Archivos Mensuales: diciembre 2011

Gilda: “Fuiste” (Rigoletto)

A veces, cuando converso con alguien que dice que no sabe de ópera y que nunca ha escuchado ni conoce arias, suelo hacerle -y ganarle- una apuesta. Le digo que estoy seguro que me puede cantar por lo menos cuatro compases del aria más conocida de una de las óperas más famosas de Verdi. Cuando me acepta la apuesta, comienzo yo a cantarle “La donna è…” y mientras él termina los cuatro compases (a veces ocho) de esa aria, ya está sacando la billetera para pagar su apuesta. Yo siempre me junto con gente honorable.

Rigoletto es una ópera divertida, sensual y trágica, con arias y dúos muy potentes, pero dejemos eso hasta aquí. Yo prefiero sólo exponer y que tú opines. Acá va el argumento.

Durante una fiesta en su palacio, el duque de Mantua cuenta y canta sobre su vida de placer y sobre una pueblerina que conoció en la iglesia, mientras intenta seducir a una condesa en presencia de su marido. Rigoletto, que es el bufón del palacio, se burla de los cornudos y uno de ellos que clama venganza ante el duque es hecho arrestar y en ese momento lanza una maldición a Rigoletto. Preocupado por la maldición Rigoletto regresa a su casa y en el camino conoce a Sparafucile, un asesino a sueldo que le ofrece sus servicios. Ya en casa el bufón se encuentra con Gilda, su hija, quien vive escondida, pero que los cortesanos creen la amante de Rigoletto. Cuando este se va, Gilda confiesa que en la iglesia ha conocido a un hombre de quien está enamorada. Es el duque, pero ella no lo sabe. Esta confesión es escuchada por el duque, quien mediante sobornos entra a la casa de Gilda y le miente sobre su identidad, diciéndole que se llama Gualtier Maldè, mientras se juran eterno amor.
Por otro lado los cortesanos planean secuestrar a la supuesta amante de Rigoletto, quien sin saber a quién van a secuestrar les ofrece su ayuda para luego notar su error y lamentarse. Ya en el palacio los cortesanos le entregan al duque el botín de su rapto y él se da cuenta de que se trata de la hija de Rigoletto. Luego de discusiones y burlas en el palacio, el bufón se encuentra con su hija quien le confiesa lo que había estado ocurriendo con ese hombre en la iglesia y que ahora ya sabe que se trata del duque. Rigoletto, entonces, jura vengarse.  Se pone de acuerdo con Sparafucile para que asesine al duque a cambio de dinero luego de demostrarle a Gilda que se trata de un mal tipo. Es así que la hermana de Sparafucile se deja seducir por el duque mientras Gilda, escondida, observa. Rigoletto le pide a su hija que se escape de la ciudad disfrazada de hombre, pero esta escucha a la hermana de Sparafucile pidiéndole al asesino que en lugar de matar al duque mate al bufón. El honesto asesino le dice que no puede asesinar a un cliente pero le ofrece matar en su lugar a cualquier hombre que aparezca si lo hace antes de la medianoche. Gilda decide sacrificarse por el duque ya que aún lo ama, y vestida de mendigo se deja matar. Luego Rigoletto le entrega al asesino el dinero a cambio del saco donde supuestamente yace el duque. Cuando está por arrojarlo al río para desaparecer la evidencia escucha a lo lejos la voz del duque cantando, abre el saco y descubre a su hija agonizante quien le dice que está feliz por haber salvado a su amado y muere mientras Rigoletto recuerda la maldición de la que fue objeto.

Ahora te dejo enlaces a algunos de los fragmentos más representativos de la ópera.

Aquí Pavarotti canta “Questa o quella” (Esta o aquella) en una versión para el cine. Una puesta bastante curiosa, digamos…

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Esta es otra versión fílmica de la misma pieza. Mucho más sensual, como para callar a los que dicen que los cantantes de ópera son malos actores. Aquí está muy claro cuando el duque seduce a la esposa del conde de Ceprano en su presencia.

