Por vos muero (Werther)

Werther afiche

Hoy me toca escribir algo difícil. Corto y difícil. No por la ópera en sí sino porque el argumento no se prestaría aparentemente para el estilo del blog donde la consigna es desacralizar la ópera y tomar todo con soda, pero ¿si escribí  sobre Parsifal sin perder la sonrisa por qué no podría hacer lo mismo con el joven y melancólico Werther? Además resulta que en pocos días iré a ver esa ópera en la transmisión del Met en la que cantará el gran Jonas Kaufmann (¡SEÑORITAS POR FAVOR! ¡SERIEDAD!) así que es un buen momento para encarar esta obra de Massenet.

A manera de introducción diré que Werther es una ópera en cuatro actos en la que los dos últimos se representan sin interrupción basada en la novela “Los sufrimientos del joven Werther” de Goethe y que el papel principal de esta ópera se considera central en la carrera de un tenor, por eso Kaufmann la rom¡SEÑORITAS! ¿OTRA VEZ? Bueno, ya; que es tan difícil como el Tristán e Isolda. Así no se puede explicar nada… Mejor vamos a divertirnos con el argumento.

Estamos en 1780. Mientras su padre juega con los hermanos pequeños vemos a Charlotte que se viste para asistir a una fiesta. Como su novio Albert está de viaje la acompañará Werther (mhmmm…) quien llega y la ve preparando la cena para sus hermanitos como lo hacía su madre antes de morir. Salen a la fiesta y como esto es ópera ¿qué creen que sucede? Pues claro: Albert regresa inesperadamente y al no encontrar a Charlotte sospecha lo peor. Sin embargo Sophie, la hermana de Charlotte, le dice que no sea payaso (seguro usó otras palabras) y que no se preocupe, entonces Albert promete regresar al día siguiente. A todo esto Charlotte y Werther regresan muy tarde de la fiesta y como no podía ser de otra manera él ya está loco calato de amor por ella. Mientras se le declara les llega el anuncio del regreso de Albert, Charlotte recuerda haber prometido a su madre moribunda casarse con él y Werther se muere de la angustia (de la angustia por ahora).

Para el inicio del segundo acto ya pasaron tres meses (lo siento Aristóteles, Goethe fue más) y Albert y Charlotte están casados. Los vemos entrar a la iglesia felices y a Werther detrás de ellos con cara de melancolía mortal (mhmmm…) mientras que Sophie trata de animarlo y él le cuenta sobre la primera vez que vio a Charlotte. Por su parte Charlotte le pide a Werther que no la busque hasta Navidad (Oh… son como nueve meses… Werther no va a aguantar…) y él comienza a pensar en el suicidio (¡Lo dije! No iba a aguantar…). Sophie llora, Charlotte la consuela y Albert, quien ya nos cae mal, se da cuenta que Werther está enamorado de Charlotte.

En el tercer acto (acá las cosas avanzan rápido) ya es Navidad y vemos a Charlotte releyendo las cartas de Werther pensando en cómo tuvo la fuerza para alejarlo. En eso aparece él (¿les conté que estoy escribiendo “La ópera y las coincidencias espacio temporales”? ¿No?) quien se da cuenta que Charlotte también está enamorada. Se abrazan pero ella le dice que se vaya y Werther piensa en el suicidio (No pues Werther… Este amor no es para cobardes…). Albert regresa y encuentra a su esposa intranquila; en eso llega un mensaje del joven emo pidiéndole a Albert sus pistolas prestadas porque se va de viaje, a lo que Albert accede y las envía con un sirviente. Charlotte, quien sabe todo y presiente más, se imagina lo que va a pasar y se va corriendo a buscar a Werther pero llega tarde: el muchacho está agonizando. Ella lo consuela confesándole su amor (un poco tarde para mi gusto) y él le pide perdón por lo que acaba de hacer. Así muere. Charlotte se desvanece y escuchamos de fondo unos niños cantando.

Triste final para una ópera; no todas pueden ser Falstaff.

Ahora vamos con unos pasajes musicales, ¿quieren?

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Aquí tenemos a José Carreras cantando, del primer acto “Ô Nature, pleine de grâce”.

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Villazón y Susan Graham en el final del primer acto.

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En el segundo Sophie canta “Du gai soleil, plein de flamme”aquí por Kathleen Battle.

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En el tercero Charlotte canta “Va! laisse couler mes larmes”. Esta vez es la Mezzo Sophie Koch.

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También del tercer acto el aria de las cartas (“Werther! Qui m’aurait dit /Ces lettres!”) por la Garanca:

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Y para terminar la archiconocida “Pourquoi me reveiller” por el famoso tenor Jonas Kaufmann

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Hermosa ópera, grandes arias, increíbles cantantes. (¡A VER ESE CHICO DE BARBA! ¡ME RETIRA INMEDIATAMENTE LA FOTO TAMAÑO NATURAL DE KAUFMANN! ¡ESTE ES UN BLOG SERIO!)

Les recordaré que para comentarios, aportes, maldiciones y demás pueden escribirme aquí mismo y en Facebook, o buscarme en Twitter como @Malfitan0. ¿Primera vez que entran y quieren leer más? Comiencen por aquí para que sepan excusar esta locura. Yo por mi parte, cuando termine de desalojar al club “Novias y viudas de Jonas Kaufmann” me iré a relajar un poco parado en la esquina escuchando ópera.

Violencia, drogas y sexo (Porgy & Bess)

Afiche Porgy & Bess

En mayo del 2012 Daniel Ágreda  colaboró con este blog escribiendo sobre “Katerina Izmailova” de Shostakovich en el post “Los jardineros musculosos no son un invento del cine XXX”.  Ahora, más de un año después regresa, para hablarnos de “Porgy & Bess” de George Gershwin, con “Violencia, drogas y sexo”. Un momento… comienzo a notar un patrón… bueno, dejémoslo pasar… Mentira, los títulos de las entradas los pongo yo, él es inocente (aunque no tanto en este segundo caso…) Bromas aparte, Daniel es una de las personas que conozco que más sabe de música, de toda la música incluída la ópera. Algo parecido dije también en la introdución de su anterior colaboración y como no quiero repetirme comparto con ustedes el privilegio de leer este artículo.

 

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Violencia, drogas y sexo (no es rocanrol, ¡es ópera!): Porgy & Bess

Hoy día vamos a hablar de ópera. Pero antes, las divas del pop.

Usted, amable lector, debe estar preguntándose qué diablos hace Janis Joplin aquí si vamos a hablar de ópera. Y la respuesta es que Janis hace mucho; ella y muchas más figuras del rock y del pop y de los demás géneros, porque hay óperas que han hecho el crossover por derecho propio.

Lo que acabamos de ver y oír es “Summertime”, el aria principal de “Porgy & Bess”, ópera escrita por uno de los genios de la música estadounidense: George Gershwin, quien rompió a fuerza de talento las barreras entre lo clásico, el jazz, el blues, el gospel y hasta el pop de la época.

Si a usted le gusta el pop, el rock, el jazz o incluso la música peruana, es muy probable que haya escuchado algún tema de “Porgy & Bess” adaptado a su género favorito. Así que le será muy sencillo reconocer casi todos los temas de esta obra.

Sobre los previos, solo mencionaremos que “Porgy and Bess” rompió muchos esquemas en su momento: se trata de la primera ópera escrita para un elenco totalmente afrodescendiente, interpretando a personajes afrodescendientes e incorporando música afrodescendiente. Está basada en una novela de DuBose Heyward, adaptada por Ira Gershwin, y fue tan revolucionaria que recién se le tomó en serio en 1985, 50 años después de su estreno.

El argumento

La obertura (introducción), brillante fusión de ópera con jazz y folclor negro, suele usarse en los montajes para ubicar al espectador en Catfish Row, EEUU, aproximadamente en el año 1930. Es un suburbio en el que se vive, digamos, más allá del bien y del mal. El trago y el cigarro son como el pan y el agua y hay quienes, por diversión, se aspiran hasta las líneas de la mano. Otros trabajan apilando algodón y algunas mujeres, como Clara, arrullan a sus hijos cantando canciones de cuna (“Summertime” es la principal). Luego de la jornada, todos los personajes se reúnen para conversar y pasar el tiempo con juegos de azar. Son tiempos difíciles, el dinero escasea y apostar a los dados parece ser una buena inversión para los hombres, pero las mujeres exigen a sus esposos que no gasten el dinero de sus hijos en apuestas y licor. Sí, este ambiente se parece sospechosamente al primer gobierno aprista. En fin…

Aparece Porgy, quien camina con dificultad producto de una discapacidad (dependiendo del director de escena, puede tratarse de una leve cojera o de los severos efectos de la polio). Porgy, quien vive de la venta de golosinas, está contento porque le fue bien durante la jornada. Los vecinos le insinúan que su felicidad es porque se ha encontrado con Bess, una joven y bella muchacha de la vida alegre, algo que Porgy niega categóricamente (y en notas altas, para no dejar dudas).

Y como suele suceder en las óperas, justo en ese momento llega Bess junto con Crown, su  novio y manager sexual. Crown es un matón enorme y corpulento, así que no necesita hacer mucho para desnucar a Robbins, un parroquiano, en medio de una apuesta devenida en borrachera y trifulca. Crown huye y abandona a Bess. Ella, desprotegida y rechazada por las mujeres del lugar, es seducida por el narcotraficante Sporting Life (Gershwin era un visionario y sabía que el narcotráfico se convertiría en un deporte con los años, por eso lo de Sporting… ok, no), quien además de droga le ofrece llevarla  Nueva York para que trabaje en lo que ella sabe. Pero en un arranque de dignidad, Bess decide aceptar la droga y rechazar la oferta de trabajo; esto conmueve a Porgy, quien decide alojar a Bess en su habitación DESINTERESADAMENTE, porque él NO LA AMA y ella NO ES TAN ATRACTIVA como para que Porgy tenga otro tipo de intenciones. ¿Quedó claro?

Al día siguiente, durante el velorio de Robbins llegan la policía y el dueño de una funeraria a fastidiarle la vida a los acongojados vecinos. Al final, gracias a la intervención de Bess, se solucionan todos los impasses; ella, además, inicia el ritual de despedida para Robbins, con lo cual se gana el afecto de todos, quienes dejan de juzgarla por la vida que ha llevado.

