Archivos Mensuales: abril 2012

Cuando un oficial aletea en América una mariposa se suicida en Japón (M. Butterfly)

Puccini compuso mucho y mucho de lo que compuso lo hemos tratado aquí en “Parado…” pero no es hasta hoy que me animo a escribir sobre Madama Butterfly y a cerrar la -según algunos- trilogía del compositor (La Bohème, Tosca, M. Butterfly). Y no sé por qué no me animaba ya que cumple con todas las premisas de las óperas que he tratado aquí. En fin, tampoco es relevante.

El argumento de esta ópera se puede sintetizar con el método “chico-chica” que ya usé en Lakmé. Veamos:

Chico quiere a chica1. Chica1 quiere a chico. Chico quiere a chica2. Chica1 tiene un chiquito con chico. Chica1 se entera de que existe chica2. Chico se entera de que existe chiquito. Chico se quiere llevar a chiquito. Chica1 se mata.

Como ven bastante fácil. Una pena la muerte al final, pero bueno… así es la ópera… Expuesto el argumento vamos a desarrollarlo.

La acción transcurre en Nagasaki a principios del siglo XX.
Pinkerton es un oficial de la armada estadounidense que ha alquilado una casa en Nagasaki para llevar allí a vivir, cuando se haya casado con ella, a su novia de quince años Cio-Cio-San a quien todos conocen como Butterfly. Ella está feliz de casarse con un norteamericano, lo que no sabe es que Pinkerton solo la quiere como esposa por un tiempo, hasta conseguir una mujer de su país. Cobarde.
Tan feliz está Butterfly con su matrimonio que ha decidido dejar el budismo para convertirse en cristiana. Su tío bonzo (si yo tuviera un tío bonzo también dejo el budismo antes de quemarme) descubre la conversión, repudia a su sobrina y obliga a todos los invitados a irse de la ceremonia, a pesar de lo cual el oficial y la jovencita se casan.

Tres años después de la boda vemos a Butterfly esperando el regreso de Pinkerton quien se fue poco después del matrimonio. Cobarde.
Mientras tanto Suzuki, la criada, trata de venderle la mot… perdón, trata de convencerla de que el oficial no volverá pero ella no quiere escuchar. También Goro, el casamentero que la comprometió con Pinkerton, trata de hacerla entender, incluso le sugiere que se vuelva a casar.
Llega Sharpless, el cónsul norteamericano,  con una carta en la que Pinkerton le cuenta que regresa a Japón pero no con ella, y le pide que sea él quien se lo diga a Butterfly. Cobarde.
Sharpless no puede terminar de leerle el contenido de la carta a Cio-Cio-San porque ella se emociona mucho al oír sobre la llegada del oficial. Se emociona tanto que le confiesa al cónsul que tuvo un hijo de Pinkerton poco después de que él se fuera pero que nunca se lo dijo. El cónsul le promete contarle a Pinkerton lo del niño, sin embargo aconseja a Butterfly que se case con un príncipe que la pretende. La joven escucha el cañón del puerto y ve llegar el barco de Pinkerton, entonces junto con Suzuki preparan todo para recibirlo y espera despierta toda la noche.

A la mañana siguiente llegan a la casa Sharpless, Pinkerton y Kate, la nueva esposa, porque el oficial al enterarse de la existencia de su hijo decide llevarlo a los Estados Unidos. Butterfly está dormida luego de esperar en vela toda la noche, y Pinkerton al ver cómo ha sido preparada la casa para recibirlo advierte que se ha equivocado con ella y les pide a Suzuki, Sharpless y Kate que le den la noticia a Cio-Cio-San porque él no se atreve. Cobarde.
Butterfly acepta entregar al niño si es el propio Pinkerton quien se lo pide. Mientras tanto se disculpa con una estatua de Buda, se despide de su hijo y le tapa los ojos, va a su dormitorio y se suicida con un cuchillo que perteneció a su padre. Agonizante besa a su hijo y muere cuando Pinkerton entra demasiado tarde. Cobarde.

