Archivos Mensuales: diciembre 2013

Violencia, drogas y sexo (Porgy & Bess)

Afiche Porgy & Bess

En mayo del 2012 Daniel Ágreda  colaboró con este blog escribiendo sobre “Katerina Izmailova” de Shostakovich en el post “Los jardineros musculosos no son un invento del cine XXX”.  Ahora, más de un año después regresa, para hablarnos de “Porgy & Bess” de George Gershwin, con “Violencia, drogas y sexo”. Un momento… comienzo a notar un patrón… bueno, dejémoslo pasar… Mentira, los títulos de las entradas los pongo yo, él es inocente (aunque no tanto en este segundo caso…) Bromas aparte, Daniel es una de las personas que conozco que más sabe de música, de toda la música incluída la ópera. Algo parecido dije también en la introdución de su anterior colaboración y como no quiero repetirme comparto con ustedes el privilegio de leer este artículo.

 

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Violencia, drogas y sexo (no es rocanrol, ¡es ópera!): Porgy & Bess

Hoy día vamos a hablar de ópera. Pero antes, las divas del pop.

Usted, amable lector, debe estar preguntándose qué diablos hace Janis Joplin aquí si vamos a hablar de ópera. Y la respuesta es que Janis hace mucho; ella y muchas más figuras del rock y del pop y de los demás géneros, porque hay óperas que han hecho el crossover por derecho propio.

Lo que acabamos de ver y oír es “Summertime”, el aria principal de “Porgy & Bess”, ópera escrita por uno de los genios de la música estadounidense: George Gershwin, quien rompió a fuerza de talento las barreras entre lo clásico, el jazz, el blues, el gospel y hasta el pop de la época.

Si a usted le gusta el pop, el rock, el jazz o incluso la música peruana, es muy probable que haya escuchado algún tema de “Porgy & Bess” adaptado a su género favorito. Así que le será muy sencillo reconocer casi todos los temas de esta obra.

Sobre los previos, solo mencionaremos que “Porgy and Bess” rompió muchos esquemas en su momento: se trata de la primera ópera escrita para un elenco totalmente afrodescendiente, interpretando a personajes afrodescendientes e incorporando música afrodescendiente. Está basada en una novela de DuBose Heyward, adaptada por Ira Gershwin, y fue tan revolucionaria que recién se le tomó en serio en 1985, 50 años después de su estreno.

El argumento

La obertura (introducción), brillante fusión de ópera con jazz y folclor negro, suele usarse en los montajes para ubicar al espectador en Catfish Row, EEUU, aproximadamente en el año 1930. Es un suburbio en el que se vive, digamos, más allá del bien y del mal. El trago y el cigarro son como el pan y el agua y hay quienes, por diversión, se aspiran hasta las líneas de la mano. Otros trabajan apilando algodón y algunas mujeres, como Clara, arrullan a sus hijos cantando canciones de cuna (“Summertime” es la principal). Luego de la jornada, todos los personajes se reúnen para conversar y pasar el tiempo con juegos de azar. Son tiempos difíciles, el dinero escasea y apostar a los dados parece ser una buena inversión para los hombres, pero las mujeres exigen a sus esposos que no gasten el dinero de sus hijos en apuestas y licor. Sí, este ambiente se parece sospechosamente al primer gobierno aprista. En fin…

Aparece Porgy, quien camina con dificultad producto de una discapacidad (dependiendo del director de escena, puede tratarse de una leve cojera o de los severos efectos de la polio). Porgy, quien vive de la venta de golosinas, está contento porque le fue bien durante la jornada. Los vecinos le insinúan que su felicidad es porque se ha encontrado con Bess, una joven y bella muchacha de la vida alegre, algo que Porgy niega categóricamente (y en notas altas, para no dejar dudas).

Y como suele suceder en las óperas, justo en ese momento llega Bess junto con Crown, su  novio y manager sexual. Crown es un matón enorme y corpulento, así que no necesita hacer mucho para desnucar a Robbins, un parroquiano, en medio de una apuesta devenida en borrachera y trifulca. Crown huye y abandona a Bess. Ella, desprotegida y rechazada por las mujeres del lugar, es seducida por el narcotraficante Sporting Life (Gershwin era un visionario y sabía que el narcotráfico se convertiría en un deporte con los años, por eso lo de Sporting… ok, no), quien además de droga le ofrece llevarla  Nueva York para que trabaje en lo que ella sabe. Pero en un arranque de dignidad, Bess decide aceptar la droga y rechazar la oferta de trabajo; esto conmueve a Porgy, quien decide alojar a Bess en su habitación DESINTERESADAMENTE, porque él NO LA AMA y ella NO ES TAN ATRACTIVA como para que Porgy tenga otro tipo de intenciones. ¿Quedó claro?

