Archivos Mensuales: julio 2013

#SufroComoAmfortas (Parsifal)

Parsifal Imagen

Ya tocaba. Hace tiempo tocaba pero ahora me animo. Y eso que tenía otros temas para escribir: Monteverdi, Verdi (sí, curioso…) Pero ahora me provocó adelantar el post sobre Parsifal luego de meses de haber visto el montaje del MET en su transmisión HD internacional. Los que han leído antes este blog saben mi historia con Wagner (pueden revisar el post sobre Tristán e Isolda si les da curiosidad). El resumen es que antes no escuchaba Wagner y ahora sí. Pero tranquilos: este post no va a ser un estudio profundo sobre Richard Wagner, primero porque no me sale y segundo porque no es el espíritu del blog. No será tampoco una monografía sobre el significado de Parsifal; si quieren me preguntan y yo los pongo en contacto con verdaderos expertos en el mundo wagneriano; conozco por lo menos dos. Lo único que haré será exponer brevemente el argumento –comprimiéndolo todo lo que pueda porque la ópera dura alrededor de cinco horas- para que no te suceda lo que vi el día de la función del MET: un señor que se durmió en el primer acto, su chica llegó en el segundo y luego desaparecieron. Quiero decir, si vas a escuchar y ver una ópera de Wagner por lo menos dale una mirada a la Wikipedia y a algún video en Youtube para saber cómo viene la mano, si no terminarás diciendo #SufroComoElDormilón. Entonces, para que no tengas que buscar yo me encargaré en este post de resumirte las cosas.

Digamos primero que Wagner estrenó Parsifal en el año 1882, un cuarto de siglo después de haber tenido la idea de escribirlo (algo así como me pasa a mí con los artículos de este blog). La obra se basa en la vida del caballero Parsifal, miembro de la corte del Rey Arturo y su búsqueda del santo grial.

Comencemos con el argumento. La escena abre en un bosque cerca del castillo de Monsalvat, en España, sede del grial. Vemos a Gurnermanz, el mayor de los caballeros del grial quien despierta a sus escuderos para iniciar la oración. También está Amfortas, rey de los caballeros del grial, acercándose con su séquito. Lo vemos sufriendo porque ha sido herido con la lanza de Longinos (sí, esa: si estamos hablando del grial ¿por qué te sorprende la lanza?), lanza que él debió cuidar y le fue arrebatada, y la herida, además, no cura.
Gurnermanz indaga por la salud del rey y le dicen que ha dormido mal y que irá a bañarse al lago sagrado. En eso ingresa Kundry, una mujer que si la vez de lejos parece estar loca y de cerca lo confirmas, quien tras entregar un bálsamo traído desde Arabia para aliviar al rey cae agotada.
Amfortas pregunta por Gawain, otro caballero, y le cuentan que se ha marchado a buscar un mejor remedio. El rey se enoja porque Gawain se fue sin pedir permiso, acepta el bálsamo que le ofrece Gurnermanz e intenta agradecer a Kundry quien simpática como es lo manda a bañarse. Literalmente. Los caballeros miran con desconfianza a Kundry y le preguntan por qué no se queda, creen que es una bruja y le dicen que si es tan poderosa debería ayudar a encontrar la lanza sagrada. Ella contesta que nunca ayuda y que encontrar la lanza corresponde a otra persona. Que si Amfortas fue tan tarado de dejarse arrebatar la lanza por Klingsor y dejarse herir que no se queje. Y que lo que él siente no es dolor sino vergüenza. Toma. Una joyita la Kundry…
Los caballeros le preguntan a Gurnermanz sobre la historia de Klingsor y él les cuenta que la lanza y el grial habían llegado al castillo para ser cuidados por Titurel, padre de Amfortas. Klingsor quería pertenecer a la orden pero no podía evitar los pensamientos impuros y se auto castró (¡Ay! #SufroComoKlingsor ¿no?…) y lo que en cambió logró fue que lo expulsaran de la congregación y así se convirtió en un feroz enemigo, aprendió artes maléficas, se estableció cerca del castillo y se rodeó de bellas “doncellas flores” que tratan de seducir a los caballeros; así fue que Amfortas perdió la lanza. Gurnermanz también cuenta que poco después el rey tuvo una visión en la que supo que debía esperar a un joven casto, inocente y compasivo quien le curaría la herida. (Ya se imaginan quién…)
Justo en ese momento (“La ópera y las coincidencias espaciotemporales” es un artículo que debo escribir pronto) un cisne atravesado por una flecha cae abatido en el bosque (un aplauso a los utileros del MET y la broma del pollo gordo. Ah, qué… ¿no fue una broma? Oh…) Los caballeros traen a rastras a un joven con un arco y con flechas iguales a la del poll…cisne.
Gurnermanz lo increpa y le dice que ese es un lugar sagrado y que el cisne no le había hecho nada. Entonces el joven arrepentido rompe su arco. Gurnermanz le hace varias preguntas, incluido su nombre, y el muchacho solo contesta “no lo sé” y que lo único que sabe es que el arco lo hizo él mismo y que su madre es Herzeleide. Kundry, que estará agotada y será medio loca, pero escucha todo, le dice a Gurnermanz que el papá del chico fue Gamuret, un caballero que murió en batalla y por eso Herzeleide prohibió al joven tener una espada. El muchacho recuerda entonces haber visto caballeros pasar y haberlos seguido, dejando por ello a su madre y su casa. Kundry se ríe al oír esto y le dice que hace poco vio a Herzeleide morir de pena. (#SufroComoHerzeleide sería…) El muchachito enloquece de tristeza, Kundry le ofrece agua para consolarlo y después se va por ahí porque está cansada y quiere dormir. Una joyita la Kundry…
Gurnermanz invita al muchacho a acompañarlos y observar el ritual del santo grial. El joven no sabe lo que es pero nota que cuando los demás caminan él apenas se mueve pero igualmente viaja. Entonces le explican que en ese reino el tiempo se convierte en espacio. Ya. Claro. El chico no sabe ni su nombre pero “el tiempo se convierte en espacio” es la explicación que le dan. Fácil.