Creo que ya descubrí por qué no me animaba con esta ópera. Resulta que Pinkerton me parece un personaje detestable y me pone de mal humor solo tener que escribir sobre él. Ojo que hay otros miserables en otras óperas, pero la pequeñez de este oficial me enferma. En fin, cosas mías. En quince entradas que tiene este blog no había pasado y espero que no vuelva a pasar, así que cualquier carencia en el texto de hoy ya saben a quién echarle la culpa. Cobarde.

Vamos con los enlaces. Donde aparezca un título estará en italiano.

Aquí Pinkerton y Sharpless cantan “Dovunque al mondo” al promediar el primer acto. Esta es una adaptación hecha para el cine.

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El dúo de amor “Vogliatemi bene” entre Cio-Cio-San y Pinkerton en el primer acto.  (La soprano y el tenor que los interpretan son esposos en la vida real)

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Otro dúo amoroso del primer acto. “Viene la sera”.

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Aria “Un bel dì vedremo” cuando Butterfly sigue esperanzada en que Pinkerton regresará. (Esto lo has escuchado con solo haber estado vivo).

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Coro a boca cerrada del segundo acto mientras Butterfly y Suzuki esperan en vano la llegada de Pinkerton.

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Butterfly canta “Tu, tu, piccolo iddio” al final del tercer acto.

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Como digo cada vez, si decides leer todas las entradas del blog deberías comenzar por acá y si deseas opinar, comentar o pedir algo, hazlo aquí mismo o búscame en Twitter como Malfitan0.
Estén atentos durante la semana: es probable que en pocos días alguien me acompañe en esto de estar parado en la esquina escuchando ópera.

Cuando escuches ¡pum! te dejas caer (Tosca)

Hace unos días mi amigo Daniel Ágreda (ya les he hablado de él) me retó a ver este vídeo de Rufus Wainwright (yo veo y escucho todo) y a identificar a las cinco protagonistas de óperas que en él se parodiaban. Al grito de ¡Calíopeeee! me lancé a la aventura confiado en mis armas, que resultaron estar algo oxidadas pues no logré identificar a dos de ellas, una de las cuales ya hemos mencionado en este blog. Que sirva esta entrada para escribir sobre la otra y tratar de limpiar mis culpas. Estamos hablando de Tosca, de Puccini, que se estrenó en el 1900. Un dato importante sobre esta ópera es que todos los demás datos biográficos los voy a ignorar como siempre, porque ya saben que este blog va de iniciación y no de dármelas de erudito. Además para eso está la Wikipedia que tan bien lo hace y tan gratis. Vamos directamente al argumento. La acción transcurre en Roma en el 1800 mientras Napoleón hacía de las suyas.

Angelotti, excónsul de Roma, escapa de la cárcel y va a refugiarse a la capilla donde su familia tiene un panteón, tal como le ha sugerido su hermana la marquesa Attavanti, porque allí encontrará ropa para poder huir de Roma. Lo que encuentra Angelotti es al pintor Cavaradossi, quien está pintando el cuadro de una Magdalena sospechosamente parecida a una dama de la sociedad, aunque él solo tiene ojos y oídos para Floria Tosca, su querida actriz y cantante. Cavaradossi decide ayudar a escapar al excónsul quien se esconde ante la llegada de Tosca que ha venido a la capilla para montarle una tremenda escena de celos al pintor pues ha reconocido en la Magdalena a la marquesa Attavanti. Sí, la hermana del excónsul. Cavaradossi logra calmarla y ella se marcha, entonces le ofrece a Angelotti llevarlo personalmente a su casa de campo para que se refugie allí hasta que logre escapar de Roma. Entra el sacristán a hablar con el pintor pero no lo encuentra, y es interrumpido por Scarpia, el jefe de policía quien busca a Angelotti. Tras observar el panteón de los Attavanti como un experto de C.S.I. concluye que Angelotti ha sido ayudado a fugarse porque encuentra un abanico que pertenece a la marquesa. Una prueba irrrefutable. Así. Con tres “r”.  Regresa Tosca buscando a su chico y Scarpia le sugiere que el pintor se ha fugado con la marquesa, entonces Tosca monta en celos (Celos es un caballo que está presente en casi todas las óperas) y parte a buscar a su amante a la casa de campo para sorprenderlo con las manos en la marquesa. En la masa. Con las manos en la masa.
Scarpia ordena a Spoletta, un subordinado, que la siga ya que así encontrará a Angelotti, mientras que confiesa que además de capturar al fugitivo lo que quiere es quedarse con Tosca.