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Rigoletto canta “Pari siamo” (Somos parecidos) luego de haber conocido al asesino Sparafucile. En esta versión haciendo  de Rigoletto, un rol para barítono, está Placido Domingo.

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Dúo “Figlia! Mio padre!” (Hija! Padre) entre Rigoletto y Gilda.

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El aria de Gilda “Gualtier Maldè! Caro nome…” (Gualtier Maldè! Nombre querido…) cantada por María Callas.

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Luciano Pavarotti como el duque de Mantua canta “La donna è mobile” (La mujer es voluble).

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Hay muchos más enlaces a otras versiones de estos y otros fragmentos de “Rigoletto”, pero creo que para presentarla es suficiente. Además no quiero quitarte el placer de estar parado en la esquina escuchando ópera.

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Fumar puede ser dañino para la salud (Carmen)

De esta ópera debería resultar fácil hablar ya que la mayoría se habrá tropezado con ella: en el cine (se hicieron varias versiones), en adaptaciones para danza (no solo clásica) y hasta en algún cortometraje animado donde se ha usado su música. Yo por mi parte la conocí en el cine, en la versión que hizo Carlos Saura. Brutal, si puedes búscala. A partir de allí conseguí la música con los libretos -esto fue antes de la existencia de Internet- y me hice fanático de esa ópera. Hasta acá el dato que no le interesa a nadie, gracias. Pasemos ahora al argumento.

Carmen, trabajadora de una fábrica de habanos, trata de seducir al cabo Don José, durante un descanso en la plaza. Luego, de vuelta al trabajo, ella apuñala a una compañera y el encargado de llevarla a prisión es Don José. Carmen, con promesas de amor, logra que el cabo la deje escapar y es él en cambio el que va a prisión.
Meses después, en una taberna, el mismo día en que Don José saldría de la cárcel, Carmen conoce al famoso torero Escamillo, quien queda impresionado con ella. Luego llega Don José quien tras una discusión pelea con su superior a quien unos contrabandistas secuestran. Al verse involucrado en un delito, Don José decide huir con Carmen.
Pasa el tiempo y las cosas entre el cabo y la habanera comienzan a ir mal, mientras la atracción entre Carmen y Escamillo va creciendo. Es así como luego de haberse alejado por la enfermedad de su madre, Don José encuentra a Carmen en la plaza de toros donde la gente ovaciona a Escamillo, le suplica que regrese con él, pero ella le dice que está enamorada del torero. Presa de los celos el cabo hunde un puñal en el cuerpo de Carmen y finalmente se entrega a la policía.

Amor y celos, el motor de la mayoría de las obras maestras de la música y la literatura. Es por eso seguramente que esta ópera ha sido versionada tantas veces. Nada más que decir, escuchemos las piezas más conocidas:

– Este es el conocidísimo preludio de la ópera.

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– Aquí está el aria de Carmen, “Habanera” o  “L’amour ess un oiseau rebelle” (El amor es un pájaro rebelde) del primer acto.

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– La misma aria en un concierto por Elina Garanca, otra genial mezzosoprano.

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– El torero Escamillo canta esto en el segundo acto. “Votre toast je peux vous le rendre…Toreador, en garde” (A tu salud yo tomo con placer) en una versión para cine.

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– Don José a Carmen le dice en el segundo acto “La fleur que tu m’avais jetée” (La flor que una vez me diste).

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– Micaela, la ex de Don José (así son estos…) canta en el tercer acto “Je dis que rien ne m’epouvante” (No puedo permitirlo, tengo miedo)

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– Esta pieza es hacia el final de la ópera, en el desfile de cuadrillas. “Les voici, voici la quadrille” (Aquí están, aquí está la cuadrilla)

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– Y para terminar este video:

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Entonces creo que va quedando claro que esto es tan fácil de escuchar como cualquier otra música y tan interesante de seguir como cualquier buena película o serie. Cuestión solamente de quedarse un rato parado en la esquina escuchando ópera.

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