En la siguiente escena estamos en el salón del santo grial, donde los caballeros recibirán la eucaristía. Titurel le dice a su hijo Amfortas que descubra el Grial y este, atormentado por la vergüenza de haber cedido a la tentación clama perdón pero solo oye una voz y la promesa de redención a través de un tonto inocente. Mientras todos menos el herido comulgan, el joven arquero parece estar en trance y sentir cosas (acá hay algo, pero no sé bien qué…)
Terminada la ceremonia Gurnermanz le pregunta si ha comprendido lo que ha visto pero el muchacho no responde; entonces lo empuja a marcharse por ser muy tonto y le advierte que cace gansos o pollos, pero deje en paz a los cisnes. O sea: Gurnermanz sabe lo de la promesa de redención a través de un joven inocente, bota al muchacho, ¿y el tonto es el muchacho? Ok.

El segundo acto comienza en el castillo de Klingsor, donde él trata de despertar a Kundry llamándola de varias maneras. Ella no quiere obedecerle y se burla de su condición de castrado preguntándole si es casto (una joyita la Kundry…)
Klingsor ve que un joven se acerca y ordena a sus caballeros que luchen contra él pero todos caen derrotados, entonces envía a Kundry para que lo seduzca.
Parsifal ahora está en el jardín de las “doncellas flores” quienes lo rodean y lo riñen por haber herido a sus amantes, los caballeros, pero luego ya están peleando entre ellas tratando de conquistarlo. El muchacho ante esto quiere escapar y cuando está a punto de lograrlo escucha que alguien grita ¡Parsifal! y recuerda que ese es el nombre con el que lo llamaba su madre. Las doncellas se aburren y se van llamándolo tonto y aparece Kundry quien quiere, ya sabemos, seducirlo.
Cuando Parsifal le pregunta a Kundry cómo sabe su nombre y ella le cuenta la historia que ya conocemos (que encontró a Herzeleide quien murió de pena, etc.) él siente remordimientos y se culpa de la muerte de su madre. Kundry trata de aprovecharse de eso y le dice que si le da un beso él comprenderá el amor de su madre, pero en ese momento Parsifal siente en su propio cuerpo el dolor de Amfortas y comprende el sufrimiento físico y moral, rechazando las proposiciones de Kundry. (¡#SufroComoAmfortas! ¡ESTE ES! ¡YA TENGO EL TÍTULO!)
Ella, furiosa, le dice que si siente compasión por Amfortas debería sentirla por ella también pues fue maldita por reírse del dolor de Cristo cargando su cruz y ahora no puede descansar y no puede llorar, solo reír y que además es esclava de Klingsor (ahora sabemos por qué es una joyita la Kundry…)
Parsifal la vuelve a rechazar y le pide que lo lleve donde Amfortas, ella le dice que lo hará si se quedan juntos una hora (je…)  y Parsifal no acepta; entonces ella lo maldice a vagar sin encontrar jamás el reino del grial y llama a Klingsor quien arroja la lanza a Parsifal para herirlo. Sin embargo la lanza se detiene en el aire, el joven la toma y hace la señal de la cruz y el castillo, con ello, se desmorona. Mientras tanto Parsifal emprende su marcha y le dice a Kundry que si lo busca ya sabe dónde encontrarlo. Estará buscando a Amfortas, se entiende, que el tonto es Parsifal, no nosotros.