Ya en su oficina Scarpia medita sobre la búsqueda de Angelotti y lo que siente por Tosca. Estando en eso se presenta Spoletta quien le dice que no pudieron capturar al excónsul pero sí al pintor. Entonces Scarpia lo interroga para obtener información pero ante la negativa de Cavaradossi comienza a torturarlo. Horrorizada por los gritos de su amado ingresa Tosca y confiesa el lugar donde se esconde Angelotti. En ese momento un emisario entra a la oficina para informar que Napoleón ha sido derrotado y Cavaradossi  se emociona ante el inminente fin de la tiranía. Scarpia también se emociona y ordena la ejecución del pintor.
Scarpia y Tosca quedan solos y el oficial le ofrece a la cantante salvar al pintor si ella cede a sus oscuros deseos. Angustiada Tosca termina aceptando pero le pide a cambio un salvoconducto para que ella pueda huir de la ciudad con su amado. Scarpia finge estar de acuerdo y da ordenes falsas a Spoletta para simular la ejecución de Cavaradossi. Spoletta entiende perfectamente el juego de Scarpia y se retira. Cuando el oficial trata de hacer efectiva su parte del trato (o sea…) Tosca le clava un cuchillo en el pecho, toma el salvoconducto y huye no sin antes dejar dos candelabros y una cruz junto al cadáver. Piadosa mujer.

Al amanecer se prepara la ejecución de Cavaradossi. Tosca logra acercarse a él para mostrarle el salvoconducto y explicarle el supuesto acuerdo con el difunto Scarpia y le sugiere actuar con naturalidad cuando lo ejecuten. El pelotón se prepara, apunta y dispara contra el reo quien cae muerto con gran naturalidad. Cuando los soldados se retiran Tosca se acerca al pintor para ayudarlo a levantarse y emprender la fuga y se da cuenta al fin de la falsedad del acuerdo con Scarpia. En eso se oyen voces que se acercan pues ya se ha encontrado el cuerpo del oficial en su oficina y ella, antes de ser capturada, con su amante muerto y un asesinato a cuestas, sube a la muralla del castillo y se lanza al vacío.

Y todos salimos en silencio y en puntas de pie del teatro abrumados por lo fuerte de esta ópera.

Vamos con los enlaces. Los títulos de las piezas, cuando los hay, están en italiano.

“Recondita Armonia” cuando Mario Cavaradossi compara a su amada con el cuadro de la Magdalena que está pintando.

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El dúo de los celos de Tosca al ver el cuadro que ha pintado Cavaradossi (en una versión cinematográfica)

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Scarpia ordena seguir a Tosca para encontrar a Angelotti y declara lo que siente por ella

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“Vissi d’arte” canta Tosca cuando debe decidir qué hacer para salvar a Mario.

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Cavaradossi canta “E lucevan le stelle” antes de ser llevado hacia el lugar donde lo ejecutarán.

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Si decides leer todas las entradas del blog deberías comenzar por acá y si deseas opinar, comentar o pedir algo, hazlo aquí mismo o búscame en Twitter como Malfitan0. Yo voy a terminar de tomar el frappucino que me acompañó mientras escribía esta entrada, porque con el calor tardío que todavía aplasta a Lima, ni loco que voy a estar parado en la esquina escuchando ópera.