Pasan semanas y todo ha vuelto a la normalidad en Catfish Row. Con el cambio de estación, los hombres se dedican a pescar (ya no es temporada de algodón). Bess se ha integrado muy bien a las actividades. Sporting Life pulula por el suburbio ofreciendo droga a los niños hasta que María, literalmente hablando una mujer de armas tomar, se encarga de humillarlo y cuchillo en mano le corta las… intenciones.

Porgy está cada vez más enamorado de Bess y se encarga de golpear y despachar definitivamente a Sporting Life (quien sigue rondando a Bess). Expulsado el narco, Bess se va de picnic junto con las mujeres (y algunos hombres) de la comunidad, a la isla de Kittiwah. En medio de la tremenda algarabía que les produce el viaje se percatan de la llegada de una tormenta y todos deciden volver súbitamente a casa… pero Bess, en medio del temporal, se encuentra con Crown, quien se esconde en aquella isla y le pide que se quede con él. Ella, que quiere cambiar de vida al lado de Porgy, lo rechaza al comienzo pero más puede  el amor (o el deseo) y ambos terminan, digamos, mitigando el frío del temporal con rítmicos movimientos y poniendo en práctica el principio físico de la consecución del calor mediante la fricción de los cuerpos…

Todos han regresado a Catfish Row menos Bess, quien se toma varios días en hacerlo. Y cuando lo hace, le dice a Porgy que se perdió por culpa de la tormenta pero él, que no es tonto, sabe que el huracán que la detuvo se llama Crown. Bess confiesa que sigue enamorada y le pide que la ayude a olvidar al quetejedi y… bueno, ambos siguen discutiendo sobre el asunto cuando Clara (la que cantaba “Summertime” para su hijo) irrumpe en la escena, preocupada porque su esposo no ha regresado desde que salió a pescar esa mañana, y junto con ella irrumpe otra vez la tormenta. Todos huyen a un refugio ad hoc y en lo peor del huracán aparece Crown, quien insiste con llevarse a Bess. Porgy trata de detenerlo pero Crown lo golpea y humilla por su discapacidad (un encanto de personaje, este Crown). Clara, en medio de la confusión, sale a buscar a su esposo y Crown, a pedido de Bess, va a buscarla.

Al día siguiente, pasada la tormenta, todos dan por muertos a Clara y su esposo. Bess cuida al hijo de Clara y súbitamente vueeeeeelve a aparecer Crown para llevarse ahora sí a Bess, pero esta vez, cómo la ves, Porgy le da un golpe y lo mata…

La policía regresa y toma como principal sospechosa a Serena, la mujer de Robbins, de quien creen que asesinó a Crown en venganza por la muerte de su marido. Nadie delata a nadie pero Porgy, piña él, es llevado a la comisaría, con el fin de que ayude a identificar el cadáver.

Bess regresa de la calle y al enterarse que Porgy se fue con los policías, se preocupa. Sporting Life aprovecha la situación y le miente, diciéndole que Porgy ha sido condenado a cadena perpetua y que ya nadie cuidará de ella, así que repite la oferta de trabajo sexual en Nueva York, cosa que ella acepta. El pacto entre ambos se sella con sendas inhalaciones de cocaína.

Porgy regresa luego de unos días, feliz de no ser encontrado culpable. Busca a Bess pero no la encuentra; Serena y María le cuentan lo sucedido con Bess y él, con bríos renovados, decide ir a buscarla a Nueva York. Sí, Gershwin también innovó con los finales abiertos.

Las arias

Como se trata de una ópera cuyas arias se han hecho populares en diversos géneros, ¿qué tal si intercalamos a los cantantes líricos con los de jazz, pop y rock? Así confirmamos que la buena música no conoce líneas limítrofes.

Aquí “Summertime” en versión ópera, por Harolyn Blackwell (London Philharmonic dirigida por Simon Rattle, puesta en escena de Trevor Nunn). Clara arrulla a su hijo con esta canción de cuna:

Otra versión operática, en la voz de Diahann Carroll:

Y aquí, en una alucinante versión jazz a cargo de la única e inigualable diva del género, Ella Fitzgerald:

Otra aria conocidísima es “A woman is a sometime thing”. Es la canción que el esposo de Clara le canta a su hijo en tono de burla, como respuesta al tierno “Summertime” entonado por ella.

Canta Rodney Earl Clarke (esto, de paso, nos sirve para conocer cantantes afrodescendientes, que la ópera no es monopolio de alemanes e italianos):

“My man is gone now” es el aria con que Serena lamenta la muerte de su esposo Robbins, asesinado por Crown. Y también es harto famosa…

Por Angela Brown, soprano estadounidense:

Versión desgarradora con collage de imágenes de Nina Simone, cantante, pianista, diosa absoluta del blues y una de las forjadoras del rocanrol como género y estilo de vida:

Pero si se trata de versiones desgarradoras, Sinead O’Connor tiene la suya en clave de pop cortavenas (también con collage fotográfico):

Bess inicia una especie de ceremonial metafísico para despedir el alma de Robbins, comparando la muerte con un viaje en tren, en “Leaving for the Promise’ Lan’”. La cosa se pone mística y se convierte en uno de los momentos más bellos de esta ópera. Aquí, Cynthia Haymon:

Esta es una versión un poquito más a lo pop vocal de cámara, a cargo de un grupo de ilustres desconocidos (para nosotros). Les quedó bastante bien:

“I Got Plenty O Nuttin’” es el aria con que Porgy nos cuenta que está enamorado hasta los tuétanos de Bess. En la voz de Robert Sims:

Y aquí en la voz de “La Voz”, quien la hizo más que famosa en versión swing (género equivalente al pop en las décadas de 1930 y 1940):

Otro tema archiconocido en “Porgy & Bess” es “It Ain’t Necessarily So”. El narcotraficante Sporting Life se burla así de las creencias religiosas de los demás. Voz de Reggie Whitehead para la versión operática:

Versión new wave del legendario grupo Bronski Beat (Jimmy Sommerville, mejor conocido por sus éxitos dancepop, lleva la voz cantante aquí). Nótese que la crítica religiosa tiene especial énfasis en este videoclip:

Y Cher, la diva pop que desafía las leyes del envejecimiento, también tiene una versión del tema:

“I Loves You Porgy” (sí, ‘loves’ con “s” final) también tiene cientos de versiones. Bess confiesa su infidelidad a Porgy y le pide que la ayude a olvidar a Crown…

Por Haymon y White; dirige Simon Rattle.

¿Creen que no es un aria conocida? Pues aquí Christina Aguilera la interpreta en un homenaje a Nina Simone:

Y aquí estamos con una de las versiones de la homenajeada en el video anterior, Nina Simone:

Vamos cerrando esto, porque si nos detenemos en todas las versiones que hay de cada tema de “Porgy & Bess”, no terminaremos nunca. Veamos solo unos cuantos más, en géneros aleatorios:

Bess está enferma y la comunidad entera invoca la ayuda de dios. Aquí “Oh Doctor Jesus” por Ella Fitzgerald:

Declaración de amor de Porgy a Bess, otra vez por Hayman y White. “Bess, You Is My Woman Now”:

Clara, quien le cantaba “Summertime” a su bebé, ha muerto junto a su esposo como consecuencia de la tormenta. La comunidad entera le dedica una canción de despedida mientras busca su cadáver entre los escombros. Esta es una bellísima versión en concierto de “Clara, Clara, don’t you be downhearted”:

Y así llegamos al final de este recorrido intergéneros de una ópera que, como hemos podido apreciar, ha influido a artistas de distintas vertientes. Para cerrar, los dejamos con una última versión de “Summertime”; no es una de las mejores, pero tiene el valor agregado de ser peruana…

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Se los adelanté: tremendo artículo. No necesito agregar nada así que solo queda decir que si ustedes también quieren colaborar con el blog, comentar, criticar o lo que fuera pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0 y si les interesa leer otros artículos de este blog les sugiero que comiencen por acá. Regresen cuando quieran; yo estaré siempre, solo o acompañado gracias a amigos como  Daniel, parado en la esquina escuchando ópera.

Pavo a la canasta (Falstaff)

Afiche Falstaff

Sí, sí, felices fiestas. Listo. Vamos a lo nuestro.

Este vendría a ser el primer post que escribo en el tercer año (sí tercero) de “Parado en la esquina…” y me parece que tenía que ser sobre Verdi.  Porque me gusta y por lo de los doscientos años de su nacimiento;  y ya que es sobre Verdi pues que sea sobre Falstaff ya que el próximo sábado la voy a ver en la transmisión del MET. Para el tercer año y comenzando con este trataré de publicar un post para cada transmisión del MET. Trataré dije, no reclamen si al final no puedo, que la voluntad es una cosa y la vida es otra.

Sobre Falstaff hay muchísima información en la web así que no hace falta que me extienda. Solo diré que está basada en dos obras de teatro de William Shakespeare (“Enrique IV” y “Las alegres comadres de Windsor”), que fue la última obra compuesta por Verdi y que aunque no es tan popular como otras del autor también la ponen mucho. Hasta ahí llego. ¿Vamos con el argumento?

Todo ocurre en Windsor, durante el reinado de Enrique IV.

Sir John Falstaff es un viejo gordo (así, sin asco) que estando en  una taberna entrega a sus dos criados, Bardolfo y Pistola, dos cartas para que las entreguen a dos bellas damas (iba a cambiar la estructura y decir “sendas cartas” pero no soy periodista). Decía, dos cartas a dos bellas damas, pero además casadas y ricas: Alice Ford y Meg Page. En estas cartas, que además son iguales, Falstaff declara su amor incondicional, pero es claro que lo que le importa es el dinero de los maridos. Los criados alegan ser honorables y se niegan a llevar las cartas, entonces Sir John las envía mediante un paje y reclama a sus criados por su supuesto honor mientras los echa de su vista y de su servicio.
Ahora estamos en el jardín de los Ford, donde Alice y Meg están juntas (porque son amigas), han recibido las idénticas cartas y se burlan de Falstaff  y junto con Quickly, la sirvienta (sospechoso nombre para una sirvienta) y Nanetta, la hija de Alice, enamorada de Fenton pero comprometida con el doctor Cajus por su padre (esto lo desarrollamos después) deciden jugarle una pasada al gordo del título para que ya no le queden ganas de hacerse el galán.
Por otro lado el señor Ford y el doctor Cajus se han enterado de las intenciones de Falstaff a través de los criados despedidos de este último (nunca te enemistes con un criado ni con el mozo de un restaurante) y han decidido vengarse. Aquí comienza el enredo: las mujeres le piden a la señora Quickly que invite a Falstaff a un encuentro con Alice mientras que Bardolfo y Pistola acuerdan presentar a Falstaff con el señor Ford bajo una falsa identidad. Todo esto sucede antes, durante y/o después de un breve encuentro de amor (cantado, claro, es ópera) entre Nanetta y Fenton.