Al día siguiente, durante el velorio de Robbins llegan la policía y el dueño de una funeraria a fastidiarle la vida a los acongojados vecinos. Al final, gracias a la intervención de Bess, se solucionan todos los impasses; ella, además, inicia el ritual de despedida para Robbins, con lo cual se gana el afecto de todos, quienes dejan de juzgarla por la vida que ha llevado.

Pasan semanas y todo ha vuelto a la normalidad en Catfish Row. Con el cambio de estación, los hombres se dedican a pescar (ya no es temporada de algodón). Bess se ha integrado muy bien a las actividades. Sporting Life pulula por el suburbio ofreciendo droga a los niños hasta que María, literalmente hablando una mujer de armas tomar, se encarga de humillarlo y cuchillo en mano le corta las… intenciones.

Porgy está cada vez más enamorado de Bess y se encarga de golpear y despachar definitivamente a Sporting Life (quien sigue rondando a Bess). Expulsado el narco, Bess se va de picnic junto con las mujeres (y algunos hombres) de la comunidad, a la isla de Kittiwah. En medio de la tremenda algarabía que les produce el viaje se percatan de la llegada de una tormenta y todos deciden volver súbitamente a casa… pero Bess, en medio del temporal, se encuentra con Crown, quien se esconde en aquella isla y le pide que se quede con él. Ella, que quiere cambiar de vida al lado de Porgy, lo rechaza al comienzo pero más puede  el amor (o el deseo) y ambos terminan, digamos, mitigando el frío del temporal con rítmicos movimientos y poniendo en práctica el principio físico de la consecución del calor mediante la fricción de los cuerpos…

Todos han regresado a Catfish Row menos Bess, quien se toma varios días en hacerlo. Y cuando lo hace, le dice a Porgy que se perdió por culpa de la tormenta pero él, que no es tonto, sabe que el huracán que la detuvo se llama Crown. Bess confiesa que sigue enamorada y le pide que la ayude a olvidar al quetejedi y… bueno, ambos siguen discutiendo sobre el asunto cuando Clara (la que cantaba “Summertime” para su hijo) irrumpe en la escena, preocupada porque su esposo no ha regresado desde que salió a pescar esa mañana, y junto con ella irrumpe otra vez la tormenta. Todos huyen a un refugio ad hoc y en lo peor del huracán aparece Crown, quien insiste con llevarse a Bess. Porgy trata de detenerlo pero Crown lo golpea y humilla por su discapacidad (un encanto de personaje, este Crown). Clara, en medio de la confusión, sale a buscar a su esposo y Crown, a pedido de Bess, va a buscarla.

Al día siguiente, pasada la tormenta, todos dan por muertos a Clara y su esposo. Bess cuida al hijo de Clara y súbitamente vueeeeeelve a aparecer Crown para llevarse ahora sí a Bess, pero esta vez, cómo la ves, Porgy le da un golpe y lo mata…

La policía regresa y toma como principal sospechosa a Serena, la mujer de Robbins, de quien creen que asesinó a Crown en venganza por la muerte de su marido. Nadie delata a nadie pero Porgy, piña él, es llevado a la comisaría, con el fin de que ayude a identificar el cadáver.

Bess regresa de la calle y al enterarse que Porgy se fue con los policías, se preocupa. Sporting Life aprovecha la situación y le miente, diciéndole que Porgy ha sido condenado a cadena perpetua y que ya nadie cuidará de ella, así que repite la oferta de trabajo sexual en Nueva York, cosa que ella acepta. El pacto entre ambos se sella con sendas inhalaciones de cocaína.

Porgy regresa luego de unos días, feliz de no ser encontrado culpable. Busca a Bess pero no la encuentra; Serena y María le cuentan lo sucedido con Bess y él, con bríos renovados, decide ir a buscarla a Nueva York. Sí, Gershwin también innovó con los finales abiertos.

Las arias

Como se trata de una ópera cuyas arias se han hecho populares en diversos géneros, ¿qué tal si intercalamos a los cantantes líricos con los de jazz, pop y rock? Así confirmamos que la buena música no conoce líneas limítrofes.