Mi prima es una santa. Lescaut: preséntame a la tuya (Manon)

Hoy comenzamos esto aclarando una confusión. O confundiendo un poco más, a ver qué sale. Es que como habrán visto por el título hablaremos de Manon, la de Massenet de 1884. No de Manon Lescaut de Puccini de 1893, aunque ambas se inspiran en “Historia de Manon Lescaut y del caballero Des Grieux” del Abate Prévost, pero no son iguales ni entre ellas ni con la fuente literaria. Pero se parecen. Entre ellas y con la fuente literaria. Por eso pasa que a veces tú hablas de la de Massenet y creen que hablas de la de Puccini o viceversa. En resumen ahora hablaremos de la de Massenet. Punto. Quizás más adelante escribamos sobre la de Verdi, porque a mí Verdi me gusta mucho. Acá es donde entraría en escena Rhett Butler y diría “francamente querido me importa un bledo”, pero como el blog es mío y yo dejo entrar a quien quiero haremos que el viento se lleve ese comentario, aunque francamente queridos lectores a nadie le importa un bledo que a mí me guste Verdi. Volvamos a la ópera y vayamos directamente al argumento.

La acción transcurre en Francia en 1721. En una posada en Amiens se ve a dos clientes, Guillot y De Brétigny, que llegan con unas amigas suyas que son actrices. Digamos actrices. Entretanto llega el joven militar Lescaut con dos compañeros quienes entran a la posada mientras él se queda a esperar la diligencia en la que llegará su prima Manon quien ingresará a un convento. Cuando ella llega y Lescaut se presenta -pues no se conocen- y comenta su belleza (la de ella porque él no es Narciso) Manon le dice que está cansada y confundida. Mientras Lescaut se encarga del equipaje de su prima, Guillot que quedó embelesado con la futura novicia le propone que huya con él y la muchacha se le ríe en la cara, aunque el caballero insiste ofreciéndole el coche que está por llegar si acaso cambia de opinión. Vuelve Lescaut y previene a su prima sobre las proposiciones que podría recibir, mientras ella resignada admira los vestidos de las actrices. Digamos actrices. En eso aparece el joven caballero Des Grieux quien mientras piensa en una reunión que sostendrá con su padre descubre a Manon y ambos quedan súbitamente enamorados. Súbitamente enamorados el uno del otro, menos mal, caso contrario el argumento no avanzaría. Manon le confiesa que va a recluírse en un convento y Des Grieux le pide que se fugue con él a París. Ella acepta y cuando llega el coche solicitado por Guillot montan en él y huyen. Luego reaparecen Lescaut y Guillot y el primero enfurecido culpa al segundo de haber raptado a su prima, pero el posadero, que vio todo, les cuenta lo ocurrido y los presentes se burlan de Guillot quien jura vengarse.

Manon y Des Grieux viven en un departamentito en París y se ve al joven escribiendo una carta a su padre en la que le pide su consentimiento para desposar a Manon quien, ahora lo sabemos, tiene dieciséis años (¡Ay Francia!). Entonces ingresan dos hombres uniformados, Lescaut y su amigo De Brétigny, dispuestos a llevarse a Manon. Lescaut discute con Des Grieux, quien le asegura que sus intenciones son buenas, mientras que De Brétigny, quien quiere ser el amante de Manon (¡Ay Francia!) le confiesa a la muchachita que el padre de Des Grieux vendrá esa misma noche a llevarse a su hijo por la fuerza y la convence de no revelárselo a su novio mientras le habla de las riquezas que tendrá si lo acepta a él como su amante. Los uniformados visitantes se van y mientras Des Grieux se dirige a enviar la carta, Manon se queda en la habitación pensando en lo débil que es la carne y lo fuerte y brillante que es el oro. Luego retorna el joven enamorado y mientras le cuenta a Manon el hermoso sueño que ha tenido llaman a la puerta. Manon le pide que no atienda sin embargo Des Grieux lo hace y se escucha algo que suena casi como un batiburrillo (disculpen, hace cuantro años que quería escribir esta palabra) y el joven Des Grieux ya no regresa.