Otra vez en la taberna vemos a los criados, que están ahora del lado de Ford, fingiendo pedir perdón a su amo Sir John, mientras vemos a la señora Quickly quien viene a decirle a Falstaff que la señora Ford leyó la carta y que lo espera en casa a una hora en que su marido no está. También le dice que la señora Page está interesada y que ninguna de ambas sabe de la carta de la otra, con lo que Falstaff se cree un galanazo.
Cuando la Quickly se va llega Ford haciéndose pasar por el señor Fontana y ofreciéndole dinero para que seduzca a la señora Ford (su propia esposa, no se mareen) porque si accede a los requerimientos de Falstaff también lo hará a los suyos. Retorcidito todo. Hola Shakespeare.
Sir John acepta, por la plata y porque según él la Ford ya estaba enamorada, entonces le dice a “Fontana” que en media hora, cuando el marido se vaya, la tendrá.  Fontana/Ford se muere de celos, comienza a dudar de su esposa y decide irrumpir llegado el momento en su propia casa para sorprender a los amantes disfrazado de Otelo. Mentira,  esa es otra ópera de Verdi también basada en una obra de Shakespeare.
En el salón de los Ford las tres mujeres traman su estrategia y le aseguran además a Nanetta  que no se casará con Cajus como quiere su padre. Llega Falstaff que trata de seducir a Alice con cuentos de su juventud y de pronto la criada anuncia la llegada del señor Ford. Falstaff, muerto de miedo y “ayudado” por las mujeres, se esconde en una canasta que a tal uso había sido preparada. Fenton (que por ahí andaba) y Nanetta aprovechan el tumulto y se esconden para besarse. Ford escucha el beso, cree que es Falstaff con su esposa y descubre a su hija (mhhmmm… sácale a Ford una cita con Freud) ordena a Fenton irse y continúa con la búsqueda. Las mujeres entonces mandan tirar desde la ventana la canasta a una zanja entre las risas de todos.

El tercer acto comienza con Falstaff quejándose de su suerte y bebiendo mientras que Alice le explica a su marido la verdad de lo ocurrido y todos traman una última broma contra Sir John. Quickly le hace creer que todo fue culpa de los criados y lo convence de tener una segunda cita, a medianoche en un parque, pero le dice que debe ir disfrazado de cazador. Por otro lado sabemos que Nanetta, también parte de la broma, irá disfrazada de reina de las hadas, y su padre, aprovechando la confusión, tratará de casarla con el doctor Cajus a quien le dice cómo debe ir disfrazado; pero esto es oído por la señora Quickly (ninguna duda ya sobre su apellido) quien le avisa a Nanetta lo que tratan de hacer.
Ya es medianoche y bajo la luz de la luna vemos a Fenton llegar al lugar de la cita cantando de amor. Las mujeres, que también han llegado, le dicen que debe disfrazarse de monje y que así lograrán burlar el plan de Ford de casar a Nanetta con Cajus.
Falstaff está expectante por su supuesto encuentro con la señora Ford, pero todos los habitantes del pueblo, disfrazados de elfos y hadas, lo rodean y lo atormentan para que confiese; Sir John descubre en el tumulto a su sirviente Bardolfo y entiende que todo ha sido otro engaño pero reconoce que se lo merecía.
El señor Ford anuncia que se aprovechará la ocasión para celebrar una boda (ya sabemos cuál) y aparece una segunda pareja (no sabemos cuál) para también casarse. Resulta que Bardolfo está vestido con el mismo disfraz de Nanetta y entonces el doctor Cajus se ha casado con Bardolfo (unión civil, digamos) y Nanetta con Fenton. Ford finalmente da su consentimiento al matrimonio de su hija e invita a todos a una cena. ¿Y Falstaff? Bueno, Falstaff está contento con no haber sido el único engañado y, claro, canta.

Linda comedia. Funcionó con Shakespeare y funciona aquí. Verdi debió componer más comedias. En fin.

¡Ah! Si te estás preguntando qué fue de la pareja Cajus-Bardolfo vas a tener que ver la ópera completa ;)

Ahora pongamos algunos enlaces, como siempre:

Aquí está “L’onore! Ladri!” del primer acto en una grabación de 1921 con el barítono Titta Ruffo como Falstaff:

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Del segundo acto Falstaff canta“Va’ vecchio John” con Ruggiero Raimondi:

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Ford todavía en el segundo acto canta “È sogno o realtà?”:

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Alice canta “Gaie comari di Windsor”:

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Acá en una versión para la televisión de 1978, las mujeres tramando su estrategia:

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“Quando ero paggio del duca di Norfolk” le dice Falstaff a Alice. Canta Giuseppe Taddei, año 1956:

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Un joven Juan Diego Flórez representa a Fenton cantando “Dal labbro il canto estasiato vola” en el tercer acto:

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Nanetta canta “Sul fil d’un soffio etesio”(Eva Liebau) disfrazada de reina de las hadas:

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Para terminar pondré el cierre de la ópera, “Tutto nel mondo è burla”, en una gala que se hizo en el 2001 para el centenario del fallecimiento de Verdi. Canta un elencazo, véanlo:

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Bonus track.  La ópera completa en un montaje que cuenta con Ambrogio Maestri, Roberto Frontali, Juan Diego Flórez y otros, dirigida por Riccardo Muti:

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Hay mucho, mucho más, pero como ejemplo queda.

Ya saben que si quieren comentar, compartir o pedir algo pueden hacerlo por aquí mismo o buscándome en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer todas las entradas de este blog desde el comienzo pueden comenzar por aquí.

Mientras tanto yo seguiré esperando  a la reina de las hadas aquí, parado en la esquina escuchando ópera.

Una rosa es un jabalí es un planeta (La púrpura de la rosa).

La púrpura de la rosa

Hace días tuve una brillante idea. Digamos mejor: hace días salí de mi estándar y tuve una brillante idea. Luego de leer unos tuits de @Grace_B74  sobre uno de sus temas preferidos (sabe mucho de música y tiene -y los muestra, jeje- muchos cds) se me ocurrió que podía pedirle que se explayara sobre ese tema aquí en “Parado…”. Claro: una cosa era pedir y otra que acepte, pero se ve que este pequeño blog tiene suerte porque aceptó, así que ahora tendremos la oportunidad de leer y escuchar juntos sobre la primera ópera latinoamericana. Entonces sin más vueltas los dejo con Gabriela y su

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Venus y Adonis en la Lima virreinal

Tengo el honor de haber sido invitada a pararme en la esquina con ustedes para compartir música y, como me encanta este blog, no me ha quedado más remedio que aceptar la propuesta (aunque bien podría haber usado el mismo argumento para negarme).

No soy experta, así que simplemente voy  a contarles algo acerca de un tema que me interesa, me gusta mucho y del que se habla poco: la música del período barroco en Latinoamérica. Y como en esta esquina se escucha ópera, les hablaré de la primera que se hizo en estas tierras: La Púrpura de la Rosa, de Tomás de Torrejón y Velasco.

Permítanme repasar un poco la historia en torno a la ópera que nos ocupa.

Torrejón llegó al Perú el año 1667 como parte del séquito de don Pedro de Castro Andrade, conde de Lemos. En 1676 fue designado  maestro de Capilla de la catedral de Lima, cargo que mantuvo por más de cincuenta años. Tomás de Torrejón y Velasco es considerado uno de los músicos más destacados de la América de fines del siglo XVII.

A Torrejón le fue comisionada por el Virrey Melchor de Portocarrero y Laso de la Vega, conde de la Monclova, la creación de una ópera con motivo de la celebración del cumpleaños 18 y primer año de reinado de Felipe V. El texto elegido fue nada más y nada menos que “La Púrpura de la Rosa”, de Pedro Calderón de la Barca, escrito el año 1659.  Los entendidos en el Siglo de Oro de la literatura española, coinciden en que el poema de la Púrpura es una obra importantísima que, además, fue concebida para ser musicalizada.

 (Pueden ver el original de Calderón aquí http://www.cervantesvirtual.com/controladores/busqueda_facet.php?q=la+purpura+de+la+rosa )

La primera vez que se le puso música a tan magno libreto, lo hizo el célebre compositor español Juan Hidalgo en 1660. Esa música está perdida y solo quedan registros de su presentación con motivo de la boda de Luis XIV y la infanta María Teresa.

La música de La Púrpura de la Rosa presentada en el palacio virreinal de Lima el año 1701 se encontró, aunque incompleta, a principios de los años cuarenta y se conserva en la Biblioteca Nacional. También hay que decir que se ha hecho más de una transcripción de la partitura siguiendo criterios históricos, todas a cargo de especialistas en música latinoamericana del período.

La Púrpura de la Rosa es una ópera peruana, pero no acerca del Perú. En un solo acto cuenta la historia mitológica del amor entre Venus y Adonis, el cual despierta los terribles celos de Marte quien, a su vez, provoca la muerte del joven  por medio de un invencible jabalí. La sangre del enamorado riega un jardín de rosas blancas que se tornan púrpura. Finalmente Júpiter, conmovido, otorga a Venus y Adonis la gracia de perpetuar su amor convertidos en estrellas fulgurantes.

La ópera cuenta con 17 personajes entre dioses, semidioses, ninfas y figuras alegóricas como el miedo, el desengaño, la ira, etc. Una loa, una especie de prólogo en homenaje a Felipe V, primer rey Borbón, da inicio a la obra. Esta es la única parte del texto de Calderón que difiere absolutamente del original y su autor es anónimo.

 Loa (Andrew Lawrence-King)

 En la primera escena, las ninfas de Venus piden socorro al ser atacadas por un jabalí. Venus, diosa y heroína, decide enfrentarlo pero Adonis, cazador y galante, hiere al animal. Amor a primera vista que, a pesar de serlo, no se concreta, ya que Adonis cuenta que su destino es morir por culpa del amor y por eso se burla y no cree en él. Deja, entonces, a Venus encandilada y se marcha siguiendo al animal herido.

