Escamillo será torero, pero el de los cuernos es Canio. (Pagliacci)

Otro título con gancho. Es que estoy suponiendo que ya escuchaste “Carmen” y entonces entiendes la broma del torero, pero si no la entendiste siempre puedes leer esta entrada para que no te quedes afuera. Es que hoy escribiré algo sobre “Pagliacci”, la ópera de Leoncavallo. No creo que exista alguien que no haya escuchado de alguna forma, utilizada para lo que sea, la famosa “Vesti la giubba”. ¿No te suena? ¿Y si digo “Ridi Pagliaccio”? Ah… ¿ya ves que sí? Pero más allá de lo conocida que es esta aria, la ópera es en sí un dramón, llena de celos, amor, traición y muerte; es decir un día cualquiera en la vida de un tipo común y corriente. O no tanto… Mejor expongamos el argumento. Vamos allá.

Los hechos ocurren en una aldea del sur de Italia a fines del siglo XIX. La ópera en cambio comienza en la sala, porque a manera de prólogo aparece Tonio para recordar a los espectadores que los actores tienen sentimientos  y que la obra trata sobre seres humanos. ¡Oh! Leoncavallo rompiendo la cuarta pared para hablarle al público hace casi dos siglos. ¿Y? Siempre se hizo, pero acá no hablamos de técnicas de dramaturgia. Sigamos.

Un grupo de payasos llega al pueblo en un día festivo. El grupo está conformado por Canio y su esposa Nedda, el jorobado Tonio y Beppe. Tonio le cuenta al pueblo que la función comenzará al anochecer. Luego, cuando Nedda baja de la carreta, Tonio trata de ayudarla, pero Canio lo aleja de un golpe y ayuda él mismo a su esposa. Es un tipo celoso, y esto se nota cuando al ser invitados a beber a una taberna Tonio rechaza la invitación y alguien sugiere que es para cortejar a Nedda, ante lo cual Canio dice que él será muy payaso en el escenario, pero que en la vida real nadie se meta con su esposa porque él no lo va a permitir. Una pena, porque su esposa le pone los cuernos y eso la hace feliz. Justo entonces Tonio le confiesa a Nedda estar enamorado de ella, pero Nedda se ríe de él y lo espanta con un látigo. Aparece Silvio, el amante, y la convence de fugarse con él, sin darse cuenta que todo esto lo escucha Tonio, quien va a buscar a Canio para contarle lo que sabe. Cuando Canio regresa para atrapar a Silvio este huye sin que Canio pueda ver su rostro para reconocerlo y entonces amenaza con un cuchillo a Nedda para que confiese con quién le adorna la frente, pero ella se niega a decirlo y Beppe desarma al engañado marido mientras Tonio le dice que seguramente en la función podrán saber de quién se trata. Entonces Canio se queda solo y triste mientras se prepara para hacer reír al público (la famosa aria).

Aquí se da un intermedio donde los actores se visten como los personajes de la “Commedia dell’arte” para dar inicio a la representación. Colombina -Nedda- espera a su amante Arlequín mientras su esposo, Pagliaccio -Canio-, ha salido del pueblo por algunas horas. Taddeo -Tonio- se confiesa enamorado de Colombina y ella se burla de él (tal como en el primer acto) mientras es expulsado de la habitación por Arlequín. En esta escena Colombina le dice algo a Arlequín que hace que Canio recuerdo lo que poco antes había ocurrido, poniéndolo furioso. Intenta continuar con la obra pero pierde el control y le exige a su esposa que revele el nombre de su amante mientras el público cree que se sigue tratando de la representación. Nedda trata de seguir en papel y llama a Canio por el nombre de su personaje -Pagliaccio- a lo que él le contesta “yo no soy ningún payaso” (en clara alusión a blablabla) y que lo blanco de su cara es por la vergüenza. El pueblo, que casi nunca entiende nada, -tranquilos que yo también soy del sur de Italia- lo vitorea por tan convincente actuación; Canio insiste en querer saber el nombre del amante, Nedda insiste en negarse y finalmente el público ya no insiste con los aplausos porque advierte que no se trata de una representación.
A todo esto Silvio, entre el público, es el único que supo en todo momento lo que estaba ocurriendo y teme por la vida de Nedda, quien desesperada por la situación trata de huir. Canio con un cuchillo que encuentra sobre la mesa la apuñala y ella grita al morir “”¡Ayuda Silvio!” con lo que revela la identidad de su amante; entonces Canio también apuñala a Silvio y mientras el telón baja ocultando los cadáveres, Canio dice “La comedia se acabó” en clara alusión a blablabla.

La moraleja de esta obra es: “si vas a serle infiel a tu esposo escoge mejor el repertorio o usa cuchillos de utilería”. O no.

Ahora algunos enlaces a fragmentos de la obra:

Tonio, cantando “Si può?” en el prólogo de la ópera. Canta el gran Tito Gobbi.

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“Son quà! Ritornano!” el pueblo canta feliz a la llegada de los payasos.

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“Stridono lassù” canta Nedda. Interpretada por la peruana Jacqueline Terry

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“Vesti la giubba”, la conocida aria de Canio, aquí por Plácido Domingo.

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La misma aria por Enrico Caruso. Compararlos es inútil.

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Canio canta, hacia el final “No, Pagliaccio non son”. Roy Cornelius.

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No suelo poner enlaces a óperas completas, pero en este caso, por la calidad del vídeo y del audio y por la calidad de los intérpretes y conductor, voy a hacer una excepción. Además está subtitulada al español y eso siempre ayuda. Disfrútenla.

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Como siempre te digo si quieres leer todas las entradas del blog deberías comenzar por acá y si quieres opinar, comentar o pedir algo, hazlo aquí mismo o búscame en Twitter como Malfitan0.

Y que no te hagan creer que la ópera es cirugía cardiovascular. Es más bien como comerse un bocata de jamón, por eso yo no estoy en un quirófano, sino parado en la esquina escuchando ópera.

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Publicado el 27 de marzo de 2012 en Ópera y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. ¡De nuevo enhorabuena! ¡Qué buen rato acabo de pasar! ¡Eso es contar las cosas con gracia y con salero! De verdad, amigo mío, que es envidiable la forma de relatar que tienes (ya sólo con el título he soltado la carcajada).

    Vi esta ópera el año pasado en Barcelona, José Cura era Canio y Nedda era Inva Mula ¡me encantó! Me encantan estos “payasos”, no me canso de ver esta ópera. De los fragmentos que has puesto, he visto de momento solamente el de Tito Gobbi (¡excelente elección!) y el de Jacqueline Tierry (¡fabulosa!), pero por supuesto que voy a ver los demás.

    Un gran abrazo, querido amigo, desde España.

    Margherita.

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