí comenzó todo.  Gracias a algunos tuiteos y a algunos enlaces musicales y argumentos comenzó a convencerme, pero cuando me tuvo en sus manos fue cuando escribió “Wagner no es denso: es intenso”. No es que ahora ande en mi casa con un pantalón de pijama con dibujitos de Wagner pero ya está entre los compositores que escucho. ¿A quién le importa? A mí nomás, y a ustedes si se dan cuenta que como casi todo con “no escucho ópera” tiene que ver con prejuicios. Puros prejuicios. Dicho lo cual podemos pasar al argumento que trataré de hacer breve para compensar.

Isolda es una princesa que está viajando junto con su sirvienta Brangania en un barco camino a Cornualles donde la espera el rey Marke para casarse. Mientras están navegando un marinero  canta una canción sobre una doncella irlandesa (Isolda es irlandesa) y la princesa piensa que el marinero la tiene con ella. Se enoja tanto que desea lo peor para el barco y exige, a través de Brangania, hablar con Tristán, el capitán del barco que a la vez es un caballero con la misión de llevarla donde Marke. Tristán no le hace caso y manda a Kurwenal, su subalterno, quien le dice que mejor se queda tranquila, que ella no puede exigirle nada a Tristán porque él mató a Morold, el exnovio de la princesa. Cuando Brangania le dice a Isolda lo sucedido esta le cuenta que, cuando mataron a Morold, le llevaron a un extranjero moribundo  llamado Tantris para que ella lo cure (Isolda, a todo esto, tiene poderes). Al sanarlo descubrió que el tal Tantris era en realidad Tristán (un extraordinario y complicadísimo juego de letras, ¿no?) y ella quiso matarlo con una espada, pero Tantris/Tristán la miró a los ojos y la dejó incapacitada de actuar (otro hubiera escrito enamorada). Cuando Tristán se recuperó le permitieron escapar, pero he aquí que él es quien debe llevar a Isolda a desposar a Marke, su tío. Alta traición según Isolda quien ahora dice tener una bebida que redimirá al caballero y, claro, Brangania piensa que se trata de un veneno.
Finalmente Tristán acepta recibir a Isolda y ella le confiesa que le perdonó la vida a Tantris sabiendo que realmente se trataba de él. Tristán acepta beber la poción aún sospechando que se trata de un veneno e Isolda le arrebata el frasco y se toma el resto. Ambos entonces, en forma inesperada, se confiesan recíprocamente el amor que sienten mientras llega Kurwenal para informar que el rey Marke está a bordo y Brangania comprende sorprendida que el brebaje no era un veneno sino una poción de amor.

Ya en el castillo de Marke, Isolda y Brangania se encuentran solas pues el rey y su corte se han ido de cacería, y aunque la sirvienta le advierte a Isolda que Melot, uno de los caballeros del rey, se ha dado cuenta de las manitos y las miradas entre ella y Tristán, Isolda confía en que Melot es amigo de su chico y no dirá nada; entonces apaga las llamas del brasero, una especie de código rojo  acordado previamente, para que Tristán llegue al castillo. Los amantes se encuentran y conversan. Bueno… también conversan; se declaran su amor y reniegan del día porque solo la noche los cobija y Tristán declara que la noche de la muerte los unirá para siempre.  (¿Te parece, Tristán,ponerte a hablar de la muerte cuando estás con Isolda? En fin…) Brangania trata de avisarles que la noche se acaba, que se acerca el día, pero ellos están ocupaditos y la ignoran. Así entonces llega el día y con el día llega Melot acompañando a Marke para que vea a su sobrino en brazos de Isolda y Marke se siente traicionado por ambos ya que se había enamorado de Isolda. Tristán –todavía con el tema de la muerte- le pregunta a Isolda si lo acompañaría a la noche eterna; ella le dice que sí  y entonces lucha con Marke quien lo hiere gravemente.

Tristán, herido, espera en su castillo de Bretaña a que llegue Isolda, por lo cual escucha la melodía que toca un pastor: si la melodía es triste significa que no ha llegado aún el barco que la trae. Cuando finalmente escucha una melodía alegre entiende que Isolda ha llegado, y se emociona tanto con la ilusión de ver a su amada que se arranca, loco de amor, los vendajes. Al llegar Isolda Tristán muere pronunciando su nombre. Muere de amor.
Mientras Isolda permanece al lado de Tristán, Kurwenal advierte la llegada de un barco que trae a Melot, Marke y Brangania y para vengar la muerte de su amigo mata a Melot pero muere él mismo. Marke y Brangania llegan al lugar donde yace Tristán y el rey llora desconsolado mientras explica que Brangania le ha contado lo de la poción de amor y que él venía para unir a los amantes y perdonarlos.
Isolda en un principio parece recuperarse, pero mientras describe lo que siente por Tristán se transfigura y muere. Muere de amor.

Eso es romance. Crudo y duro romance. Hasta aquí el argumento de la ópera, poquito más podría agregar. Mejor guardo silencio y que hable la música.

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No suelo enlazar los preludios de las óperas, pero en este caso lo hago por ser Wagner, a ver si me entienden…

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Este es el final del primer acto, cuando han bebido la poción de amor.

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Tristán e Isolda hablan de su amor en el castillo de Marke (segundo acto)

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Aquí el final del segundo acto, cuando el rey Marke descubre a Isolda en brazos de Tristán y se queja amargamente de la traición.

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La muerte de amor de Isolda (Liebestod) al final de la ópera.

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Otra versión del mismo fragmento. La cantante en ambos casos es Waltraud Meier.

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Como siempre les digo hay más material en la red, les queda como tarea. Si quieren contactarse conmigo para comentar, sugerir o solicitar algo pueden hacerlo aquí mismo o directamente buscándome en Twitter como @Malfitan0 y para revisar todo el contenido del blog les sugiero que comiencen por acá.