En la segunda escena, Marte siente los lamentos de Venus y reiterándole su amor le saca en cara que ha dejado a su ejército para atenderla, pero suspicaz, quiere conocer el motivo de su lamento. Ella no dice nada para proteger a Adonis de la ira del dios, entonces éste trata de jalarle la lengua a las ninfas. Libia abre la bocota y se arma la grande. Belona, hermana de Marte, baja de los cielos para llevarlo de vuelta con las tropas que lo necesitan. Eso únicamente retrasa los planes que el guerrero ya había gestado.

Los personajes bufos de esta ópera aparecen en la tercera escena, Chato y su esposa Celfa. Ellos, como siempre, discuten a cerca del amor pero Chato se ha enterado de que su mujer se entiende con un Dragón de Marte y quiere aclarar las cosas y, cómo no, vengarse.

Cuarta escena, Venus triste, desconsolada y torturada por el amor, descubre a Adonis dormido junto a una peña y es dejada por sus ninfas para que se quede a solas con su amado. Ella pide a Amor (Cupido) que la ayude con este tema del romance que no se concreta y así, además, se vengaría del desdén. Amor, entonces, dispara sus flechas y ya sabemos lo que pasa cuando el gordito alado entra en acción.

Pero entrada la quinta escena, Marte, que ha resultado vencedor en su batalla, es aclamado por su hermana y sus tropas y sin poder más,  le confiesa a Belona a cerca de sus celos y sus planes de venganza contra Adonis. El Amor, que los estaba espiando, es descubierto por Belona pero logra escapar y entra en la gruta del Desengaño. Marte y su escudero Dragón entran también y se topan con Temor, Sospecha, Envidia e Ira. En ese momento, el Desengaño  muestra en su espejo a los enamorados juntos en las campiñas de Chipre. Marte hace temblar la tierra con su furia.

En la sexta escena, Venus y Adonis conversan enamoradísimos a cerca del amor cuando este mismo aparece y los alerta  del peligro que corren. Para protegerse, Venus envenena las aguas del Letero y la Estigia que, volviéndose turbulentas, confunden la razón de Marte.

Belona decide vengar a su hermano y pide a la furia Megera que convierta al jabalí en invencible para que mate a Adonis.

Mientras tanto, Marte ata a Celfa y Chato a un árbol para que digan dónde se esconde Adonis, pero estos callan y el dios los deja en manos de Dragón que ante la mirada divertida de Chato, embiste a Celfa. (Sí, pues, en mitología también se cuecen habas.)

Y aquí llega nuestro final de telenovela. Venus y sus ninfas entran en escena y ven al pobre Adonis sangrante y agonizando. El sufrimiento de Venus es tal que Júpiter, conmovido por este amor, decide elevar a Venus como estrella y colocar a Adonis a su lado. El Amor ha vencido a los celos y brillará por siempre en el firmamento.

 

La Púrpura de la Rosa no solo tiene un enorme valor para la historia de la música en el Perú, sino que cuenta con melodías hermosas propias de la ópera barroca española, que aunque fue una escuela que en América duró muy poco, estaba cargada de rasgos muy particulares en sus arias, coros, recitativos, bufonería y danzas populares. Muy pronto en España, el mismo Felipe V, impondría la moda del estilo italiano, que al Perú llegó con Roque Ceruti. Pero eso es parte de otra historia.

Existen cuatro grabaciones de las que tengo conocimiento de La Púrpura de la Rosa que varían en su interpretación de las partituras y contienen pasajes agregados según las diferentes reconstrucciones. La primera es de 1990, bajo la batuta de René Clemencic en el sello Nuova Era. La segunda, es de Andrew Lawrence King en Deutsche Harmonia Mundi, del año 1999 . La tercera pertenece a Gabriel Garrido en el sello K617 y es también de 1999. La última fue realizada por Syntagma Musicum de la Universidad de Chile en el 2000; lamentablemente, no he tenido la oportunidad de escucharla.

He tratado de encontrar piezas que correspondan a las cuatro grabaciones para que las escuchen, las disfruten y elijan cuál les gusta más. Pero dado el poco material disponible, solo puedo compartir esta vez versiones de Garrido y Lawrence-King. Espero que les guste.

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Belona y el ejército saludan a Marte

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Celfa y Chato conversan

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Salen las ninfas dejando solos a los enamorados

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El amor haciendo su trabajo

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Venus encuentra a Adonis malherido

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Final

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Aquí pueden oír completa la versión de Andrew Lawrence King

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Y bueno, si llegaron hasta aquí, es porque no los aburrí  y el tema les ha interesado. Anímense a escuchar la música que se hizo en el Perú barroco, hay cosas hermosas y sorprendentes.

Yo me despido con el último verso de Calderón:

 

“A pesar de los celos,

sus triunfos logre

el Amor, colocados

Venus y Adonis;

y reciban ufanas,

y eternas gocen,

las estrellas su estrella,

su flor las flores”

 

Gabriela

 — ° —

¿Ya ven? Tremendo post, y estoy seguro que muchos ni sabíamos de esta ópera y nos la estábamos perdiendo. Gracias Gabriela.

Ya saben lo que siempre digo: para comentar, pedir, participar o lo que quieran pueden hacerlo aquí mismo o buscarme como @Malfitan0 en Twitter. Y si quieren saber más de este blog (si no entraron antes) pueden comenzar a leer esto.

Ahora los dejo a ver a quién más me encuentro parado en la esquina escuchando ópera.

En la guerra y en el amor… (La hija del regimiento)

La hija del regimiento

Pues sí, esta vez pasó poco tiempo entre dos posts. Y para escribir sobre “La hija del regimiento” de Gaetano Donizetti no hay que dejar que le crezca pelo a la oportunidad. Por eso que dicen que la pintan calva. No me hagan caso.

No hay mucho que pueda decir sobre LHDR que no esté en mil sitios –ya saben cuál es mi premisa aquí- así que no me detendré en previas. ¿Listos? ¡Vamos allá con el argumento!

Estamos en los inicios del siglo XIX durante las guerras napoleónicas en el tirol suizo. Hay una batalla (que no vemos, por cuestiones de presupuesto seguramente) mientras el pueblo hace un llamado  a la virgen para que termine la guerra. Y le da ocupado.
De camino a Austria, la marquesa de Berkenfeld y su mayordomo Hortensius se han tenido que detener por el combate con el que se cruza y enfadada habla (canta, bueno, que es ópera) sobre los malos modales de los franceses.
En eso llega el 21° regimiento dirigido por Sulpice quien les dice a todos que sus hombres devolverán la paz. Junto a Sulpice vemos a Marie que es una muchachita huérfana que el regimiento ha acogido como mascota y a quien todos los soldados del regimiento quieren como a una hija. Educada en cuarteles y en marcha, su comportamiento es rudo y falto de modales, pero es una muy buena cantante y es ella quien se encarga de la canción del regimiento que todos los demás corean. Qué conveniente que el personaje de una ópera sea una buena cantante. No se me hubiera ocurrido hacerlo… En fin, retomemos. Sulpice le pregunta a Marie por un muchacho con quien se la ha visto y ella cuenta que se trata de Tonio, un tirolés que le salvó la vida y que está enamorada de él. Por supuesto los soldados no están de acuerdo porque como todos se sienten los papás de Marie todos creen tener derecho de impedir que se case si el pretendiente no les parece adecuado. De pronto los soldados traen prisionero a un joven que merodeaba el campamento y no es otro que Tonio que buscaba a Marie (casualidades de la ópera, caso 3’242,148). Ella les explica a sus amigos soldados de quién se trata y entonces lo acogen como nuevo amigo y brindan con él mientras ella, claro, canta. Tonio debe seguir a los soldados pero en cambio busca a Marie para declararle su amor y como Sulpice los sorprende ella le dice a Tonio que solo puede casarse con un soldado del 21°.
En eso aparece la marquesa de Berkenfeld quien solicita a Sulpice una escolta para llegar al castillo. Cuando Sulpice escucha el nombre de la marquesa recuerda una carta que acompañaba a Marie cuando esta fue encontrada; entonces la marquesa admite que Marie es la hija perdida de una hermana suya que tuvo un desliz (¡qué puntería…!) con el capitán Robert, un miembro del regimiento, que ella debía cuidarla pero que se le perdió. Así, de una, como que la dejó por ahí y se olvidó.
En vista de los malos modales de la joven, la marquesa decide llevarla al castillo para darle una buena educación. Tonio, mientras esto sucede, trata de obtener permiso para cortejar a Marie pero los soldados se lo niegan porque no pertenece al regimiento. Entonces él decide por amor ingresar al regimiento y celebra (cantando el aria más conocida de la ópera) la oportunidad de ser militar y marido de la mujer que ama. ¡Buena Tonio, te queremos! Sin embargo la felicidad dura poco, porque Sulpice le confiesa que debe dejar partir a Marie con su tía la marquesa a vivir en el castillo y la joven se despide tristemente diciendo que aunque Tonio ingresó al regimiento eso no servirá de nada.

El segundo acto comienza en el castillo de Berkenfeld, donde también está Sulpice recuperándose de una herida. La marquesa trata de enseñarle modales refinados a Marie para que pueda casarse con un aristócrata, el hijo de la duquesa de Crakenthorpe. Mientras la marquesa prentende que Marie cante  romanzas clásicas ella y Sulpice cantan música militar y la marquesa, claro, explota, musicalmente hablando.
En eso llegan los demás soldados –y Tonio- supuestamente al matrimonio de Marie y todos cantan juntos, por la felicidad del reencuentro, una patriótica canción. Tonio le confiesa a la marquesa el amor que siente por Marie y que por ella se ha hecho soldado, a pesar de lo cual la marquesa le pide que se vaya, pues su sobrina está comprometida con otro hombre. Luego de esto la marquesa le confiesa a Sulpice que la que se “deslizó” fue ella y no su hermana, es decir que es ella la verdadera madre de Marie pero que la había abandonado temiendo el qué dirán.
Hortensius anuncia la llegada del séquito nupcial, encabezado por la duquesa de Crakenthorpe y su hijo. Marie no quiere saber nada del matrimonio con el Kraken pero Sulpice le cuenta que la marquesa es su verdadera madre, entonces ella acepta sumisamente estar con alguien a quien no ama pues no quiere contrariar a su madre. Disculpen que me meta pero: ¿su madre la abandonó por temor al qué dirán, se hace pasar por su tía y no le cuenta nada a ella sino a Sulpice y Marie acepta sumisamente? ¡Qué actitud tan S. XIX! Yo hubiera esperado que Marie se fuera con Tonio y los soldados y se hubiera casado en la primera notaría abierta. Bueno. Retomemos la transmisión oficial.
Cuando Marie está a punto de firmar el contrato de matrimonio llegan Tonio y los del 21° dispuestos a rescatar a la muchacha y cuentan a todos que ella fue la cantinera del regimiento. La duquesa se horroriza del pasado de la joven y ella declara su lealtad y amor por el regimiento y que lo daría todo por ellos. La marquesa, su madre, se conmueve ante esa muestra de amor y buen corazón y detiene la boda, dando su permiso para que Marie se case con Tonio. Felices todos, cantan otra vez el patriótico saludo que entonaron cuando volvieron a encontrarse en el castillo.

