Archivos Mensuales: enero 2012

Casta y pura sacerdotisa: soy virgen pero me acosté con el padre de tus hijos… (Norma)

Hola. Otra entrada después de tiempo. Tampoco es que haya una manifestación frente a mi puerta de gente desesperada por más, ni mi casilla está llena de correos suplicándome óperas, así que vamos despacito para sentir placer. Escribiendo. El blog.

Hoy te presento a Norma, de Bellini, una ópera en dos actos de las más conocidas del autor y de las más nombradas cuando le preguntas a la gente que sabe sobre las óperas importantes. Además Norma, el personaje interpretado por una soprano, es uno de los más difíciles del repertorio para esa voz, ya lo verás cuando llegues a los enlaces.

El argumento gira en torno al -obvio- amor, pero ahora con una dosis de retorcimiento bastante importante. Aquí el resumen:

La acción transcurre en las Galias, durante la ocupación romana del siglo primero antes de Cristo. Oroveso, el jefe de los druídas, conduce una procesión del pueblo galo al roble sagrado, donde piden a los dioses obtener la victoria frente a los romanos. Luego aparece Pollione, un oficial romano, quien le cuenta a su colega Flavio que ya no ama a la gran sacerdotisa druída llamada Norma, hija de Oroveso y con quien ha tenido dos hijos, y que ahora se siente atraído por una virgen del templo, Adalgisa, pero que teme la venganza de Norma.
Luego Norma anuncia a modo de profecía la caída de Roma y le dedica una plegaria a la luna (“Casta diva”, el aria más conocida). Mientras Norma declara que sigue enamorada de Pollione por otro lado Adalgisa confirma que ella también está enamorada del oficial.

En casa de Norma esta le cuenta a su confidente Clotilda lo que siente, y le pide que se lleve a sus hijos antes que llegue Adalgisa (recordemos que Norma es la gran sacerdotisa y que no debería tener hijos). Cuando Adalgisa llega y le cuenta que está enamorada, Norma la comprende porque a ella le sucedió lo mismo (dúo “Io fui così”) pero todo se echa a perder cuando ambas advierten que el hombre del que están enamoradas es Pollione.

Norma, puñal en mano, contempla la posibilidad de matar a sus hijos, sin embargo le pide a Clotilda que busque a Adalgisa. Cuando la joven virgen llega la sacerdotisa le pide que se lleve a los niños cuando se vaya a Roma con Pollione porque ella va a morir. Adalgisa la convence de seguir viviendo por sus hijos y le promete que le devolverá el amor del oficial.

En el bosque los druídas esperan el consejo de Norma mientras esta en el templo se entera que Adalgisa quiere renovar sus votos sacerdotales pero que Pollione no piensa permitirlo. Manda entonces a llamar a los druídas quienes llegan cuando Clotilda anuncia que un romano que quería ingrerar al templo fue hecho prisionero. El romano no es otro que Pollione y Norma, con una daga, trata de matarlo pero no tiene el coraje. La sacerdotisa entonces le suplica al oficial que abandone a Adalgisa; como este se niega Norma ordena que quemen viva a la virgen por haber quebrantado sus votos. El pueblo prepara la pira y cuando pregunta quién será la víctima Norma dice que ella misma. Luego le pide a Pollione que se haga cargo de los niños, pero él no se da por aludido. El pueblo, atónito, prepara el sacrificio de Norma y entonces Pollione, arrepentido de su actitud y admirado del amor de Norma, decide morir con ella en la hoguera.

Como habrás visto es un argumento bastante tortuoso. Espero que Adalgisa, Clotilda o alguien más se haya hecho cargo de los niños que de pronto quedaron huérfanos… (acá vendría un meme que me niego a poner). Sin embargo, de las óperas que conozco -que tampoco son tantas- este es el argumento que más me impresiona y según qué puesta en escena vea me emociona en serio. Claro que esa es una opinión personal y completamente irrelevante para este blog. Prefiero que la veas tú mismo y entonces opines. Para eso acá te dejo algunos enlaces:

Aquí Angela Gheorghiu canta “Casta Diva” el aria más conocida de la ópera:

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Norma y Adalgisa cantan el dúo “Mira, o Norma”:

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Maria Callas, interpretando a Norma, canta “Oh, rimembranza (Io fui così)” a dúo con Ebe Stignani:

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Hacia el final de la ópera, cuando Pollione entra al templo y Norma lo interroga:

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De la misma puesta en escena, el cuadro final, cuando Norma y Pollione se dirigen a la hoguera:

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Papá: ¿por qué apuñalaste a mi novio? (Lakmé)