Gracias @capricho_x por sugerir esta entrada del blog. Mientras espero más recomendaciones estaré, como siempre, parado en la esquina escuchando ópera.

Cuando es de oro todo es más fácil (La flauta mágica)

Se terminaron las vacaciones, para ustedes y para mí. Después de unas semanas de descanso y sin darles lugar a reclamo porque los dejé con un magnífico artículo de @margheritacaro1 sobre “Cavalleria…” regreso para contarles algo sobre “La flauta mágica”, así que mientras me tomo un rico capuchino a sorbitos pequeños para calentarme vamos allá.

Como todos sabrán, y si no saben bienvenidos, “La flauta…” es una ópera en dos actos de Mozart, que de hecho fue la última ópera estrenada por el propio compositor ya que este murió dos meses después. Es una ópera alemana –obvio– pero eso significa que intercala partes habladas –ya no tan obvio ¿verdad?–. Hay una historia sobre la simbología masónica de esta pieza (el empresario y el propio Mozart pertenecían a la logia), pero no me voy a detener en eso; hay mucho material al respecto por todos lados, así que ahora les presento el argumento.

El príncipe Tamino, escapando de una monstruosa serpiente, llega hasta un lugar conocido como “las tierras rocosas”. Como ha perdido su arma pide auxilio hasta caer desmayado. Aparecen tres damas que matan al monstruo y se enamoran de Tamino, pero viéndolo desmayado se alejan prometiendo regresar por él (como haría cualquier animal de presa que se respete). Cuando el príncipe se despierta junto a la serpiente muerta, ve llegar a Papageno, un ser mitad ave mitad humano que trabaja para “La Reina de la Noche” (en mayúsculas por ser nombre propio y LRDLN de ahora en más; ojo con este personaje) entregándole –les decía-  pájaros a cambio de comida. Tamino cree que Papageno ha sido quien mató al monstruo y el medio pájaro no hace nada por rectificar el error; entonces las tres damas retornan y en castigo le cierran el pico con un candado de oro. (Yo no sé si esto es masónico, pero se me ocurre cada cosa…) Luego le entregan a Tamino el retrato de una bella joven, ofreciéndole recompensarlo cuantiosamente si, digamos, cede a la tentación y entonces se retiran. ¿Recuerdan que esto es una ópera? Ok. Entonces ¿qué va a suceder ahora? Correcto: Tamino se enamora del retrato de la joven desconocida y eso lo evidencia cantando. Regresan las tres damas y le cuentan que la joven del retrato es la hija de LRDLN, que se llama Pamina, que está secuestrada por un demonio llamado Sarastro y que al oír su varonil canto (ópera ¿recuerdan?) la reina decidió que fuera él quien la rescatara. Tamino, que ya no puede más de amor, dice que él va donde haga falta y que le suelten los demonios de dos en dos. En eso cae la noche, suenan truenos y aparece LRDLN sentada en un trono de estrellas dejando todo lo demás a oscuras (una de las imágenes más conocidas de la ópera); le canta a Tamino el contrato (o sea: tú la liberas y yo a cambio te la entrego) y se retira, permitiendo que la luz regrese. Es LRDLN, no se olviden.
Tamino se encuentra otra vez con Papageno quien sigue con el candado de oro, pero las tres damas le retiran el castigo con la condición de que nunca más mienta y le entregan unas campanillas mágicas de plata para que no tenga miedo de acompañar a Tamino en su misión; a este a su vez le entregaron una flauta mágica de oro, capaz de cambiar el estado de ánimo de quien la escuche y enamorar a los solteros. Otra vez digo: masónica no sé, pero freudiana anticipada es seguro. Ah… por si faltaba algo: para encontrar el castillo de Sarastro deben hallar y seguir a tres muchachos bellos, jóvenes y sabios… Mhmmm…
Mientras tanto en el castillo de Sarastro vemos al moro Monostatos entrar con Pamina prisionera, la ata y la desea con lascivia, pero en ese momento ingresa Papageno y tanto él como el moro se espantan de la apariencia del otro y escapan, pero luego Papageno regresa para decirle a la princesa que hay un noble joven enamorado de ella que la va a salvar por encargo de su madre.
A todo esto los tres muchachos sabios y bellos han conducido a Tamino al templo de Sarastro, y de las tres puertas de ingreso –naturaleza, razón y sabiduría- Tamino elige esta última para entrar; encuentra a un orador que lo confunde y entonces comienza a tocar su flauta (“a hacer sonar su flauta mágica de oro” era mi redacción original, pero es igual de perversa…) para encontrar a Pamina. Ella y Papageno escuchan la flauta y tratan de hallar a Tamino, pero Monostatos y los esclavos tratan  de atraparlos con cadenas. Entonces Papageno hace sonar sus campanillas de plata (bueno…) y pone a bailar y cantar a sus captores.
Entra Sarastro en un coche tirado por seis leones (número que seguro algo querrá decir) y le dice a Pamina que debe dejar a su madre si quiere ser feliz (en cambio de coche debió entrar con un diván de psicoanalista) y que para ayudarla con eso es que la tiene secuestrada. Cuando entra Tamino reconoce a Pamina (recordemos que él estaba enamorado de su retrato) y ambos jóvenes se abrazan, desencadenando la furia de Monostatos quien reclama por parte de Sarastro un castigo ejemplar. Sarastro acepta e impone un castigo de setentaisiete azotes a Monostatos por metete, y hace que lleven a Papageno y Tamino a que sean iniciados.