Como ven ópera cómica con argumento sencillo, fácil de seguir y preciosa de escuchar. Bueno eso último lo verán a continuación, porque toca poner los enlaces.

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Coro  de pobladores y Marquesa de Berkenfeld al inicio del primero acto: (F. Palmer como la marquesa)

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Marie canta la canción del regimiento ante los soldados y Tonio “Chacun le Sait, Chacun le Dit” (Natalie Dessay):

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Del mismo montaje y todavía en el primer acto Tonio y Marie en “Quoi, vous m’aimez?” (Juan Diego Flòrez y Natalie Dessay)

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Tonio canta la archiconocida “Ah mes amis” a sus nuevos colegas de armas. Sí Juan Diego Flórez.

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Marie canta “Il faut partir” cuando al final del primer acto debe abandonar a sus amigos para ir con su “tìa” (Diana Damrau)

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La lección de canto al inicio del segundo acto, “Le jour naissait dans la bocage”:

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Marie canta con los soldados la patriótica canción “Salut à la France” (Patrizia Ciofi):

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Tonio canta “Pour me rapprocher de Marie” confesándole a la marquesa que Marie es toda su vida. (Alfredo Kraus):

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La canción patriótica “Salut à la France” al final. ¿Por qué la pongo dos veces? Porque la cantan dos veces (Joan Sutherland):

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Bonus track. La òpera completa en el montaje del Royal Opera House, con Flórez, Dessay, Corbelli y Palmer. Yo que ustedes…

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Y ya. Eso es todo. Ahora seguro saben lo que sigue. Acá es donde yo digo que si se quieren comunicar conmigo o quieren preguntar o aportar lo hagan aquí o me busquen en Twitter como @Malfitan0 y que si quieren leer desde el comienzo comiencen por este post.

Yo ya estoy grande para enrolarme pero eso sí: si me tengo que asimilar al ejército por amor díganme dónde firmo. Mientras tanto seguiré parado en la esquina escuchando ópera.

Por ti hasta el infierno (La fábula de Orfeo)

La fábula de Orfeo y Eurídice

Hoy vamos a escribir sobre  otra ópera barroca (prebarroca dicen algunos), “La fábula de Orfeo” o también conocida como “El Orfeo de Monteverdi”. ¿Por qué? Porque sí, que es la mejor  razón de todas. Además porque me gusta, porque conozco gente a la que le gusta y porque si leen en cualquier lugar sobre esta ópera –Wikipedia por ejemplo- verán que prácticamente le dio origen al género que motiva este blog, así que tarde o temprano la tenía  que incluir. Y ya es tarde.

Lo bueno, para algunos, es que este será un post corto porque la leyenda es conocidísima y porque el libretista no se anduvo con rodeos a la hora de escribirla, así que será más que nada un recordatorio de la línea general dividida en actos (cinco y un prólogo) y algunos links. Para todo lo demás existe internet. Y m@sterc@rd pero ellos no me auspician así que vamos con el argumento.

En el prólogo –que seguro ya escuchaste alguna vez y si no luego escucharás y te encantará- aparece la Música (acá con mayúsculas porque es el nombre de un personaje) diciéndonos que guardemos  silencio mientras vemos la historia de Orfeo, hijo de Apolo y la musa Calíope. O sea más o menos como cuando en el cine sale el corto y te dice que apagues el celular y que los niños llorones los apagues en el lobby. Los CALMES en el lobby, perdón.

En el primer acto aparecen pastores y ninfas en el medio del campo haciendo cosas propias de pastores y ninfas. O sea cantando un coro en alabanza de Orfeo que se casará con la ninfa Eurídice -allí presentes- porque mi blog es apto para todos y esta ópera también. Luego Orfeo cuenta con lujo de detalles cómo se enamoró de ella, Eurídice hace lo mismo porque también está enamorada hasta la médula y luego se va con sus amigas a recoger flores mientras la fiesta continúa; siempre apta para todos.

En el segundo acto siguen los cantos de Orfeo y los pastores, pero aquí él les cuenta lo triste que andaba antes de haber conocido al amor de su vida; en eso llega una Mensajera quien le cuenta a Orfeo que una serpiente mordió a Euridice y ha muerto. Eurídice, no la serpiente, claro, que es una ninfa y no una arpía como para andar matando serpientes. Tan triste es la noticia que la propia Mensajera lamenta tener que darla (obviamente esa mensajera no es una empleada pública de acá porque a ellos les extirpan el centro de emociones). Orfeo desesperado decide y anuncia que bajará hasta el infierno para rescatar a Eurídice, que por ella se pega con cualquiera aunque lo abollen mucho y que no hay forma en que pueda vivir sin ella. Todo eso cantando, porque desde sus orígenes en la ópera se sufre cantando.

En el tercer acto vemos a Orfeo llegando a la laguna Estigia junto con la Esperanza quien le dice que todo lindo pero que con ella hasta ahí nomás porque bien dijo el autor “Lasciate ogni speranza voi che entrate” y que quién es ella para cambiarle los textos al Dante. Orfeo sigue solo y Caronte no quiere dejarlo pasar pero este logra dormir al vigilante con su arpa (no consta en el libreto si a golpes de arpa o con música de arpa, pero se suele representar con música). Dormido el vigilante, Orfeo roba la barca y sale camino al infierno en busca de Eurídice. Mientrastanto un coro de espíritus infernales canta alabanzas al Hombre que todo lo intenta para lograr sus objetivos.

En el cuarto acto Orfeo ya llegó al infierno y con su canto emociona a Proserpina, quien trata de convencer a Plutón para que permita al cantor recuperar a Eurídice, haciendo referencia a cuando el propio Plutón la raptó y la llevó al infierno (acá tal vez valdría poner un enlace al mito de Proserpina por si alguien se ha olvidado cómo es). Plutón, quien también se emocionó con el canto de Orfeo (hasta el dios de la muerte tiene su corazoncito) acepta con la condición de que Orfeo no debe mirar a Eurídice hasta que hayan salido del infierno. Orfeo emprende el camino de retorno seguido de su amada y cuando ha traspuesto el límite del infierno mira hacia atrás para ver si Eurídice lo seguía, pero con tan mala suerte que ella todavía tenía un pie en el inframundo y comienza a desvanecerse mientras un espíritu enviado por Plutón le dice a Orfeo que por quebrar  la ley perderá la gracia. Orfeo trata de regresar pero es expulsado del infierno mientras un coro observa que Orfeo fue vencido por el infierno y sus propias pasiones. Eso acá se llama “sacar cachita”, pero se ve que en el infierno es lo normal.

En el quinto y último acto vemos a Orfeo vagando por los campos de Tracia, lamentando su soledad y llorando por su amor, al que nunca quiso perder. Apolo, conmovido por la tristeza  de su hijo, baja del Olimpo para consolarlo y le pide que lo acompañe al cielo donde verá a Eurídice como sol y estrellas, como luna de vida, entonces padre e hijo cantan un dúo y ascienden al cielo donde encontrarán la alegría eterna.

Y así termina “La fábula de Orfeo” que me gusta mucho pero para la que yo hubiese preferido tal vez un “happy end” de pareja de carne y hueso. No sé, a lo mejor peleándose un poco más con Plutón… En fin.

Ahora les pongo, como siempre, algunos enlaces:

Este es el prólogo que les mencionaba al comienzo del post, por Jordi Savall:

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Este es “Lasciati i monti” el coro del primer acto donde pastores y ninfas hacen cosas aptas para todos:

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“Rosa del ciel” del primer acto también

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“Tu se’ morta” del acto segundo. (No te preocupes si te pierdes un poco, al final pondré un enlace con la ópera completa)

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“Possente spirito” del acto tercero:

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Aquí pasajes del acto cuarto:

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Este es el final del quinto acto:

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Acá la ópera completa,representada por Jordi Savall y La Capella Reial de Catalunya en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, 2002

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Otra versión, entera y con subtítulos en varios idiomas. Disfruta:

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Y hasta acá llegamos con tremenda ópera.  A estas alturas estoy convencido que te debe haber capturado como en su momento lo hizo conmigo.

Como siempre termino diciendo, si quieres comentar, pedir, corregir algo u opinar puedes hacerlo por acá mismo o buscándome como @Malfitan0 en Twitter y para ver cómo comenzó esto puedes leer desde acá.

Ahora dejo de escribir, me voy a entrenar por si tengo que pelearme con Plutón o cualquier otro advenedizo y de allí me quedo parado en la esquina escuchando ópera.

Largo y al viento (Il barbiere di Siviglia)

Afiche de El Barbero de Sevilla

 

Hace algún tiempo me invitaron a participar en otro blog y escribí una entrada sobre esta ópera. Esa vez se llamó “Cortito y todo para atrás” pero los tiempos cambian;  ahora que estamos a menos de una semana de la reposición en el ciclo de transmisiones del MET quería revisar mi propio post y me di cuenta que ese blog ya no es público. Entonces y para que no quede un hueco en las entradas de “Parado en la esquina…”   estoy volviendo a publicar lo que en su momento escribí sobre “El barbero de Sevilla” dejándola tal cual  (salvo algún error demasiado vergonzoso que pudiera haber, claro). Los dejo con lo escrito entonces.