Estamos ahora en una elegante calle de París. De un local salen de bailar las actrices que vimos al comenzar la obra. Digamos actrices. Luego vemos a Lescaut, Guillot y De Brétigny quien habla de Manon, que ahora vive con él. Aparece ella, feliz de disfrutar la juventud y causando como siempre admiración en todos. De Brétigny se encuentra con el conde Des Grieux, padre del anterior amante de Manon, quien le cuenta que su hijo está a punto de convertirse en cura. Manon al escuchar esto pregunta más, aduciendo ser una amiga de la antigua amante del seminarista, y el conde le cuenta que su hijo ya casi dejó de llorar de pena cada noche.
Aparece Guillot acompañado de mucha gente porque todavía pretende impresionar a Manon, pero ella, impresionada más bien por las novedades que acaba de recibir sobre su ex, ignora a Guillot (otra vez) y marcha en un coche al seminario de St. Sulpice donde se encuentra Des Grieux. Una vez allí vemos que el conde intenta disuadir a su hijo de abrazar el sacerdocio habiendo tantas cinturas sin alguien que las abrace en París, pero el joven solo quiere olvidar a Manon. Difícil, porque ella acaba de llegar y le pide que la perdone, ante lo cual y luego de una breve negativa, el muchacho todavía enamorado accede; entonces los dos se marchan juntos.

En una sala de juego de París vemos, entre otros, a Lescaut acompañado por las actrices. Digamos actrices. También vemos a Guillot y luego a Manon quien trae consigo a Des Grieux en contra de su voluntad. Manon y Lescaut convencen al exseminarista de probar fortuna en las mesas de juego y le va bien. Tan bien que le gana tantas veces a Guillot que este lo acusa de estar haciendo trampa y abandona la sala amenazando a Des Grieux, de quien ahora todos sospechan. Regresa Guillot con la policía quie viene a arrestar a Des Grieux por tramposo y a Manon como cómplice. Entra el padre de Des Grieux y le promete que pronto estará libre, pero no perdona a Manon por haber una y otra vez torcido el destino de su hijo, mientras que a Guillot se le ponen los dientes largos pensando en la venganza.

Lescaut y Des Grieux están en un alto del camino hacia Le Havre, donde se ve un convoy que transporta a Manon junto con unas prostitutas (digamos que no son actrices) para deportarlas. Tratan de asaltar el convoy pero algo sale mal y Manon resulta gravemente herida. El sargento que conduce a las prisioneras acepta dejar a Manon con su primo y este a su vez la deja a solas con Des Grieux para que puedan charlar. El joven promete rescatarla, pero ella solo se consuela pensando en su antigua felicidad. Ya sin fuerzas no puede hacer nada para huir y muere ante la desesperación hecha grito de Des Grieux.

No quiero agregar nada. Tampoco podría. Entre Manon, su primo, Guillot, Des Grieux y las actrices (digamos actrices) ya lo dijeron todo. Vamos con los enlaces.

Aquí vemos a Manon, cuando llega en la diligencia, se encuentra con su primo y le dice que todavía está aturdida.

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Mientras mira resignada los vestidos de las actrices, Manon canta “quedémonos aquí”.

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Manon y Des Grieux en el departamentito de París mientras escriben la carta.

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Aquí Des Grieux y Manon cantan antes que llamen a la puerta para llevárselo a la fuerza.

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Cuando en el tercer acto Manon canta sobre aprovechar la juventud.

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Des Grieux en el seminario tratando de olvidar a Manon.

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Escena final, entre Des Grieux y Manon.

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Lo diré una vez más: si quieres leer todas las entradas del blog deberías comenzar por acá y si deseas opinar, comentar o pedir algo, hazlo aquí mismo o búscame en Twitter como Malfitan0.

Para terminar un consejo. Si tienes una prima con una vida un tanto complicada no te metas; mejor quédate parado en la esquina escuchando ópera.