Y esto fue solo el primer acto. Necesito más café para el segundo…

El inicio del segundo acto sorprende a Sarastro sopesando la posibilidad, junto a sus sacerdotes, de iniciar a Tamino y Papageno en sus prácticas, y deciden que deberán para ello superar una serie de pruebas. Tres sacerdotes traen a nuestros dos protagonistas y mientras el príncipe está dispuesto a someterse a las pruebas por amor y amistad, Papageno necesita algo más concreto para aceptar; le ofrecen a una hermosa joven llamada Papagena, pero promete –porque así son las pruebas- no hablar con ella si la ve. No hablar con ninguna mujer, ni él ni el príncipe -porque así son las pruebas-. Los sacerdotes se retiran y regresan las tres damas, quienes intentan convencer al  príncipe y a su pájaro amigo de irse de allí. Tamino no acepta, Papageno se desmaya, los sacerdotes regresan y expulsan a las damas.
Mientras tanto Pamina duerme en un jardín bajo la luz de la luna y Monostatos se lamenta de no poder concretar su amor por ella. Cuando trata de acercarse surge de la tierra LRDLN, el moro se esconde, Pamina se despierta y su madre la increpa porque Tamino se ha puesto del lado de Sarastro. (esta es LA PIEZA de la ópera.) Obliga a Pamina a matar a Sarastro con un cuchillo que le entrega, caso contrario la abandonará para siempre y entonces se retira enfurecida. Monostatos, quien escondido escuchó todo, decide vengar a Sarastro, le pide a la princesa que se case con él y ella se niega; luego llega Sarastro y consuela a la joven. Este castillo es muy raro…
En tanto, en la sala de las pruebas, vemos a Tamino y Papageno tratando de superar la prueba del silencio. Papageno no para de hablar y de cantar mientras el príncipe sigue tocando su flauta. Llega Pamina emocionada al ver a Tamino pero este no le hace caso por la prueba impuesta (es lo que tiene tocar tanto la flauta) y ella, herida, canta. Ópera, ¿vieron?
Los llevan ante Sarastro quien iniciará el ritual, ella sigue tratando de hablar con Tamino y este sigue en silencio y los separan con la promesa de que se volverán a encontrar. Mientras tanto Papageno, quien no ha superado las pruebas y no puede salir de la sala donde se encuentra, se lamenta y se resigna a obtener un vaso de vino y una muchacha, pero resulta que la muchacha es una anciana. Papageno, que para estas cosas es muy práctico, acepta a la anciana que inmediatamente se transforma en la bella Papagena pero un sacerdote se acerca y le dice que todavía no es digno de ella. Entonces Papageno se hunde en la tierra. Literalmente.
Pamina ante el supuesto rechazo de Tamino decide suicidarse, pero los tres bellos y sabios muchachos la persuaden de no hacerlo y le piden que tenga paciencia. Entonces, como Pamina no teme a la muerte, los sacerdotes deciden que puede ser iniciada junto a Tamino. Tomados de la mano, mientras el príncipe toca la flauta mágica, atraviesan primero una montaña de fuego y luego otra de agua. Al lograr pasar las pruebas con éxito se encuentran frente a la entrada de un templo iluminado, dentro del cual se escuchan gritos de júbilo en honor a la pareja.
Mientras esto sucede, Papageno, desolado por no poder reunirse con su Papagena, decide colgarse de un árbol. Cuando está por hacerlo los tres bellos y sabios muchachos (que ya me tienen hasta acá) le dicen que no sea tonto y que toque sus campanillas de plata. Él lo hace, encuentra a Papagena y deciden tener muchos Papagenitos por venir comenzando ya.
Finalmente LRDLN y Monostatos, a quien también ha prometido la mano de su hija si la ayuda a ingresar al templo, tratan de usurpar el poder de los sacerdotes; sin embargo estos, con rayos y truenos y algún que otro efecto dramático, como cantar por ejemplo, los derrotan y así vemos que LRDLN y el moro son expulsados y se los traga la tierra. Sarastro ha vencido y el reino de la luz y la verdad, la belleza y la sabiduría se entronizan para siempre…

Como ven hay que estar listo para esta ópera porque el argumento no es de los más fáciles, sin embargo las arias, dúos y piezas grupales son de lo mejor. Aquí algunos ejemplos:

Aquí hace su entrada Papageno, cuando Tamino despierta luego de que mataran a la serpiente.

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En esta pieza Tamino se enamora del retrato de Pamina que le entregaron las tres damas.

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Diana Damrau como LRDLN cuando aparece para persuadir a Tamino de rescatar a su hija.

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El quinteto “Hm, hm, hm” en el que Papageno está con el candado de oro que le pusieron las tres damas.

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Aquí cuando Monostatos trata de seducir a Pamina y aparece Papageno.

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Tamino toca la flauta buscando a Pamina

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Sarastro toma la decisión de someter a Tamino a las pruebas iniciáticas.

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La pieza más famosa de la ópera. LRDLN increpa a su hija Pamina y la obliga a matar a Sarastro. Aquí, claro, con Diana Damrau.

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Cuando Tamina piensa que Pamino ya no la ama pues no le contesta.

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Aquí Tamino y Pamina superan las pruebas del fuego y el agua.

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Cuando Papageno finalmente se encuentra con Papagena.

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Final de la obra, cuando Monostatos y LRDLN tratan de derrotar a los sacerdotes.

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Un bonus track: Diana Damrau grabando en estudio la famosa aria. ELLA ES la reina de la noche.

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Como siempre les digo al terminar recuerden que si quieren leer todas las entradas de este blog deberían comenzar por acá y que para dejar comentarios, sugerencias o contribuciones que son siempre bienvenidas pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en el templo de Sarastro bajo del nombre de @Malfitan0.

Yo no creo que LRDLN, Monostatos o los tres bellos y sabios muchachos (que ya me tienen hasta acá) se me aparezcan, pero por las dudas mejor me quedo quietecito parado en la esquina escuchando ópera.