Esta vez nos vamos con “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini. La primera de Rossini que tratamos en esta colección. ¿Por qué esta y por qué apenas ahora? Sin ningún motivo  en particular, como verán si visitan el blog, no hay un orden especial para presentar las óperas. En este caso simplemente sucedió que mientras veía televisión con mi hijo pasaban unos antiguos dibujos animados de “El conejo de la suerte” donde él se encarga -como siempre- de hacerle la vida a cuadritos a Elmer, en este caso en un teatro mientras representaban “El barbero…” así que pensé: “¿Y por qué no? si además es la mejor ópera bufa.” Como siempre digo: hay muchas cosas interesantes para decir sobre esta ópera, pero hay mucha gente haciéndolo; yo me limito a presentártela. Vamos allá con el argumento.

La acción sucede en Sevilla -claro- en el siglo XVII.
En una plaza frente a la casa del doctor Bartolo un estudiante pobre llamado Lindoro le da una serenata a Rosina, pupila del doctor, el que a su vez está interesado en casarse con ella. Excelente: he escrito cuatro compases y ya tenemos un triángulo amoroso. Ahora bien, Lindoro no es otro que el conde Almaviva disfrazado, pues quiere que Rosina se enamore de él y no del dulce sonido de las monedas ni del frufrú de las sedas. Aparece en la plaza el autoproclamado más famoso barbero de Sevilla, Fígaro, quien alguna vez fue sirviente del conde y a su pedido (y oferta de dinero) le sugiere que se disfrace de soldado borracho para que el doctor lo aloje en su casa y así poder acercarse a Rosina.
En la casa del doctor Bartolo vemos que él conversa con Basilio, un profesor de música, quien le cuenta que el conde Almaviva ha llegado a Sevilla y está enamorado de Rosina, y le sugiere al doctor, para sacar del medio al conde, que ventilen rumores sobre él (dicen que los rumores hay que ventilarlos porque siempre huelen mal). Fígaro entra a la casa y le dice a Rosina que escriba una carta para Lindoro (ya saben: el conde disfrazado) para que él se la haga llegar. Esto lo ve Bartolo quien sospecha que algo huele mal (además de los rumores) pero no puede confirmar nada.
Vemos luego a la sirvienta del doctor, Berta, quien se cruza con un soldado borracho (ya saben: el conde disfrazado) y asustada corre a buscar al doctor. El soldado… es decir el conde logra hablar con Rosina y le dice que es Lindoro (¿ya se perdieron?) y le entrega una carta. Bartolo también ve esto y quiere saber qué es ese papel y Rosina lo engaña y le entrega la lista de lavandería. El viejo truco de la carta de amor que se convierte en lista de lavandería. Será por eso que dicen que el amor lava las penas. No sé. Sigamos. Bartolo y el conde comienzan a discutir y se suman Berta, Fígaro y Basilio, armando un alboroto tal que viene el oficial de la guardia y arresta al soldado borracho, pero basta que este le mencione que es el conde para quedar en libertad, para asombro de todos.

Vemos nuevamente a Almaviva en casa del doctor, pero disfrazado esta vez como maestro de música substituto -pues hacen creer que Basilio está enfermo- para poder acercarse a Rosina. Bartolo sospecha -otra vez- pero finalmente acepta creyendo que es Lindoro y que es un sirviente del conde que pretende conseguir mujeres para su amo pero, para no dejarlo solo con Rosina, hace que Fígaro lo afeite ahí mismo. Total las clases de canto y los trabajos de barbería son en muchos casos lo mismo… hay algunos alumnos que merecen una navaja afilada muy cerca de la garganta…
En eso llega Basilio, el supuesto enfermo, y luego de un pequeño soborno se hace el enfermo (¿ven que sí estaba enfermo después de todo?) pero Bartolo termina por darse cuenta del truco y echa a todos, convence a Rosina de que Lindoro es un sirviente del conde y sale en busca de un notario para redactar el contrato matrimonial que lo unirá a Rosina.
El conde disfrazado de Lindoro y Fígaro se cuelan con la ayuda de una escalera por el balcón de la casa del doctor para encontrarse con Rosina, quien le dice al conde lo que cree saber sobre Lindoro. Este finalmente le explica todo y le confiesa quién es en verdad y los dos se declaran su amor.
Fígaro los apura para que se retiren cuando se oye que se acercan dos personas, intentan huir pero la escalera ya no está. Los que llegaban eran el notario y Basilio pero el conde convence a este último tras un soborno (o la alternativa de dos balazos en el cráneo) de ser junto con Fígaro testigo del matrimonio del conde con Rosina. (Pero… ¿no que Rosina se iba a casar con Bartolo y por eso llegaba el notario? Sí. ¿Qué parte del concepto “ópera bufa” no entendiste? Sigamos.) Bartolo entra pero ya es demasiado tarde porque el contrato matrimonial ya está firmado, sin embargo se consuela cuando le permiten conservar la dote de Rosina. Espero que se refieran al dinero, porque si lo que quería era la ropa de Rosina… mhmmm…

Me pregunto cuántas comedias de televisión se habrán basado más o menos fielmente en este argumento. No pocas seguro. Solo falta que aparezca un conejo y un tío con una escopeta. ¡Hey!… un momento…

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Vamos con algunos enlaces:

Comenzamos con el archiconocido “Largo al factótum” de Fígaro, aquí con Rodney Gilfry, muy divertido.

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Ahora  Juan Diego Florez como el conde Almaviva cantando “Ecco ridente in cielo”

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La mezzo Elina Garanca hace de Rosina cantando “Una voce poco fa”

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Y como me gustan las peleas de mezzos ahora es Cecilia Bartoli cantando la misma pieza (aquí con segmentos de una entrevista). Escojan ustedes, yo me quedo con las dos.

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La misma Cecilia Bartoli junto con el barítono Bryn Terfel haciendo de Rosina y Fígaro en “Dunque io son”. Un placer escucharlos y verlos.

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Aquí ¿Robert Lloyd? (corríjanme si me equivoco) hace de Basilio cantando “La calunnia è un venticello”

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Joyce DiDonato canta “Contro un cor” en la lección de canto de Rosina, y sí: el falso maestro divertido es Florez.

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Y para terminar como comencé, y recordando que yo escribo esto tratando de difundir la ópera, aquí el enlace de “El conejo de la suerte” con el que Warner Brothers seguramente expuso por primera vez a muchos pero muchos niños al sonido de la música clásica.

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Eso era todo, tan grave no era la cosa. Si quieren leer más les aconsejo que comiencen por acá para saber por qué escribo este blog. Igual si hay alguna queja me pueden buscar por acá o en Twitter como @Malfitan0. Mientras tanto yo los espero parado en la esquina escuchando ópera.

#SufroComoAmfortas (Parsifal)

Parsifal Imagen

Ya tocaba. Hace tiempo tocaba pero ahora me animo. Y eso que tenía otros temas para escribir: Monteverdi, Verdi (sí, curioso…) Pero ahora me provocó adelantar el post sobre Parsifal luego de meses de haber visto el montaje del MET en su transmisión HD internacional. Los que han leído antes este blog saben mi historia con Wagner (pueden revisar el post sobre Tristán e Isolda si les da curiosidad). El resumen es que antes no escuchaba Wagner y ahora sí. Pero tranquilos: este post no va a ser un estudio profundo sobre Richard Wagner, primero porque no me sale y segundo porque no es el espíritu del blog. No será tampoco una monografía sobre el significado de Parsifal; si quieren me preguntan y yo los pongo en contacto con verdaderos expertos en el mundo wagneriano; conozco por lo menos dos. Lo único que haré será exponer brevemente el argumento –comprimiéndolo todo lo que pueda porque la ópera dura alrededor de cinco horas- para que no te suceda lo que vi el día de la función del MET: un señor que se durmió en el primer acto, su chica llegó en el segundo y luego desaparecieron. Quiero decir, si vas a escuchar y ver una ópera de Wagner por lo menos dale una mirada a la Wikipedia y a algún video en Youtube para saber cómo viene la mano, si no terminarás diciendo #SufroComoElDormilón. Entonces, para que no tengas que buscar yo me encargaré en este post de resumirte las cosas.

Digamos primero que Wagner estrenó Parsifal en el año 1882, un cuarto de siglo después de haber tenido la idea de escribirlo (algo así como me pasa a mí con los artículos de este blog). La obra se basa en la vida del caballero Parsifal, miembro de la corte del Rey Arturo y su búsqueda del santo grial.

Comencemos con el argumento. La escena abre en un bosque cerca del castillo de Monsalvat, en España, sede del grial. Vemos a Gurnermanz, el mayor de los caballeros del grial quien despierta a sus escuderos para iniciar la oración. También está Amfortas, rey de los caballeros del grial, acercándose con su séquito. Lo vemos sufriendo porque ha sido herido con la lanza de Longinos (sí, esa: si estamos hablando del grial ¿por qué te sorprende la lanza?), lanza que él debió cuidar y le fue arrebatada, y la herida, además, no cura.
Gurnermanz indaga por la salud del rey y le dicen que ha dormido mal y que irá a bañarse al lago sagrado. En eso ingresa Kundry, una mujer que si la vez de lejos parece estar loca y de cerca lo confirmas, quien tras entregar un bálsamo traído desde Arabia para aliviar al rey cae agotada.
Amfortas pregunta por Gawain, otro caballero, y le cuentan que se ha marchado a buscar un mejor remedio. El rey se enoja porque Gawain se fue sin pedir permiso, acepta el bálsamo que le ofrece Gurnermanz e intenta agradecer a Kundry quien simpática como es lo manda a bañarse. Literalmente. Los caballeros miran con desconfianza a Kundry y le preguntan por qué no se queda, creen que es una bruja y le dicen que si es tan poderosa debería ayudar a encontrar la lanza sagrada. Ella contesta que nunca ayuda y que encontrar la lanza corresponde a otra persona. Que si Amfortas fue tan tarado de dejarse arrebatar la lanza por Klingsor y dejarse herir que no se queje. Y que lo que él siente no es dolor sino vergüenza. Toma. Una joyita la Kundry…
Los caballeros le preguntan a Gurnermanz sobre la historia de Klingsor y él les cuenta que la lanza y el grial habían llegado al castillo para ser cuidados por Titurel, padre de Amfortas. Klingsor quería pertenecer a la orden pero no podía evitar los pensamientos impuros y se auto castró (¡Ay! #SufroComoKlingsor ¿no?…) y lo que en cambió logró fue que lo expulsaran de la congregación y así se convirtió en un feroz enemigo, aprendió artes maléficas, se estableció cerca del castillo y se rodeó de bellas “doncellas flores” que tratan de seducir a los caballeros; así fue que Amfortas perdió la lanza. Gurnermanz también cuenta que poco después el rey tuvo una visión en la que supo que debía esperar a un joven casto, inocente y compasivo quien le curaría la herida. (Ya se imaginan quién…)
Justo en ese momento (“La ópera y las coincidencias espaciotemporales” es un artículo que debo escribir pronto) un cisne atravesado por una flecha cae abatido en el bosque (un aplauso a los utileros del MET y la broma del pollo gordo. Ah, qué… ¿no fue una broma? Oh…) Los caballeros traen a rastras a un joven con un arco y con flechas iguales a la del poll…cisne.
Gurnermanz lo increpa y le dice que ese es un lugar sagrado y que el cisne no le había hecho nada. Entonces el joven arrepentido rompe su arco. Gurnermanz le hace varias preguntas, incluido su nombre, y el muchacho solo contesta “no lo sé” y que lo único que sabe es que el arco lo hizo él mismo y que su madre es Herzeleide. Kundry, que estará agotada y será medio loca, pero escucha todo, le dice a Gurnermanz que el papá del chico fue Gamuret, un caballero que murió en batalla y por eso Herzeleide prohibió al joven tener una espada. El muchacho recuerda entonces haber visto caballeros pasar y haberlos seguido, dejando por ello a su madre y su casa. Kundry se ríe al oír esto y le dice que hace poco vio a Herzeleide morir de pena. (#SufroComoHerzeleide sería…) El muchachito enloquece de tristeza, Kundry le ofrece agua para consolarlo y después se va por ahí porque está cansada y quiere dormir. Una joyita la Kundry…
Gurnermanz invita al muchacho a acompañarlos y observar el ritual del santo grial. El joven no sabe lo que es pero nota que cuando los demás caminan él apenas se mueve pero igualmente viaja. Entonces le explican que en ese reino el tiempo se convierte en espacio. Ya. Claro. El chico no sabe ni su nombre pero “el tiempo se convierte en espacio” es la explicación que le dan. Fácil.