Aquí “Summertime” en versión ópera, por Harolyn Blackwell (London Philharmonic dirigida por Simon Rattle, puesta en escena de Trevor Nunn). Clara arrulla a su hijo con esta canción de cuna:

Otra versión operática, en la voz de Diahann Carroll:

Y aquí, en una alucinante versión jazz a cargo de la única e inigualable diva del género, Ella Fitzgerald:

Otra aria conocidísima es “A woman is a sometime thing”. Es la canción que el esposo de Clara le canta a su hijo en tono de burla, como respuesta al tierno “Summertime” entonado por ella.

Canta Rodney Earl Clarke (esto, de paso, nos sirve para conocer cantantes afrodescendientes, que la ópera no es monopolio de alemanes e italianos):

“My man is gone now” es el aria con que Serena lamenta la muerte de su esposo Robbins, asesinado por Crown. Y también es harto famosa…

Por Angela Brown, soprano estadounidense:

Versión desgarradora con collage de imágenes de Nina Simone, cantante, pianista, diosa absoluta del blues y una de las forjadoras del rocanrol como género y estilo de vida:

Pero si se trata de versiones desgarradoras, Sinead O’Connor tiene la suya en clave de pop cortavenas (también con collage fotográfico):

Bess inicia una especie de ceremonial metafísico para despedir el alma de Robbins, comparando la muerte con un viaje en tren, en “Leaving for the Promise’ Lan’”. La cosa se pone mística y se convierte en uno de los momentos más bellos de esta ópera. Aquí, Cynthia Haymon:

Esta es una versión un poquito más a lo pop vocal de cámara, a cargo de un grupo de ilustres desconocidos (para nosotros). Les quedó bastante bien:

“I Got Plenty O Nuttin’” es el aria con que Porgy nos cuenta que está enamorado hasta los tuétanos de Bess. En la voz de Robert Sims:

Y aquí en la voz de “La Voz”, quien la hizo más que famosa en versión swing (género equivalente al pop en las décadas de 1930 y 1940):

Otro tema archiconocido en “Porgy & Bess” es “It Ain’t Necessarily So”. El narcotraficante Sporting Life se burla así de las creencias religiosas de los demás. Voz de Reggie Whitehead para la versión operática:

Versión new wave del legendario grupo Bronski Beat (Jimmy Sommerville, mejor conocido por sus éxitos dancepop, lleva la voz cantante aquí). Nótese que la crítica religiosa tiene especial énfasis en este videoclip:

Y Cher, la diva pop que desafía las leyes del envejecimiento, también tiene una versión del tema:

“I Loves You Porgy” (sí, ‘loves’ con “s” final) también tiene cientos de versiones. Bess confiesa su infidelidad a Porgy y le pide que la ayude a olvidar a Crown…

Por Haymon y White; dirige Simon Rattle.

¿Creen que no es un aria conocida? Pues aquí Christina Aguilera la interpreta en un homenaje a Nina Simone:

Y aquí estamos con una de las versiones de la homenajeada en el video anterior, Nina Simone:

Vamos cerrando esto, porque si nos detenemos en todas las versiones que hay de cada tema de “Porgy & Bess”, no terminaremos nunca. Veamos solo unos cuantos más, en géneros aleatorios:

Bess está enferma y la comunidad entera invoca la ayuda de dios. Aquí “Oh Doctor Jesus” por Ella Fitzgerald:

Declaración de amor de Porgy a Bess, otra vez por Hayman y White. “Bess, You Is My Woman Now”:

Clara, quien le cantaba “Summertime” a su bebé, ha muerto junto a su esposo como consecuencia de la tormenta. La comunidad entera le dedica una canción de despedida mientras busca su cadáver entre los escombros. Esta es una bellísima versión en concierto de “Clara, Clara, don’t you be downhearted”:

Y así llegamos al final de este recorrido intergéneros de una ópera que, como hemos podido apreciar, ha influido a artistas de distintas vertientes. Para cerrar, los dejamos con una última versión de “Summertime”; no es una de las mejores, pero tiene el valor agregado de ser peruana…

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Se los adelanté: tremendo artículo. No necesito agregar nada así que solo queda decir que si ustedes también quieren colaborar con el blog, comentar, criticar o lo que fuera pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0 y si les interesa leer otros artículos de este blog les sugiero que comiencen por acá. Regresen cuando quieran; yo estaré siempre, solo o acompañado gracias a amigos como  Daniel, parado en la esquina escuchando ópera.