El tercer acto abre como el primero, en el bosque cerca de Monsalvat pero muchos años después. Vemos a Gurnermanz envejecido que encuentra a Kundry inconsciente y la revive con agua santa. Luego ambos ven que se avecina un caballero totalmente vestido de negro y que porta una lanza. Cuando el desconocido se quita el yelmo Gurnermanz descubre que el desconocido es el muchacho tonto que le disparó al poll…¡cisne! y se da cuenta que la lanza es la de Longinos. Parsifal les cuenta su penoso y largo viaje sin poder recordar el camino de retorno a causa del maleficio. Gurnermanz a su vez le cuenta que en todos estos años Amfortas no ha vuelto a oficiar y que su padre, Titurel, ha muerto. Parsifal se siente culpable y Gurnermanz le dice que ese día serán los funerales de Titurel y que debe cumplir un gran deber, reconociéndolo y ungiéndolo como el joven casto que será el nuevo rey de los caballeros del grial y el sanador de Amfortas. Parsifal bautiza a Kundry y observa la belleza natural que lo rodea mientras le explican los encantamientos del viernes santo. Se escuchan campanas y se dirigen al castillo del grial donde se encuentran con los caballeros que llevan a Amfortas y el féretro de Titurel.

Cuando los caballeros le solicitan a Amfortas que descubra el grial, él, rabioso, dice que nunca más oficiará con la sagrada copa y que si quieren que lo maten. Más de uno de los caballeros seguro que lo habrá pensado, pero afortunadamente para Amfortas se adelanta Parsifal quien recuerda que solo un arma puede curar la herida. Toca con la lanza el costado de Amfortas quien se cura y se libera de la culpa. Parsifal asume el rol de oficiante y mientras todos los caballeros se arrodillan aceptando al joven como nuevo rey, Kundry, liberada de su maldición, cae muerta, redimida finalmente. Todo termina cuando una paloma blanca desciende sobre el grial y los caballeros entonan un canto de acción de gracias.

Si llegaste hasta acá con la lectura, no te dormiste y tu chica no te dijo para irte te recomiendo que veas y escuches los pasajes que he seleccionado. Hay más de donde saqué estos.

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Acá el preludio del primer acto:

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Inicio del primer acto, Gurnermanz hablando con sus caballeros. Montaje del MET del 2013 (el del pollo gordo):

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Las “doncellas flores” del segundo acto. Un montaje digamos, extraño…

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Aquí Parsifal siente el dolor de Amfortas. (#SufroComoAmfortas). Segundo acto.

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Esta es la música del viernes santo, en el tercer acto:

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Hacia el final del tercer acto cuando Gurnemanz anciano recibe a Parsifal. (este enlace es un aporte de @Capricho_x  Gracias Isabella 🙂

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Final del tercer acto. Final de la ópera:

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Como digo siempre, si quieres comentar algo sobre este o los otros artículos, sugerirme alguno o incluso colaborar puedes hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0.
Si te provoca leer más de este blog o entender por qué lo escribo te sugiero que comiences leyendo este primer post.

Y mientras espero que @AguateroDelMet me explique por qué el equipo de utilería fabricó un pollo gordo en lugar de un hermoso cisne en el montaje de este año me quedaré parado en la esquina escuchando ópera.