En la siguiente escena estamos en el salón del santo grial, donde los caballeros recibirán la eucaristía. Titurel le dice a su hijo Amfortas que descubra el Grial y este, atormentado por la vergüenza de haber cedido a la tentación clama perdón pero solo oye una voz y la promesa de redención a través de un tonto inocente. Mientras todos menos el herido comulgan, el joven arquero parece estar en trance y sentir cosas (acá hay algo, pero no sé bien qué…)
Terminada la ceremonia Gurnermanz le pregunta si ha comprendido lo que ha visto pero el muchacho no responde; entonces lo empuja a marcharse por ser muy tonto y le advierte que cace gansos o pollos, pero deje en paz a los cisnes. O sea: Gurnermanz sabe lo de la promesa de redención a través de un joven inocente, bota al muchacho, ¿y el tonto es el muchacho? Ok.

El segundo acto comienza en el castillo de Klingsor, donde él trata de despertar a Kundry llamándola de varias maneras. Ella no quiere obedecerle y se burla de su condición de castrado preguntándole si es casto (una joyita la Kundry…)
Klingsor ve que un joven se acerca y ordena a sus caballeros que luchen contra él pero todos caen derrotados, entonces envía a Kundry para que lo seduzca.
Parsifal ahora está en el jardín de las “doncellas flores” quienes lo rodean y lo riñen por haber herido a sus amantes, los caballeros, pero luego ya están peleando entre ellas tratando de conquistarlo. El muchacho ante esto quiere escapar y cuando está a punto de lograrlo escucha que alguien grita ¡Parsifal! y recuerda que ese es el nombre con el que lo llamaba su madre. Las doncellas se aburren y se van llamándolo tonto y aparece Kundry quien quiere, ya sabemos, seducirlo.
Cuando Parsifal le pregunta a Kundry cómo sabe su nombre y ella le cuenta la historia que ya conocemos (que encontró a Herzeleide quien murió de pena, etc.) él siente remordimientos y se culpa de la muerte de su madre. Kundry trata de aprovecharse de eso y le dice que si le da un beso él comprenderá el amor de su madre, pero en ese momento Parsifal siente en su propio cuerpo el dolor de Amfortas y comprende el sufrimiento físico y moral, rechazando las proposiciones de Kundry. (¡#SufroComoAmfortas! ¡ESTE ES! ¡YA TENGO EL TÍTULO!)
Ella, furiosa, le dice que si siente compasión por Amfortas debería sentirla por ella también pues fue maldita por reírse del dolor de Cristo cargando su cruz y ahora no puede descansar y no puede llorar, solo reír y que además es esclava de Klingsor (ahora sabemos por qué es una joyita la Kundry…)
Parsifal la vuelve a rechazar y le pide que lo lleve donde Amfortas, ella le dice que lo hará si se quedan juntos una hora (je…)  y Parsifal no acepta; entonces ella lo maldice a vagar sin encontrar jamás el reino del grial y llama a Klingsor quien arroja la lanza a Parsifal para herirlo. Sin embargo la lanza se detiene en el aire, el joven la toma y hace la señal de la cruz y el castillo, con ello, se desmorona. Mientras tanto Parsifal emprende su marcha y le dice a Kundry que si lo busca ya sabe dónde encontrarlo. Estará buscando a Amfortas, se entiende, que el tonto es Parsifal, no nosotros.

El tercer acto abre como el primero, en el bosque cerca de Monsalvat pero muchos años después. Vemos a Gurnermanz envejecido que encuentra a Kundry inconsciente y la revive con agua santa. Luego ambos ven que se avecina un caballero totalmente vestido de negro y que porta una lanza. Cuando el desconocido se quita el yelmo Gurnermanz descubre que el desconocido es el muchacho tonto que le disparó al poll…¡cisne! y se da cuenta que la lanza es la de Longinos. Parsifal les cuenta su penoso y largo viaje sin poder recordar el camino de retorno a causa del maleficio. Gurnermanz a su vez le cuenta que en todos estos años Amfortas no ha vuelto a oficiar y que su padre, Titurel, ha muerto. Parsifal se siente culpable y Gurnermanz le dice que ese día serán los funerales de Titurel y que debe cumplir un gran deber, reconociéndolo y ungiéndolo como el joven casto que será el nuevo rey de los caballeros del grial y el sanador de Amfortas. Parsifal bautiza a Kundry y observa la belleza natural que lo rodea mientras le explican los encantamientos del viernes santo. Se escuchan campanas y se dirigen al castillo del grial donde se encuentran con los caballeros que llevan a Amfortas y el féretro de Titurel.

Cuando los caballeros le solicitan a Amfortas que descubra el grial, él, rabioso, dice que nunca más oficiará con la sagrada copa y que si quieren que lo maten. Más de uno de los caballeros seguro que lo habrá pensado, pero afortunadamente para Amfortas se adelanta Parsifal quien recuerda que solo un arma puede curar la herida. Toca con la lanza el costado de Amfortas quien se cura y se libera de la culpa. Parsifal asume el rol de oficiante y mientras todos los caballeros se arrodillan aceptando al joven como nuevo rey, Kundry, liberada de su maldición, cae muerta, redimida finalmente. Todo termina cuando una paloma blanca desciende sobre el grial y los caballeros entonan un canto de acción de gracias.

Si llegaste hasta acá con la lectura, no te dormiste y tu chica no te dijo para irte te recomiendo que veas y escuches los pasajes que he seleccionado. Hay más de donde saqué estos.

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Acá el preludio del primer acto:

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Inicio del primer acto, Gurnermanz hablando con sus caballeros. Montaje del MET del 2013 (el del pollo gordo):

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Las “doncellas flores” del segundo acto. Un montaje digamos, extraño…

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Aquí Parsifal siente el dolor de Amfortas. (#SufroComoAmfortas). Segundo acto.

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Esta es la música del viernes santo, en el tercer acto:

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Hacia el final del tercer acto cuando Gurnemanz anciano recibe a Parsifal. (este enlace es un aporte de @Capricho_x  Gracias Isabella :)

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Final del tercer acto. Final de la ópera:

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Como digo siempre, si quieres comentar algo sobre este o los otros artículos, sugerirme alguno o incluso colaborar puedes hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0.
Si te provoca leer más de este blog o entender por qué lo escribo te sugiero que comiences leyendo este primer post.

Y mientras espero que @AguateroDelMet me explique por qué el equipo de utilería fabricó un pollo gordo en lugar de un hermoso cisne en el montaje de este año me quedaré parado en la esquina escuchando ópera.

Mad about you (I Puritani)

Poster I Puritani

Seamos sinceros: no conoces esta ópera. Seamos sinceros: yo tampoco la conocía hace un año. O bien sí la conocía porque Bellini y blablablá y su gran melodramatismo y blablablá y que la estrenó en París y lo ayudó Rossini y recontrablablablá, pero… “Una historia de amor durante la guerra civil escocesa del siglo XVII. El drama de la puritana Elvira y el realista Arturo” no es un eslogan que venda muy bien una ópera, ¿no? ¡MUY MAL PUES! Yo tendría que haberla escuchado antes… ¿Acaso no leí “la muy triste historia de amor de dos adolescentes italianos hijos de familias rivales”? ¿Acaso no leí “la increíble historia del hijo del difunto rey de Dinamarca y su enajenada novia”? ¿A dónde quiero llegar? Pues en verdad quisiera llegar a mi café favorito y pedir un capuchino y una galleta con chocochips, pero como hoy no puedo me bastaría con llegar a dejar claro que el “dónde” y el “cuándo” de un argumento, sea de una obra de teatro como las que mencioné de Shakespeare o de una ópera de Vincenzo Bellini o de cualquier otro compositor sirven solo de andamiaje para sostener el verso y la música y en eso nos deberíamos fijar.
Dicho esto, y luego de prometer nunca más dejar de escuchar una ópera solo porque me parece que el dónde y el cuándo no me cuadran, pasemos a resumir el argumento.