¿Te muerdo la oreja? (Cavalleria Rusticana)

Estamos de fiesta en “Parado en la esquina…” ¿Cómo no, si otra vez nuestra querida @MargheritaCaro1 nos regala su visión sobre una ópera? Ya antes lo hizo con “La fanciulla del west” y lo suele hacer en su propio blog “Descubrir la ópera” con idéntico brillo. Hoy nos trae lo que Mascagni escribió sobre mis paisanos sicilianos: todo fuego, todo pasión ¿o acaso alguien cree que en Sicilia solo hay naranjas y mujeres de tres piernas? (lo de las mujeres de tres piernas se los dejo como tarea, las respuestas aquí mismo…).

No los distraigo más y le dejo el escenario y la orquesta a nuestra querida amiga, que la “Cavalleria Rusticana” tiene tela…

 

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Hoy quiero hablaros de una ópera que me entusiasma, una pequeña joya que, en su brevedad, cuenta una historia de intensa y desenfrenada pasión. Me refiero a “Cavalleria rusticana” de Mascagni. Antes que nada, advierto que no hay que confundir “cavalleria” con la parte del ejército que va a cuatro patas. Patas de caballos, digo: los únicos caballos que participan en esta historia van tirando de una carreta, y ni siquiera aparecen en escena, sólo se escucha el tintinear de sus cascabeles. Podríamos traducir el título a algo así como “gentileza pueblerina”. Veamos por qué.

Estamos en Sicilia, a finales del siglo XIX. Es el día de Pascua. Imaginad un pequeño pueblecito, uno de esos lugares idílicos en los que habitualmente reina la tranquilidad (salvo cuando llega alguien como el autor de esta historia, dispuesto a perturbar la paz de tan placentero lugar). A la derecha, vemos una iglesia; a la izquierda (visible contraste, no nos engañemos), una taberna, en la parte baja de un edificio de tres plantas.  Al fondo, un tanto alejada, podemos distinguir una casa que, por su empaque, debe pertenecer al rico del pueblo (que no podía faltar en esta historia, claro está).

Está a punto de amanecer. De la casa del fondo, vemos que sale un hombre; una mujer se asoma a uno de los balcones, suponemos que para decirle adiós. ¿Se trata quizá del señor de la casa, que marcha a trabajar? Fijémonos un poco mejor. El hombre, nada más poner el pie en la calle, mira con recelo a un lado y a otro. Al no distinguir a nadie, respira tranquilo y empieza a caminar, no sin antes tirarle un beso a la del balcón (si en vez de un beso hubiese sido algún objeto contundente, difícilmente le hubiera acertado, dadas las aún pobres condiciones de luz).

El caso es que por los “arqueados” andares y el aire de satisfacción de aquel misterioso individuo, y por el aire lánguido de la del balcón, deducimos que se han pasado toda la noche, dale que te pego… perdón, quiero decir que nos imaginamos que los dos han vivido “una intensa noche de pasión” (sí, así queda mucho más fino)

Lo que no saben es que una mujer, escondida, les observa; al ver salir de la casa al hombre, se santigua, para después echarse las manos a la cabeza. Entre unas cosas y otras, a estas alturas ya tenemos bastante claro que aunque la del balcón sea la señora de la casa, el hombre es más que probable que no lo sea… El misterioso individuo se aleja tranquilo, alabando en una canción la blancura de la camisa de Lola (y eso que, por entonces, aún no se conocían los eficacísimos detergentes de hoy día)

Por fin, el día va abriendo sus luminosos brazos (uy, quizá me ha quedado un poco “cursi”). La tabernera, una mujer mayor pero con aire muy vital, se dispone a abrir su establecimiento. Llega la misteriosa mujer que estaba espiando al del beso y a la del balcón y, durante la conversación que tiene lugar entre las dos nos enteramos de varias cosas:

–          La tabernera se llama mamma Lucía y es la madre del de las piernas arqueadas, de nombre Turiddu.

–          La misteriosa mujer que espiaba a Turiddu y a la del balcón es Santuzza, novia de Turiddu, que antes había sido novio de la del balcón, Lola.

–          Siendo Turiddu y Lola novios, él se marchó para ser soldado; ella, que no tuvo paciencia para esperarle, se casó con el rico del pueblo, el compadre Alfio.

–          Ah, sí, se me olvidaba: Santuzza está excomulgada, suponemos que por mantener relaciones “carnales” con Turiddu.

En estas, llega el compadre Alfio, que es carretero, y se gana la vida yendo y viniendo por los caminos. Después de un largo viaje, vuelve tan contento el hombre porque su fiel esposa, Lola, que le adora (¡ejem…!) le espera en casa.

Alfio pregunta a mamma Lucia si aún tiene de aquel viejo vino que solía servirle, y ésta le replica que no sabe si le queda, pero que su hijo ha ido a Francofonte a buscar más. “¿A Francofonte? Pero si está aquí… le han visto esta mañana cerca de mi casa” Uy, uy, uy… Y digo yo ¿no le resultaría esto raro al propio compadre Alfio? En fin… Muy suspicaz no debía ser…

Alfio se marcha mientras se escucha un coro de voces que entonan un cántico; se trata de una procesión que escolta una imagen de la Virgen, camino de la iglesia. Antes de entrar en el templo, el cortejo se detiene y entona un himno al que se une la voz de Santuzza; la pobre aprovecha para cantarle entonces a la Virgen puesto que, si no puede entrar en casa de mamma Lucia por estar excomulgada, menos puede entrar en la iglesia.

De nuevo a solas las dos, Santuzza cuenta a mamma Lucia cómo, al volver del servicio militar, Turiddu encontró a Lola, que había sido su novia, casada con Alfio. El muchacho trató de olvidarla haciéndose novio de Santuzza pero Lola, no contenta con su desahogada posición, se dedicó a seducir a Turiddu  quien, a decir verdad, le dio toda clase de facilidades. Mamma Lucia, espantada por lo que Santuzza le acaba de contar, pide ayuda a la Virgen y, santiguándose, entra en la iglesia.

