Tu amor no me deja dormir o ¿Cómo te llamas, muchacho? (Turandot)

Afiche de la óperaOtra vez por acá. Hoy vamos a escribir sobre Turandot, de Puccini. En realidad de Puccini y Alfano, porque Puccini murió antes de terminar el tercer acto y Alfano completó lo que faltaba. Hay una anécdota emocionante sobre el estreno de la ópera y lo que el director Toscanini hizo en esa función. Búscala en Google, ya sabes que acá solo va lo básico.

Otra vez el amor y la muerte. Como siempre. Vamos con el argumento:

La trama se desarrolla en un Pekín imperial de leyenda. Turandot es una princesa desilusionada de los hombres y por eso emite un edicto por el cual quien quiera casarse con ella deberá resolver tres enigmas o en caso contrario morirá. Precisamente por ello el último pretendiente, el príncipe de Persia (no el que tú conoces; ese sigue saltando plataformas), va a ser matado. Entre tanto un viejo hombre ciego, Timur, cae en el tumulto, y su guía Liu pide auxilio. Un príncipe desconocido lo socorre y al hacerlo lo reconoce como su padre; ambos están en un incógnito exilio. Cuando aparece el príncipe de Persia y todos claman sangre, nuestro príncipe ignoto se opone furiosamente, hasta que aparece Turandot y él queda impresionado a tal punto que decide someterse a la prueba de los tres enigmas. Ni los ruegos de su padre, ni el llanto de Liu, ni las razones de los sabios Ping, Pang y Pong (una temprana versión de Hugo, Paco y Luis) logran sustraerlo de su idea. Entonces, para sellar su decisión, grita tres veces el nombre de la princesa mientras golpea el gong ceremonial.

Ya en el palacio nuestro querido príncipe escucha al emperador quien, luego de recordarle la suerte que correrá si no resuelve los enigmas, también le sugiere que desista de la empresa. Aparece Turandot quien recuerda la violación que otra princesa sufriera por parte de un extranjero y en venganza de lo cual ella decretó los enigmas, y también lo conmina a no tentar a la suerte, pero el príncipe testarudo insiste y uno tras otro le son presentados los enigmas, el último de los cuales es el famoso “hielo que te inflama y con tu fuego aún más se hiela”. Al ser respondido correctamente -Turandot-, la princesa se niega a respetar el trato pidiendo no ser entregada como una esclava. Ante esto el príncipe victorioso ofrece una alternativa: si Turandot averigua su nombre antes del amanecer él morirá liberándola de la obligación. Turandot acepta y el emperador, cansado de tanta sangre, le desea suerte al príncipe valiente.

Los heraldos se encargan de advertir al pueblo que nadie ha de dormir hasta que el nombre del príncipe encubierto sea revelado. (Es en este momento que el aria emblemática de la ópera, “Nessun Dorma”, es interpretada por el príncipe tenor.) Los tres sabios ministros tratan de convencerlo de olvidar a Turandot, ofreciéndole mujeres, fortunas e imperios, pero no lo consiguen. Lo amenazan entonces con torturar a Timur y a Liu si no revela el nombre. Es entonces que Liu se adelanta y dice que solo ella conoce el nombre, pero que nunca lo revelará porque quiere mantenerlo en secreto; soporta la tortura y, presagiando que la princesa cederá al amor, muere.
El príncipe airado recrimina a la princesa por su frialdad y ella le confiesa lo que siente realmente por él, y que él ganó no por los enigmas sino por “esa fiebre que me viene de ti” (“you had me at hello…” ok, no…), y le pide que no siga con el intento. El príncipe resignado le revela su nombre mientras suenan las trompetas. Luego, cuando en el palacio y ante el emperador debe decir en voz alta el nombre del príncipe misterioso para sí liberarse del compromiso, Turandot dice “su nombre es… Amor…” con lo que acepta haberse enamorado y querer unirse al príncipe, ¡al fin!, Calaf. El pueblo, emocionado, celebra a coro.

Ahora como siempre vamos a ponerle algo de música a tan buen argumento:

“Popolo di Pechino” al inicio del primer acto, donde se conoce la proclama de los tres enigmas

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Aquí tenemos a Angela Gheorghiu como Turandot cantando “In questa Reggia”

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Liu, interpretada por Kiri Te Kanawa, canta “Signore ascolta”

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La conocidísima “Nessun dorma” (Nadie duerma) cantada aquí por Plácido Domingo (con subtítulos)

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La misma, en versión de Mario Lanza. Pero no compares.

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Todavía despierto, canta José Carreras.

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Tal vez el tenor más conocido, en la versión más conocida.

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Para terminar, esta es una representación de Turandot en la Ciudad Prohibida de Pekín. Si buscas en YT encontrarás todas las piezas de esta version.

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Como siempre digo, si quieres leer todas las entradas del blog deberías comenzar por acá y si quieres opinar, comentar o pedir algo, hazlo aquí mismo o búscame en Twitter como Malfitan0. Después de todo si Calaf, príncipe de Tartaria, podía enamorarse de Turandot, princesa de China, por qué no podrías estar tú parado en la esquina escuchando ópera.

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Publicado el 17 de febrero de 2012 en Ópera. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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