Los puritanos partidarios de Cromwell le están ganando a los realistas de Estuardo y están seguros que la guerra civil terminará a su favor. Uno de los puritanos es Sir Ricardo Forth, quien pretende a Elvira, la hija del gobernador de la región, Lord Walton. Ricardo le hace saber a Lord Walton sus intenciones de matrimonio con Elvira (espero que haya hablado antes con ella…) pero este, elegante y cortésmente, se hace el loco y driblea a Sir Forth quien, desconsolado, canta. (Me encanta la ópera… Hoy por hoy, cuando la gente tiene penas de amor, arma un escándalo por un pote de mayonesa. .)
Por otro lado –siempre hay otro lado- Elvira escucha a su tío Sir George, quien le cuenta que convenció a su padre para que no la obligue a aceptar a Sir Ricardo como esposo. Esto porque Elvira está enamorada del realista Lord Arturo (conflicto tipo Montesco-Capuleto, ¿vieron?) quien precisamente está llegando al castillo trayendo muchos regalos, entre ellos un velo de matrimonio para Elvira.
Poco después Arturo se entera que en el castillo  tienen prisionera a Enriqueta de Francia, viuda del rey Carlos I y que seguirá su mismo camino (para más información histórica consulte Wikipedia, gracias). Arturo, que es fiel a la causa, decide rescatarla aunque con eso ponga en riesgo su amor, entonces hace que Enriqueta se cubra con el velo que había traído para Elvira y los guardias, confundiéndola con esta, la dejan salir. Cuando todo se descubre Elvira cree que Arturo la ha engañado con otra mujer e instantáneamente se vuelve loca y los puritanos juran vengar lo que creen es una bajeza de Arturo.

Más adelante en el tiempo (como un acto después, más o menos) anuncian los pregones que el parlamento ha condenado a muerte a Lord Arturo por ayudar a la reina Enriqueta a escapar, todo esto mientras la loca Elvira canta una melodía que le recuerda a su ex novio.
Mientras tanto el tío George le solicita a Sir Ricardo que interceda a favor de Arturo para conseguir su perdón. El buenazo de Ricardo, a pesar de tratarse de su rival de amores, promete interceder por Arturo siempre y cuando él se presente desarmado y reniegue de sus ideales realistas. Entonces Ricardo y George reafirman su lealtad puritana cantando un dúo. (Me encanta la ópera… Ahora lo harían tomando dos cervezas.)

Arturo, perseguido por sus enemigos, decide abandonar Inglaterra, pero antes quiere ver por última vez a su amada Elvira, por eso merodea por los jardines del castillo con la esperanza de que ella se asome al balcón de su dormitorio y lo vea pasar, o algo así.
Fue algo así nomás, porque Elvira pasea por los jardines, se encuentra de golpe con Arturo y se vuelve loca de alegría; pero como ya estaba loca entonces se vuelve cuerda de alegría. Y ahora ¿qué creen? Sí: canta. (Me encanta la ópera… Ahora seguro publicaría algo en su muro de Facebook.) Sin embargo en ese momento suenan los tambores de la tropa que se acerca y Elvira se asusta tanto por el peligro que corre Arturo que otra vez se vuelve loca. (“Es complicado” diría su muro de Facebook.)
Los soldados puritanos capturan a Arturo y siguiendo las órdenes del parlamento se alistan para ejecutarlo. En ese preciso momento llega un mensajero con la noticia, dictada por Cromwell, de la derrota total de los realistas y del indulto para todos los prisioneros de guerra. Elvira, viendo definitivamente libre a Arturo, se vuelve definitivamente cuerda. Bueno, eso dicen…

Y ahora algunos pasajes musicales; ni mayonesa ni cerveza ni Facebook, solo música.

Del primer acto “A te o cara” por Juan Diego Flórez como Arturo.

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Todavía del primer acto “Son vergin vezzosa“.

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Del  acto segundo, Anna Netrebko “Vien, diletto, e in ciel la luna“.

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Escena de la locura, también del acto segundo.

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El dúo de Giorgio y Ricardo.

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Del tercer acto ”Credeasi, misera”.

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Entonces y como siempre, si quieren comentar, corregir o colaborar comuníquense conmigo (hasta acá la aliteración que ya está muy forzada) sea aquí mismo o por mi cuenta en Twitter Malfitan0. Si quieren leer en orden o entender por qué escribo este blog comiencen leyendo por acá.

Mientras espero a que eso suceda caminaré por debajo de un balcón y luego permaneceré parado en la esquina escuchando ópera.

Tú eres mi estrella (Julio César en Egipto)

Afiche Giulio Cesare

Pasó un tiempo, ¿no? Sí pues; a veces las ganas están y la oportunidad no. En cualquier caso sirvió para decantar algunas cosas, ver alguna ópera que tenía pendiente (sobre la que escribiré más adelante) y tener mejores ideas. Bueno no sé si tanto como “mejores”, solo diré “nuevas”.

Ahora voy a escribir sobre una ópera que espero poder ver, si todo sale bien,  en la puesta del Metropolitan Opera transmitida en vivo a fines del próximo mes: Julio César en Egipto de Haendel. Tremenda ópera barroca seria y la más representada de Haendel en la actualidad, dato tomado de operabase.com, que con las estadísticas yo no juego. Desde su estreno fue un exitazo, con sus roles complicados y exigentes para castrato y soprano, aunque actualmente, debido a la veda de castrati, el papel principal se canta traspuesto a bajo, barítono, tenor, contratenor… escoge…
¿Vamos con el argumento? Se supone que en esta segunda temporada de “Parado…” iba a escribir menos. Ojo: acá le quitamos la seriedad a las cosas, asi que si esta ópera seria te parece una comedia de enredos no te preocupes, así es este blog.

Julio César llega a orillas del Nilo con su ejército victorioso luego de derrotar a Pompeyo. La esposa de este, Cornelia, le ruega piedad al vencedor y él acepta con la condición de que Pompeyo vaya a verlo en persona. Y Pompeyo va, pero solo su cabeza en una canasta, porque Achille, líder del ejército egipcio se la lleva en señal de amistad de Ptolomeo, quien gobierna Egipto junto con su hermana Cleopatra. No sé si les suena: Cleopatra…
Acá comienza el nudo: Cornelia se desmaya. Curio, un asistente de JC se ofrece a vengarla (con la esperanza de ganarse “alguito”) pero ella no acepta. Sesto, el hijo de Cornelia y Pompeyo jura vengarse y Achille le cuenta a Ptolomeo que Julio César está furioso por lo de la cabeza. Por otro lado Cleopatra, disfrazada,  va a visitar a JotaC para pedirle que lo apoye en la “revocatoria” de Ptolomeo porque quiere gobernar sola y el romano cae seducido ante su belleza. A su vez Cornelia y su hijo visitan a Ptolomeo, quien se enamora de la viudita, pero le ha prometido a Achille que Cornelia sería suya. Sesto reta a Ptolomeo por la muerte de su padre y no le hacen caso. Achille trata de seducir a Cornelia y lo ignoran, entonces en represalia manda a arrestar a Sesto. Se entiende ¿no? Es como cualquier teleteatro pero con buena música y cantantes. Hasta acá el primer acto.

En el segundo acto pasa más o menos lo mismo. Cleopatra, aún disfrazada, en su palacio, sigue seduciendo a JotaC y él feliz. En el palacio de Ptolomeo en cambio Achille insiste con Cornelia y ella lo vuelve a rechazar; entonces Ptolomeo trata de seducirla y también rebota. Sesto en cambio solo quiere pelear con Ptolomeo (es Sesto, no Edipo). Mientras tanto en el palacio de Cleo, JC escucha enemigos aproximándose (¿Cómo suenan los enemigos aproximándose?) y Cleopatra le revela su identidad y le pide que huya pero él decide luchar.
Por otro lado Ptolomeo y Sesto luchan hasta que Achille llega diciendo que Julio César ha muerto al saltar por una ventana. Ya que está presente no se la iba a perder así que Achille insisite con Cornelia pero Ptolomeo lo vence y también insiste con Cornelia. (Esa Cornelia… Tiene más jale que Cleopatra… Ok, no). Sesto no sabe dónde meterse de la vergüenza y decide suicidarse. Su madre se lo impide y entoces él renueva la promesa de matar a Ptolomeo. Estos egipcios no sabían cuando decir basta.

El tercer acto comienza con sonidos de la batalla entre Ptolomeo y Cleopatra y vemos a Ptolo celebrar su victoria. Julio César, que ha sobrevivido a la caída de la ventana está preocupado por Cleopatra. Sesto encuentra herido a Achille y este le da un sello que le confiere la autoridad sobre los ejércitos en caso que él muera. César aparece y le pide el sello a Sesto  (todos ningunean a Sesto, ya se ve) y le promete salvar a Cornelia y Cleopatra o morir. Cleopatra encuenta a Julio César y se emociona. Sesto encuentra a Ptolomeo coqueteando con su mamá y ligeramente harto lo mata. Cesar y Cleopatra finalmente ganan la batalla y entran victoriosos a Alejandría donde él la proclama reina de Egipto y promete apoyarla. También en lo que respecta al reinado, claro. Ambos se declaran su mutuo amor y la gente vitorea feliz por la llegada de la paz a Egipto.

Gran ópera, divertido libreto. Ahora la música, que para eso me pagan. ¿Ah, qué? ¿No me pagan? Oh…

 

Aquí el contratenor alemán Andreas Scholl canta “Empio, dirò, tu sei” en el papel de Julio César. (recuerden que ese papel fue escrito para la voz masculina más aguda, la de castrato, registro que ahora solo alcanzan los contratenores).

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Ewa Podles, contralto, canta “Priva son d’ogni conforto” en el rol de Cornelia.

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Danielle de Niese, soprano, “baila” y canta “Non disperar, chi sa?” haciendo de  Cleopatra.

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El contratenor francés Christophe Dumaux canta, en el rol de Ptolomeo, “L’empio, sleale, indegno”.

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Aquí el contratenor francés Philippe Jaroussky canta “Cara speme, questo core”del rol de Sesto.

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La soprano danesa Inger Dam-Jensen canta como Cleopatra “Tu la mia stella sei”

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Para terminar la misma soprano, el mismo rol, pero otro montaje. Ahora canta “Piangerò la sorte mia”.

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Hasta acá con esta ópera. Podría poner más piezas pero creo que ya se dieron una idea y de eso se trata. El resto es tarea.

Como siempre digo si quieren comunicarse conmigo para críticas, sugerencias o contribuciones pueden hacerlo aquí mismo o buscarme en Twitter como @Malfitan0 y si quieren leer más entradas de este blog podrían comenzar con la primera.

Yo voy un ratito a ver qué tan alta está la ventana desde la que voy a saltar y luego seguro estaré parado en la esquina escuchando ópera.

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