Aparece entonces Turiddu, que jura y perjura que viene de Francofonte. Pero Santuzza le replica que no es cierto, que le han visto cerca de la puerta de Lola. “¡Ah! ¡Me has espiado!” le reprocha Turiddu; y remata la faena diciendo: “Así es como pagas mi amor.” Turiddu  se ha hecho con el control de la situación y, cuanto más le suplica Santuzza, más duro y amenazante se muestra él, que afirma que no está dispuesto a aguantar sus ridículos celos.

Por si el ambiente no estaba lo suficientemente caldeado, llega Lola, muy alegre ella, cantando: “¡Tralalí, tralalá!..”. Se sorprende al encontrarse con Turiddu y con Santuzza y, despistadilla que es la muchacha, pregunta si ha pasado por allí el compadre Alfio, su marido. Santuzza, que está que le salen llamas por las fauces, le tira unas cuantas indirectas y, por sus ademanes, vemos que trata a duras penas de contenerse para no tirarle también del moño. Viendo el panorama tan tormentoso, Lola opta por refugiarse en la iglesia. Entonces Turiddu, con su asombrosa habilidad para darle la vuelta a las situaciones, le reprocha duramente a Santuzza que, con sus comentarios, haya hecho que Lola se marche. Aún le suplica Santuzza pero Turiddu, frío y despreciativo, entra en la iglesia, al tiempo que le asegura: “¡Tus amenazas no me asustan!” Aquí ya Santuzza es como un volcán en plena erupción, que escupe fuego por su boca: “¡Ten cuidado!” le advierte, con un tono que hiela la sangre. ¿Hielo que escupe fuego? ¿Eso no es un enigma de Turandot? Creo que me pasé dos pueblos y una ópera…

Para acabar de redondear la situación, apenas ha entrado Turiddu en la iglesia, aparece el compadre Alfio. Santuzza, que está en plena “erupción volcánica” le suelta entonces que, mientras él anda por los caminos, bajo la lluvia y el viento, para ganarse el pan, su mujer se preocupa de adornarle la cabeza, y no precisamente con un sombrero. Como no podía ser de otra manera, Alfio estalla también y jura que se cobrará venganza antes de que se ponga el día. A continuación, se marcha y Santuzza, desolada, se da cuenta de que puede que, con lo que acaba de hacer, haya condenado a muerte a Turiddu.

Después de una escena de tal tensión, el espectador necesita un remanso de paz, que llega en forma de un dulce intermedio musical. Ya nos figuramos que la cosa va a terminar a navajazos pero, de momento, podemos hacer que nuestro alterado ánimo se relaje un poco.

Terminada la misa, la gente sale de la iglesia. Turiddu llama la atención de Lola que, dice, se marcha a casa, pues aún no ha visto al compadre Alfio. “No te preocupes, estará en la plaza” le dice Turiddu y, a continuación, volviéndose a la multitud, invita a todos a beber: “Viva el vino espumeante…” La alegría va de boca en boca y de vaso en vaso; unos y otros alaban las virtudes del vino y brindan. De repente, como un viento frío, aparece Alfio…

Turiddu, que se cree a salvo, le ofrece un vaso de vino. Alfio, sin inmutarse dice: “¡podría convertirse en veneno dentro de mi pecho!”  y arroja el líquido al suelo. Instintivamente, todos los presentes se apartan, pues está claro que está a punto de comenzar una pelea y, sin duda, nadie quiere que le “salpique”. A Lola, su blanca camisa no le llega al cuerpo.

El gesto de Alfio obliga a Turiddu a retarle a duelo ¿de qué modo? En las películas de mosqueteros, la señal era abofetear la cara de aquel a quien se retaba con un guante; en este caso, la forma consiste en morder la oreja de aquel a quien se desafía (¡¡puaggg!!). Los dos hombres quedan en verse detrás del huerto (¿vendrá de ahí la expresión “llevar a uno al huerto”?)

A todo esto, mamma Lucia sale de la taberna sin haberse enterado la pobre de nada de lo que acaba de suceder. Turiddu, embriagado por los vapores del vino que lleva en el cuerpo, pero aún así consciente de la que se le viene encima, le da por ponerse cariñoso: “¡Un beso, un beso madre! Otro beso…” y, por si acaso, se despide de su madre, no sin antes encargarle que cuide de Santuzza, en caso de que él no regrese. A la mamma no le cabe duda de que, o bien su hijo está borracho como una cuba, o bien tiene más de cuarenta de fiebre y está sufriendo alucinaciones; aún así, la mujer se asusta, claro: “¿Turiddu? ¿qué quieres decir?…” Pero ya su hijo ha salido corriendo.

Llega Santuzza quien, desesperada, se abraza a mamma Lucia, que sigue sin terminar de comprender lo que ocurre. La plaza comienza a llenarse de gente; se nota la inquietud en la cara de todos ellos. Un murmullo confuso se escucha a lo lejos y, en ese momento, se escucha gritar a una mujer. “¡Han matado al compadre Turiddu!”. De la impresión, mamma Lucia se desvanece, y todos los demás se quedan paralizados por el terror.

A continuación, los enlaces. Os ofrezco la ópera al completo, porque considero que sería injusto cercenar cualquiera de sus partes.

Aquí vemos como Turiddu y Santuzza se están dando el lote y cómo Santuzza se están dando el lote (sí, ya sé que, según lo he contado yo, no lo vemos, sólo lo adivinamos, depende de cada montaje) mientras Santuzza les espía y se desespera:

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En esta segunda parte, Santuzza va a hablar con mamma Lucia y contarle cómo Turiddu le está poniendo los cuernos. A continuación, llegada del comprade Alfio y nueva conversación entre mamma Lucia y Santuzza, en la que ésta acaba de aclararle a la anciana la situación:

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 Continúa la conversación entre mamma Lucia y Santuzza. Llega Turiddu; él y Santuzza tienen una fuerte discusión que termina con Santuzza por los suelos, de un empujón de Turiddu.