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Pavo a la canasta (Falstaff)

Afiche Falstaff

Sí, sí, felices fiestas. Listo. Vamos a lo nuestro.

Este vendría a ser el primer post que escribo en el tercer año (sí tercero) de “Parado en la esquina…” y me parece que tenía que ser sobre Verdi.  Porque me gusta y por lo de los doscientos años de su nacimiento;  y ya que es sobre Verdi pues que sea sobre Falstaff ya que el próximo sábado la voy a ver en la transmisión del MET. Para el tercer año y comenzando con este trataré de publicar un post para cada transmisión del MET. Trataré dije, no reclamen si al final no puedo, que la voluntad es una cosa y la vida es otra.

Sobre Falstaff hay muchísima información en la web así que no hace falta que me extienda. Solo diré que está basada en dos obras de teatro de William Shakespeare (“Enrique IV” y “Las alegres comadres de Windsor”), que fue la última obra compuesta por Verdi y que aunque no es tan popular como otras del autor también la ponen mucho. Hasta ahí llego. ¿Vamos con el argumento?

Todo ocurre en Windsor, durante el reinado de Enrique IV.

Sir John Falstaff es un viejo gordo (así, sin asco) que estando en  una taberna entrega a sus dos criados, Bardolfo y Pistola, dos cartas para que las entreguen a dos bellas damas (iba a cambiar la estructura y decir “sendas cartas” pero no soy periodista). Decía, dos cartas a dos bellas damas, pero además casadas y ricas: Alice Ford y Meg Page. En estas cartas, que además son iguales, Falstaff declara su amor incondicional, pero es claro que lo que le importa es el dinero de los maridos. Los criados alegan ser honorables y se niegan a llevar las cartas, entonces Sir John las envía mediante un paje y reclama a sus criados por su supuesto honor mientras los echa de su vista y de su servicio.
Ahora estamos en el jardín de los Ford, donde Alice y Meg están juntas (porque son amigas), han recibido las idénticas cartas y se burlan de Falstaff  y junto con Quickly, la sirvienta (sospechoso nombre para una sirvienta) y Nanetta, la hija de Alice, enamorada de Fenton pero comprometida con el doctor Cajus por su padre (esto lo desarrollamos después) deciden jugarle una pasada al gordo del título para que ya no le queden ganas de hacerse el galán.
Por otro lado el señor Ford y el doctor Cajus se han enterado de las intenciones de Falstaff a través de los criados despedidos de este último (nunca te enemistes con un criado ni con el mozo de un restaurante) y han decidido vengarse. Aquí comienza el enredo: las mujeres le piden a la señora Quickly que invite a Falstaff a un encuentro con Alice mientras que Bardolfo y Pistola acuerdan presentar a Falstaff con el señor Ford bajo una falsa identidad. Todo esto sucede antes, durante y/o después de un breve encuentro de amor (cantado, claro, es ópera) entre Nanetta y Fenton.

Otra vez en la taberna vemos a los criados, que están ahora del lado de Ford, fingiendo pedir perdón a su amo Sir John, mientras vemos a la señora Quickly quien viene a decirle a Falstaff que la señora Ford leyó la carta y que lo espera en casa a una hora en que su marido no está. También le dice que la señora Page está interesada y que ninguna de ambas sabe de la carta de la otra, con lo que Falstaff se cree un galanazo.
Cuando la Quickly se va llega Ford haciéndose pasar por el señor Fontana y ofreciéndole dinero para que seduzca a la señora Ford (su propia esposa, no se mareen) porque si accede a los requerimientos de Falstaff también lo hará a los suyos. Retorcidito todo. Hola Shakespeare.
Sir John acepta, por la plata y porque según él la Ford ya estaba enamorada, entonces le dice a “Fontana” que en media hora, cuando el marido se vaya, la tendrá.  Fontana/Ford se muere de celos, comienza a dudar de su esposa y decide irrumpir llegado el momento en su propia casa para sorprender a los amantes disfrazado de Otelo. Mentira,  esa es otra ópera de Verdi también basada en una obra de Shakespeare.
En el salón de los Ford las tres mujeres traman su estrategia y le aseguran además a Nanetta  que no se casará con Cajus como quiere su padre. Llega Falstaff que trata de seducir a Alice con cuentos de su juventud y de pronto la criada anuncia la llegada del señor Ford. Falstaff, muerto de miedo y “ayudado” por las mujeres, se esconde en una canasta que a tal uso había sido preparada. Fenton (que por ahí andaba) y Nanetta aprovechan el tumulto y se esconden para besarse. Ford escucha el beso, cree que es Falstaff con su esposa y descubre a su hija (mhhmmm… sácale a Ford una cita con Freud) ordena a Fenton irse y continúa con la búsqueda. Las mujeres entonces mandan tirar desde la ventana la canasta a una zanja entre las risas de todos.