Regresamos tras un par de semanas. Tampoco es tan grave: la ópera sigue en el mismo sitio y con el material ya publicado uno se podría pasar semanas escuchando. En todo caso ya estamos de vuelta y esta vez con una ópera que no es tan conocida pero es igualmente buena. Si me dices que de “Lakmé” de Delibes nunca escuchaste hablar te creo. No es una de las primeras que nadie haya escuchado aunque tiene un par de fragmentos bastante famosos. ¿Te animas a adivinar el tema? Exacto, el amor. O la falta de. O el exceso de. Siempre -o casi- la ópera gira alrededor de este tema. En síntesis (el argumento lo desarrollo más adelante) la trama es:

Chica ama a chico. Chico ama a chica. Papá de chica odia a chico. Papá de chica quiere matar a chico. Chica se interpone. Chica muere. Chico llora. Papá de chica llora. Y todo eso en la India, aunque no es una película de Bollywood.

Ahora sí, como vimos que no hay que tenerle miedo a las óperas desconocidas, vamos a desarrollar el argumento siempre agradeciendo a nuestros amigos de Google y Wikipedia por ahorrarnos tanto trabajo.

La ópera se ambienta en la India, durante la dominación inglesa del siglo XIX. En el jardín de la casa del proscrito Brahmán Nilakantha, este celebra un rito prohibido en el cual manifiesta sueños de venganza contra los opresores. Terminada la ceremonia parte a la ciudad y su hija, la sacerdotisa Lakmé, se queda en la casa recogiendo flores junto a la criada Malika. Intrigado por las extrañas costumbres y por la famosa belleza de Lakmé, Gerald, un oficial inglés, llega hasta el lugar, se enamora de la muchacha y también Lakmé queda arrobada por el oficial. Nilakantha se aproxima y Gerald se aleja, pero el Brahmán se ha dado cuenta de lo sucedido y por lo tanto se propone descubrirlo y matarlo para así vengar la afrenta.

Hay fiesta en una ciudad cercana donde está la guarnición de Gerald. Nilakantha obliga a Lakmé a cantar para lograr atraer a quien ofendió su casa y, sabiendo quién es, poder vengarse. Ante el canto de Lakmé (la famosa “Aria de las campanas”) Gerald se acerca. La muchacha le cuenta lo que está pasando y le ofrece huir con él hasta un lugar seguro, pero el oficial se niega, ya que no quiere desertar. En el tumulto de una procesión, Nilakantha se acerca a Gerald y lo apuñala. La herida no es mortal y Lakmé lo auxilia.

En una cabaña apartada, Gerald despierta y encuentra a su lado a Lakmé, que lo ha llevado hasta allí para curarlo con hierbas, mientras se oyen a lo lejos las canciones de enamorados que acuden a beber el agua milagrosa del amor eterno. Cuando Lakmé se dirige a la fuente para beber con Gerald, llega un amigo del oficial y le aconseja que regrese a la guarnición, pero Gerald decide quedarse y bebe con Lakmé el agua mágica. Llega Nilakantha, quien quiere nuevamente apuñalar al oficial pero Lakmé lo detiene diciéndole que Gerald ha bebido junto a ella en la copa y con ello ha ascendido a una categoría sagrada. Así, si los dioses necesitan una víctima, con ella bastará, pues ha bebido un veneno para quitarse la vida. Lakmé muere y mientras Gerald llora, Nilakantha se consuela pensando que su hija ahora está en un plano superior.

Seguramente historias así siguen  pasando, aquí mismo, y sus protagonistas podrían estar sentados en la mesa de al lado en el café donde escribo, pero ese es material para otro blog. Si no está “documentado” en una ópera no es mi tema.

Ahora, como siempre, algunos enlaces de pasajes de la obra.

Esta es la introducción y la plegaria, cantadas por Nilakantha (bajo – barítono) y Lakmé (soprano).

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Dueto de las flores, del primer acto, con Anna Netrebko y Elina Garanca, como para sumar belleza a la ópera.

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Aria de las campanas, la más conocida de la ópera, para sacarle brillo al virtuosismo de la cantante. Aquí con Natalie Dessay.

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“Bajo el cielo de estrellas”, aria de Lakmé al inicio del tercer acto.

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“Tú me diste el sueño más dulce”. Aquí, hacia el final de la ópera, Lakmé muere. La cantante es Amira Selim, egipcia.

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Para cerrar, un video libremente inspirado en la ópera.

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Siempre hay más fragmentos de los que acá se muestran. Si te gustó la ópera te queda como tarea.

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