 

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Aparece Lola y Santuzza se pone que echa espumarajos por la boca. Lola se va y Turiddu reprocha a Santuzza que le haya hablado tan mal como lo ha hecho. La cosa termina con Santuzza maldiciendo a Turiddu. Aparece el compadre Alfio y Santuzza le suelta de golpe que su esposa se la está pegando con Turiddu. Alfio jura venganza. A continuación, el necesario intermedio y, después, vemos cómo la gente va saliendo de la iglesia.

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Brindis en alabanza de las virtudes del vino. Nueva aparición de Alfio y desafío de ambos hombres (con mordedura de oreja, como ya he contado), que se citan para más tarde. Turiddu que, viendo el panorama, se despide de su madre. Duelo (que no vemos) y vecina que llega corriendo al tiempo que grita que han matado al comprade Turiddu. Desmayo de mamma Lucia y consternación de todo el personal. Chimpún.

 

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Nada que agregar. ¿Quién podría? Una ópera redonda y un resumen perfecto.

Bueno, como vengo diciendo desde el primer día, si quieres comentar algo puedes hacerlo por aquí o buscarme como @Malfitan0 en Twitter. Lo mismo aplica si quieres escribir una colaboración para el blog. Y si quieres leer las demás entradas en orden comienza por esta.

Ahora, con mirada atenta, no vaya a ser que algún aldeano me quiera morder la oreja -si es una moza todavía…-, me quedo aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

Si te entra me caso contigo (La Cenerentola)

Al fin. Ya me estaba haciendo falta –más a mí que a ustedes, sin duda– escribir otra entrada en este blog tan irregular. Lo mejor de todo es que regreso con Rossini, uno de mis compositores favoritos. Aquí cabe destacar, como hemos hecho otras veces para otros detalles, que el que Rossini sea mi compositor favorito no le interesa absolutamente a nadie, porque este blog va de presentar óperas, no de escribir mi biografía. Dicho esto sigamos adelante.

Hoy tocaremos “La Cenicienta” que como notarán cuando desarrollemos el argumento se aparta del cuento por todos conocido porque reemplaza a la madrastra por un padrastro, al hada madrina por un filósofo y al zapatito de toda la vida (de ahí la referencia del título) por un brazalete. Sin embargo el espíritu de la obra queda intacto gracias al genio de Rossini, que escribió la pieza a los 25 años y en tres semanas. Y a mí me cuesta casi dos actualizar mi blog. Ese es el problema de entrar mucho a Twitter, uno pierde tiempo…
Comencemos con el argumento.

La acción se desarrolla en Salerno, entre fines del siglo XVIII e inicios del XIX.

Don Magnifico tiene dos hijas, Clorinda y Tisbe, y una hijastra llamada Angelina a quien obliga a trabajar como doncella en su castillo. Vemos a Angelina cantando una triste canción sobre un rey que encontró a su esposa entre la gente común (guiño, guiño), mientras sus hermanas (las de Angelina, no las del rey, por si se te traspapeló la coma) se prueban joyas y vestidos. En eso llega Alidoro, un filósofo que es preceptor del príncipe don Ramiro, quien disfrazado de mendigo tiene como fin espiar la conducta de las tres muchachas. Cuando les pide limosna Clorinda y Tisbe quieren echarlo a cortesanas patadas en tanto Angelina le ofrece pan y café. Esta actitud es observada por el agudo Alidoro pues lo que está haciendo es buscar esposa para el príncipe y tomar nota del comportamiento de las chicas.
Llegan los cortesanos y anuncian que pronto estará allí el príncipe. Don Magnifico recomienda a sus dos hijas que se comporten bien y que se vistan adecuadamente para cuando este llegue. Finalmente don Ramiro llega vestido como su criado Dandini, con quien ha intercambiado sus ropas para poder observar a las jóvenes sin ser descubierto. Queda impresionado por la cenicienta Angelina quien también gusta de él mientras ingresa Dandini disfrazado de príncipe sin que Magnifico ni sus hijas se percaten de quién es en realidad y lo halagan efusivamente como si se tratara realmente del príncipe. Él las invita a un baile en el palacio real y cuando Angelina pregunta si ella también podrá ir don Magnifico se burla de ella y le dice que de ninguna manera, maltrato que es notado por el príncipe Ramiro. Este sí es un príncipe de cuento, que se fija en lo que le pasa al pueblo. Sigamos.
Vemos regresar a Alidoro preguntando por la tercera hija pero Magnifico la niega; sin embargo cuando Alidoro la ve decide ayudarla, así que se identifica ante ella como el preceptor del príncipe y le dice que lo acompañará al baile.
Las hermanas y don Magnifico llegan al palacio de Ramiro con Dandini, todavía disfrazado, y este ofrece al príncipe, disfrazado de Dandini, a una de las hermanas como pareja pero ellas lo rechazan porque es un simple criado (como ya dije alguna vez “billetera mata galán”). Alidoro entonces anuncia la llegada de una dama desconocida cubierta con un velo. No es otra que nuestra Angelina (¿vieron cómo ya tomé partido? Qué genios que son Rossini y su libretista) ricamente vestida por Alidoro. Espero que más bien vestida por una criada de Alidoro, digo, en salvaguarda del honor y buen nombre de Angelina.
Las hermanastras y su padre notan entre la dama desconocida y Angelina cierto parecido, pero la idea es desechada por absurda (muy agudos no eran esos tres). Dandini en su papel de príncipe los invita a la mesa mientras todos sienten, y lo manifiestan cantando porque esto es una ópera, que todo es un sueño del que temen despertar.