El tercer acto comienza con Falstaff quejándose de su suerte y bebiendo mientras que Alice le explica a su marido la verdad de lo ocurrido y todos traman una última broma contra Sir John. Quickly le hace creer que todo fue culpa de los criados y lo convence de tener una segunda cita, a medianoche en un parque, pero le dice que debe ir disfrazado de cazador. Por otro lado sabemos que Nanetta, también parte de la broma, irá disfrazada de reina de las hadas, y su padre, aprovechando la confusión, tratará de casarla con el doctor Cajus a quien le dice cómo debe ir disfrazado; pero esto es oído por la señora Quickly (ninguna duda ya sobre su apellido) quien le avisa a Nanetta lo que tratan de hacer.
Ya es medianoche y bajo la luz de la luna vemos a Fenton llegar al lugar de la cita cantando de amor. Las mujeres, que también han llegado, le dicen que debe disfrazarse de monje y que así lograrán burlar el plan de Ford de casar a Nanetta con Cajus.
Falstaff está expectante por su supuesto encuentro con la señora Ford, pero todos los habitantes del pueblo, disfrazados de elfos y hadas, lo rodean y lo atormentan para que confiese; Sir John descubre en el tumulto a su sirviente Bardolfo y entiende que todo ha sido otro engaño pero reconoce que se lo merecía.
El señor Ford anuncia que se aprovechará la ocasión para celebrar una boda (ya sabemos cuál) y aparece una segunda pareja (no sabemos cuál) para también casarse. Resulta que Bardolfo está vestido con el mismo disfraz de Nanetta y entonces el doctor Cajus se ha casado con Bardolfo (unión civil, digamos) y Nanetta con Fenton. Ford finalmente da su consentimiento al matrimonio de su hija e invita a todos a una cena. ¿Y Falstaff? Bueno, Falstaff está contento con no haber sido el único engañado y, claro, canta.

Linda comedia. Funcionó con Shakespeare y funciona aquí. Verdi debió componer más comedias. En fin.

¡Ah! Si te estás preguntando qué fue de la pareja Cajus-Bardolfo vas a tener que ver la ópera completa 😉

Ahora pongamos algunos enlaces, como siempre:

Aquí está “L’onore! Ladri!” del primer acto en una grabación de 1921 con el barítono Titta Ruffo como Falstaff:

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Del segundo acto Falstaff canta“Va’ vecchio John” con Ruggiero Raimondi:

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Ford todavía en el segundo acto canta “È sogno o realtà?”:

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Alice canta “Gaie comari di Windsor”:

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Acá en una versión para la televisión de 1978, las mujeres tramando su estrategia:

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“Quando ero paggio del duca di Norfolk” le dice Falstaff a Alice. Canta Giuseppe Taddei, año 1956:

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Un joven Juan Diego Flórez representa a Fenton cantando “Dal labbro il canto estasiato vola” en el tercer acto:

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Nanetta canta “Sul fil d’un soffio etesio”(Eva Liebau) disfrazada de reina de las hadas:

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Para terminar pondré el cierre de la ópera, “Tutto nel mondo è burla”, en una gala que se hizo en el 2001 para el centenario del fallecimiento de Verdi. Canta un elencazo, véanlo:

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Bonus track.  La ópera completa en un montaje que cuenta con Ambrogio Maestri, Roberto Frontali, Juan Diego Flórez y otros, dirigida por Riccardo Muti:

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Hay mucho, mucho más, pero como ejemplo queda.

Ya saben que si quieren comentar, compartir o pedir algo pueden hacerlo por aquí mismo o buscándome en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer todas las entradas de este blog desde el comienzo pueden comenzar por aquí.

Mientras tanto yo seguiré esperando  a la reina de las hadas aquí, parado en la esquina escuchando ópera.