Cuando comienza el segundo acto tenemos a don Magnifico que preocupado por la mujer desconocida a quien ya reconoce como Angelina les cuenta a sus hijas que ha dilapidado el patrimonio de la cenicienta para vivir en el lujo.
Ramiro está encantado con la misteriosa mujer pues le recuerda a la joven que había visto más temprano (otro que no es muy agudo). Se esconde cuando ve a Angelina llegar con Dandini y escucha cuando ella le confiesa al supuesto príncipe que está enamorada del paje, entonces él le declara su amor y ella le entrega uno de dos brazaletes idénticos que lleva y le dice que si realmente la quiere la encontrará, creyendo todavía que el príncipe es un paje y se marcha. Luego de la fuga de la bella Ramiro anuncia que la buscará y para ello reúne a sus hombres. Luego, cuando Dandini le confiesa a don Magnifico que se trata del criado este se indigna y por su conducta es expulsado del palacio junto con sus hijas. Al llegar a su casa le pide a la cenicienta, vestida otra vez de harapos, que se encargue del fuego. Ella lo hace mientras recuerda los bellos momentos en el palacio. A causa de una tormenta (y del oficio del guionista) la carroza en la que el príncipe ha salido a buscar a su amada se rompe frente a la casa de don Magnifico. Ramiro y Dandini piden hospitalidad y don Eme, quien todavía tiene esperanzas de casar a una de sus hijas, ordena a Angelina que le de la silla real al príncipe. La muchacha, todavía engañada por los disfraces, se la da a Dandini y su padrastro le indica que se trata de Ramiro quien al ver el brazalete de la joven la reconoce como la dama del velo y así la pareja se reúne. Padre e hijas se indignan y amenazan a Angelina pero Ramiro que ha sido testigo de los maltratos anuncia castigos. La cenicienta, ya su prometida, le pide que los perdone, que esa será su venganza.
Ya en el palacio de Ramiro don Magnifico intenta reconciliarse con Angelina, ahora la princesa Angelina, pero ella solo quiere que la reconozca como su hija. Entonces le pide al príncipe que perdone a Magnifico y a sus hermanastras quienes la abrazan en señal de arrepentimiento mientras la hasta entonces cenicienta declara que los días de atender el fuego ya se han ido.

Lindo argumento a pesar de que no hay hadas ni zapatitos de cristal, pero hay que tener en cuenta que en esa época los efectos por computadora eran muy caros. Doscientos años caros.

Vamos como siempre con algunos fragmentos.

Elina Garanca como Angelina canta “Una volta c’era un re” al inicio del primer acto mientras las hermanas pierden el tiempo.

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Don Magnifico es despertado por sus hijas quienes le cuentan que llega el príncipe “Miei rampolli femminini”.

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Cuando Angelina y el principe Ramiro se ven por primera vez “Un soave non so chè”

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Alidoro decide ayudar a Angelina a conocer al príncipe “Là del ciel nell’arcano profondo” cantada por el bajo-barítono Ildebrando D’Arcangelo.

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Final del primer acto, donde todos dicen estar en un sueño temerosos de despertar. (No todos los montajes son muy buenos. Obvien la “coreografía” y escuchen la música que ahí en el medio de esa confusión están Vivica Geneaux e Ildebrando d’Arcangelo).

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Cuando Ramiro recibe el brazalete de la dama del velo y jura reencontrarla. Aquí la canta Lawrence Brownlee.

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Y aquí la misma pieza por Juan Diego Flórez.

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Cuando el príncipe, a causa de la tormenta, llega a la casa de Magnifico y reconoce finalmente a Angelina.

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Cuando la princesa cenicienta declara que los días de atender el fuego han terminado “Nacqui all’affanno”.

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Y mientras los príncipes calzan zapatitos y las criadas encajan brazaletes yo espero que den las doce aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

¡Hagan fila que para todos tengo! (L’elisir d’amore)

Esta vez me demoré un poco para publicar la entrada. Es que dudaba sobre qué escribir y no por falta de óperas, más bien por exceso. Tuve que hacer un pequeño sondeo entre mis amigos para poder decidirme y finalmente optamos por esta. Tarde o temprano la hubiéramos tocado, porque es divertida, tiene un argumento fácil y arias conocidas; es decir la ópera perfecta para “Parado…”. Dicho sea de paso ya tengo prometidos por lo menos dos artículos escritos por amigos del blog, así que no faltará buena lectura. Cuando ellos escriban, claro. Como ya vieron en el título y en la imagen que acompaña al texto hoy nos dedicaremos a “El elixir de amor” de Gaetano Donizetti, una de las óperas más interpretadas de ese autor y de la lírica en general. ¿Han visto cómo ha mejorado mi técnica literaria? Llevo escrita una carilla B5 y todavía no he dicho nada. Si hasta parezco periodista de espectáculos… Bien, vamos al argumento:

La acción transcurre a finales del S. XVIII en un pueblo del país vasco francés o en una pequeña localidad italiana según qué versión del libreto, pero lo mismo podría ocurrir a la vuelta de la esquina porque en todas partes se cuecen habas.

Nemorino es un joven e ingenuo campesino que está enamorado de Adina, una hermosa terrateniente, que no es que precisamente le haga mucho caso al muchacho, más bien lo ignora en alta definición y sonido stereo. Adina está leyendo a sus trabajadores la historia de Tristán e Isolda y Nemorino se convence de que esa es la solución:  tomar una poción mágica que le asegure el amor de Adina. Por otro lado el joven está preocupado porque piensa que la muchacha está enamorada  del sargento Belcore, un tipo pomposo que aparece con su regimiento  y le propone matrimonio a la muchacha. También aparece el doctor Dulcamara, un charlatán, que vende una poción que según él lo cura todo. Nemorino le pregunta a Dulcamara si no tiene algo parecido a la poción amorosa de Isolda y ¡vaya casualidad! el doctor sí la tiene y el elixir cuesta exactamente todo el dinero que tiene Nemorino. Obviamente de elixir de amor poco y nada ya que se trata simplemente de vino de Burdeos, pero el estafador le dice al campesino que el brebaje surtirá efecto al día siguiente, tiempo suficiente para ponerse a buen recaudo. En cualquier caso Nemorino toma el elixir e inmediatamente comienza a sentir el efecto (en mi barrio a eso le decimos “estar picadito” pero se ve que Nemorino es de otro pueblo). Va en busca de Adina y a pesar de que ella se burla de él con ahínco y aplicación (cosa que denota que está interesada en el joven pero no quiere admitirlo) el muchacho se muestra indiferente, confiado en que al día siguiente la rica joven caerá encantada. La actitud de Nemorino molesta a Adina, quien estando comprometida en matrimonio con el sargento para dentro de seis días decide adelantar las nupcias al día siguiente so pretexto de que el sargento tiene órdenes de abandonar el pueblo de inmediato. Nemorino finge estar tranquilo ante la noticia pero, presa del pánico, vuelve a pedir ayuda al buenazo de Dulcamara.

En la fiesta de bodas mientras Adina espera la llegada del notario, aparece Nemorino quien asustado ante el inminente matrimonio de su amada le pide a Dulcamara, quien por ahí andaba bebiendo, que le de otra dosis del elixir para que la bella se decida finalmente, pero como no lleva dinero el farsante no le entrega nada, dejándolo solo y triste. Aparece el sargento Belcore preocupado porque Adina está retrasando sin razón aparente la firma del contrato matrimonial y al ver a Nemorino le pregunta el por qué de su tristeza. Cuando el joven le confiesa que es porque no tiene dinero el sargento le ofrece veinte escudos pagaderos en el acto si se enrola en el ejército. El ingenuo acepta y corre en busca del charlatán por más poción amorosa mientras Belcore se felicita por haberse librado de su rival enviándolo a una segura muerte.

Más tarde todo el pueblo se entera de que Nemorino ha heredado una gran fortuna de un tío y el muchacho todavía no lo sabe. Cuando lo ven acercarse, visiblemente ebrio de “elixir”, las muchachas lo persiguen y le coquetean (solo voy a decir “billetera mata galán”) mientras él cree que se trata de los mágicos efectos de la poción. Adina al ver a Nemorino tan contento y rodeado de tantas jóvenes, y sin saber la novedad de la herencia, cree que el campesino la ha olvidado y se entristece. Le pregunta a Dulcamara qué ha sucedido y este, sin saber que el objeto del deseo de Nemorino es la propia Adina, le cuenta lo del elixir, el dinero y el enrolamiento en el ejército. Ella entonces se da cuenta de lo cruel que fue siempre y de lo mucho que el joven la ama y se retira acongojada mientras Dulcamara piensa que esa repentina iluminación de la muchacha también debería ser curada con una poción.

Vemos a Nemorino recordando el día que vio una lágrima furtiva en los ojos de Adina y convencido en base a esa sola lágrima que ella lo ama (sí señores la famosa aria). Ella aparece y le pregunta por qué se enroló en el ejército. Él le miente y le dice que en busca de un futuro mejor. Ella entonces le confiesa que ha comprado su contrato con el ejército, se lo entrega y le dice que ahora es libre, que puede marcharse o quedarse en el pueblo y se aleja. Nemorino al ver que el elixir no ha funcionado, que Adina se retira sin haber caído en sus brazos, piensa que no vale la pena seguir allí y que bien podría sumarse al ejército y morir como soldado. Cuando Adina ve que el muchacho se va lo detiene, le confiesa que ella lo ama y le pide que la perdone, lo cual él hace con un beso (hay pruebas técnicas que confirman que en la ópera un beso es más fuerte que una yunta de bueyes). Ingresa el sargento que los ve abrazados, Adina le hace saber sobre sus verdaderos sentimientos y deshace el contrato matrimonial, cosa que Belcore se toma a bien (no por nada el apellido) diciendo que el mundo está lleno de mujeres y él puede tomar a cualquiera.

Dulcamara, que no deja escapar una buena idea de negocio así se encuentre enterrada en el fondo del mar, declara a voces que toda la situación es a causa de su magnífico elixir de amor el cual está dispuesto a entregar sin costo al sargento para su próxima conquista. Mientras tanto todos los presentes, estando de acuerdo en que el elixir es verdaderamente mágico, compran botellas y botellas de la poción y despiden con cariño al maestre quien emprende viaje, seguramente buscando otro Nemorino a quien embaucar.

Como ven una joya de argumento a la que no he tenido que colgarle luces para que brille. Vamos ahora con algunos enlaces que le hagan justicia a la trama:

Aquí tenemos a Luciano Pavarotti como el joven y tímido Nemorino cantando “Quant’è bella quant’è cara”.

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Belcore le canta a Adina, para convencerla de su amor.

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Nemorino intenta declararle su amor a Adina: “Una parola, o Adina” (Netrebko y Villazón).

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Dulcamara, vendiendo sus brebajes “Udite, udite, o rustici”.

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Otra vez Netrebko y Villazón en “Esulti pur la barbara” cuando Nemorino está bajo el influjo del “elixir”.

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Así comienza el segundo acto.

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Nemorino recordando la lágirma que vio en el rostro de Adina. Juan Diego Florez.

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Cuando Adina le entrega a Nemorino el contrato de enrolamiento y lo libera. “Prendi, per me sei libero”.

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Y la ópera termina con el doctor Dulcamara exponiendo las bondades de sus pócimas mientras se despide del pueblo. “Ei corregge ogni difetto”.

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Por hoy tuvimos suficiente. Siempre hay más de donde saqué estas…
Ya saben cómo encontrarme y qué les sugiero escuchar si es la primera vez que visitan este blog. Ahora los dejo. Me han entrado ganas de un tinto y me parece que he visto a Dulcamara parado en la esquina escuchando ópera.